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VIVIR PARA AGRADARTE

DABAR DE DIOS

«…los que viven para agradar al Espíritu, del Espíritu, cosecharán vida eterna.»

Gálatas 6:8b (NTV)

La ley de la siembra es una ley que se aplica de lo físico a lo espiritual. Definitivamente cuando queremos cosechar tomates, sembramos semillas de tomate; aunque parezca muy lógica y obvia en lo natural, debemos tener cuidado con los demás aspectos de la vida en las cuales sembramos.  En lo emocional y en lo espiritual debemos recordar que todo lo que hagamos o dejemos de hacer, es una manera de sembrar, por lo tanto, en algún momento recogeremos de aquello que sembramos en un momento dado. Cada acción trae consecuencias y debemos decidir lo que queremos recoger en el tiempo, para comenzar ahora a sembrarlo. El que siembra cosas espirituales cosechará resultados espirituales, y este versículo nos dice que el resultado que obtendremos es vida eterna. Si sembramos falta de perdón, cosecharemos amargura y un corazón endurecido, si sembramos falta de agradecimiento a Dios, cosecharemos idolatría. Si sembramos la Palabra de Dios, cosecharemos vidas transformadas por el conocimiento del Nombre de Cristo, por el poder del Evangelio. Si sembramos perdón, cosecharemos amor y misericordia; si vivimos para agradar al Espíritu Santo, cosecharemos vida eterna. Nosotros decidimos qué sembrar, por lo tanto, tengamos cuidado con lo que estamos sembrando y seamos intencionales en ello. Desarraiguemos toda semilla que no viene del Padre y solo sembremos lo que le agrada a Él.

Oración

Mi Amado Señor, Tú eres verdad y luz, quiero vivir para agradarte, vivir en Tu luz, vivir para agradarte a Ti, al Padre y al Espíritu. Que tu gracia me ayude a ser intencional para discernir lo que estoy sembrando e identificar aquello que no te agrade y desarraigarlo. Quiero vivir para Ti y sembrar Tus semillas en los que me rodean, en el Nombre de Jesús,  ¡Amén!

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