“¿Desechará el Señor para siempre, Y no volverá más a sernos propicio? ¿Ha cesado para siempre su misericordia? ¿Se ha acabado perpetuamente su promesa? ¿Ha olvidado Dios el tener misericordia? ¿Ha encerrado con ira sus piedades? Selah“
Salmo 77:7-9 (RV60)

El salmista estaba atravesando una situación complicada y en sus palabras notamos desánimo y cómo pensamientos de duda vienen a su mente, pero en medio de todo, mantiene su esperanza puesta en Dios, deposita su confianza en Él. Muchas veces estos pensamientos de duda y desaliento vienen a nuestra mente cuando en medio de la dificultad sentimos que Su misericordia se ha acabado y es en esos momentos que creemos que Él se ha olvidado de nosotros. Sin embargo, la misericordia de Dios es eterna, no se acaba y son nuevas cada mañana. Dios no nos abandona, aunque permanezca en silencio. Si leemos el versículo que sigue, encontremos la solución para vencer esos pensamientos: recordar las obras maravillosas de Dios realizadas tiempos atrás en nuestras vidas, esto ministrará nuestra alma con confianza, esperanza y fe; entonces venceremos la duda, el desánimo y el temor. No dejemos que los pensamientos negativos invadan nuestra mente, por el contrario, llenémosla con la Palabra de Dios y ministremos nuestra alma con ella y con Sus poderosas obras.

Oración

Padre amado, Tu Palabra es un deleite, ella me anima, llena de fe y esperanza para atravesar valles, desiertos, fuego y cada prueba que envíes a mi vida. Gracias por Tus obras que evidencian Tu amor y cuidado, por Tu Palabra que es viva y me ayuda a vencer las dificultades. Gracias por no abandonarme y hacerme vencedor en Cristo, ¡amén!