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Vasos de barro llamados por Dios a ser excelentes

PRÉDICAS

2 Corintios 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,”

El tesoro es el conocimiento de Dios en el rostro de Cristo. Nosotros simplemente tenemos un tesoro, ese tesoro es el conocimiento de Dios en Cristo y nosotros somos los vasos de barro con este tesoro puesto en nuestro corazón.

Los vasos de barro son débiles y frágiles. Este versículo encierra la paradoja de cómo débiles seres humanos pueden ser instrumentos del poder de Dios.

Eso significa que aún tú y yo siendo vasos de barro frágiles, por alguna razón a Dios le plació poner en vasos que se quiebran fácilmente, el mayor tesoro, que es Jesucristo.  Somos bendecidos por tener un tesorero tan grande en vasos de barro.

Lo importante es saber que el poder que habita en nosotros es de Dios, no nuestro. El problema viene cuando confundimos las cosas y nos atribuimos el poder que Dios puede poner en nuestras vidas. Hay gente que Dios puede utilizar en determinado tipo de don y se convierten casi en ídolos y pierden la perspectiva, pierden el llamado porque no entienden que nosotros solo somos vasos de barro que mostramos la excelencia del poder Dios y nada más.

Significado de la palabra excelencia

La palabra excelencia lo que significa es un lanzamiento más allá de los demás.

Alguien dijo que el que hace lo que puede, no está obligado a más. Sin embargo, los excelentes son los que van más allá. Si yo permito que ese axioma se haga parte de mi, nunca voy a ser excelente, porque la excelencia es ir más allá, porque el que se conforma con hacer lo que puede va a ser bueno, pero el excelente es el que dice yo puedo ir más allá, y decide no ser parte del montón y destacarse.

Es Dios quien nos lanza por encima de lo esperado

 Los discípulos en la barca se conformaron con ver a Cristo de lejos, tener miedo y ahí se quedaron, pero Pedro fue excelente porque no se conformó con ver una figura a la distancia, sino que le preguntó al Señor: si eres Tú manda que vaya a Ti sobre las aguas.  Eso significa que Pedro quiso ser excelente, no quiso conformarse con quedarse en la barca.  Él no lo pensó, se lanzó y caminó sobre las aguas. Me impresiona que vio el viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse, clamó y Cristo lo sacó. La palabra dice que Jesús y Pedro llegaron a la barca.  ¿Cómo lo hicieron? ¡Caminando! Eso significa que los excelentes se pueden equivocar buscando la excelencia, pero si claman a Dios, Él los va a sacar porque Él está viendo en su corazón, que quieren ser excelentes.

Dios está buscando hombres y mujeres que reconocen que ser excelentes es permitir que el poder, que es de Dios, pueda operar a través de nosotros sin que esto nos lleve a tener orgullo en nuestro corazón al ver el mover de Dios, usándonos a nosotros.

 David, visto por Dios como un hombre excelente 

 1 Crónicas 17:17 “Y aun esto, oh Dios, te ha parecido poco, pues que has hablado de la casa de tu siervo para Tiempo más lejano, y me has mirado como a un hombre excelente, oh Jehová Dios.”

David, fue el primer hombre que la Biblia menciona como un hombre excelente.

David fue visto por Dios como un hombre excelente porque tuvo reacciones a la voluntad de Dios que lo elevaron, que lo subieron de nivel, a un viaje más alto, porque él tuvo un pensamiento que se elevó por encima del pensamiento humano, para que estuviera alineado con el Dios.

¿Por qué Dios dice que David era un hombre excelente? David se levanta un día y mira el palacio donde él habitaba y el tabernáculo de Dios era una casa de campaña y vio que las cosas estaban a la inversa y se dio cuenta que eso no estaba bien y lo dijo al profeta, que haría una casa a Dios y el profeta le dijo que hiciera lo que estaba en su corazón. Sin embargo, Dios que lo escuchó le dijo al profeta, dile a David que Yo no le he pedido casa, Yo no necesito casa, si los cielos no me pueden contentar ¿Voy Yo a necesitar casa?  Dile que esa casa no la va a hacer él, que la va a hacer su hijo.

Si tú y yo hubiésemos sido David ¿Cómo hubiéramos reaccionado teniendo en nuestro corazón el deseo de hacer algo bueno para Dios que nadie lo había hecho?  Cualquiera hubiera dicho: ¿Entonces mi hijo es mejor que yo? Pero David no, simplemente dijo: se hará como Tú digas.

David fue llamando excelente porque se equivocó muchas veces, pero David amaba a Dios, sin dudas. No se sintió mal porque Dios no le permitiera hacer la casa, no se sintió mal porque pusieran a otro hacerla, sino que de su tesoro personal fue quien más dio para que la casa se construyera, por eso Dios lo llamó excelente, porque se atrevió a ir más allá del egoísmo, más allá de la imagen, él lo que quería era complacer el corazón de Dios.

David aceptó la voluntad de Dios como buena y válida, cuando Él rechazó su oferta de construirle casa.

Fue un hombre excelente porque puso por encima de sus deseos, el querer cumplir la voluntad de Dios.

¿Quieres ser excelente? Vamos a poner la voluntad de Dios por encima de nuestros deseos, y así seremos llamados excelentes.

Características de los excelentes

Las características de una persona que dice ser excelente deben ser:

  1. Amar a Dios con el espíritu, alma y cuerpo.

 Marcos 12:30 “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Ese es el principal mandamiento”

Si ustedes comparan este mandamiento como lo menciona este versículo, con el que está en el libro de Levítico y en el de Deuteronomio, mandamiento que Dios le dio directamente a Moisés, en estos libros en el mandamiento no está la palabra mente. Cristo le agregó la palabra mente, porque necesitamos amar a Dios no solo de corazón, de alma, no solo con todas nuestras fuerzas, sino con la mente, que debemos entregarla a Dios.

Amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas, nos habla de una entrega total que exige una plenitud de amor y de servicio hacia Dios. Eso significa que nuestra entrega debe ser completa, y si le vamos a servir debe ser de forma completa.

Es el involucramiento de todo nuestro ser en buscar a Dios, para que no sean labios que lo honren, pero con el corazón lejos de Él.

Por eso Cristo agregó la mente, porque en un momento específico el Señor dijo: este pueblo de labios Me honra, pero su corazón está lejos de Mi.  Nosotros podemos estar oyendo este mensaje, pero nuestra mente no. Yo puedo estar con mi cuerpo en este lugar, puedo estar con mis fuerzas y mi corazón, pero mi mente muy lejos de aquí.

  1. Interpretar los deseos de Dios.  Ser un intérprete de Dios

Interpretar los deseos de Dios es conocer a Dios.  Para que podamos ser intérprete de los deseos de Dios, debemos conocerlo, vivir con Él, tener intimidad con Él, para que podamos saber cómo Él piensa, como Él es, lo que Le gusta.

Éxodo 32:9-13 “Dijo más Jehová a Moisés: Yo he visto a este pueblo, que por cierto es pueblo de dura cerviz. 10 Ahora, pues, déjame que se encienda mi ira en ellos, y los consuma; y de ti yo haré una nación grande. 11 Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte? 12 ¿Por qué han de hablar los egipcios, diciendo: Para mal los sacó, para matarlos en los montes, y para raerlos de sobre la faz de la tierra? Vuélvete del ardor de tu ira, y arrepiéntete de este mal contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel tus siervos, a los cuales has jurado por ti mismo, y les has dicho: Yo multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y daré a vuestra descendencia toda esta tierra de que he hablado, y la tomarán por heredad para siempre.”

Y ¿Qué pasó?

Éxodo 32:14 “Entonces Jehová se arrepintió del mal que dijo que había de hacer a su pueblo.”

Un hombre que conocía el corazón de Dios y apeló a ese corazón, porque Lo conocía.  Hay un refrán que dice que nadie puede dar lo que no tiene, y cuando Moisés recurre a Dios a interceder por el pueblo, lo que Moisés quería dejarle entender es: yo Te conozco, he estado Contigo solo en un monte y Tú eres un Dios de misericordia, de perdón, de gracia. Eso solo lo puede decir, el que conoce a Dios y ha experimentado esa Gracia.

El conocimiento de Moisés de los deseos de Dios fue el producto del tiempo que pasó en la presencia de Dios. Solo los que suben al monte a buscar comunión con Dios llegarán a conocerlo de tal forma que apelarán a Su naturaleza para obtener de Él lo que piden.

¿Queremos ser intérpretes de los deseos de Dios? Para eso necesitamos pasar tiempo en la presencia de Dios, para conocerlo, para saber cómo Él reacciona, y en base a eso entonces poder pedir.  Dios muchas veces no nos da lo que pedimos porque no conocemos Su naturaleza. Si pedimos algo que va contra Su naturaleza, Él no nos va a complacer.  Un hombre y una mujer excelente busca la presencia de Dios.

Cuando la palabra dice que Se arrepintió significa que fue movido a misericordia. Moisés conocedor de como era Dios, se preocupó por el honor de Dios y no por el suyo, por esto le pidió que no destruyera a Israel, que era lo que ellos merecían.

Fíjense que le dijo: No puedes permitir que los egipcios digan que los sacaste de Egipto para matarlos. Moisés fue quien sacó a los israelitas del pueblo de Egipto, sin embargo él no se preocupó por quedar mal delante de la gente, sino porque Dios no quedara mal, se preocupó porque no hubiera nadie que dijera que Dios falló, porque tenía celos por Dios, él quería guardar la imagen de Dios.

Asimismo, nosotros debiéramos cuidarnos de proteger la imagen de Dios en nuestra vida, porque nuestro testimonio complica e implica la imagen de Dios. Eso es ser excedente, cuando yo velo que mi testimonio no empañe la imagen de Dios, para que nadie pueda decir: ¡Y eso que es cristiano!

Recuerden a esos discípulos que les pidieron a Jesús que mandara fuego para que consumiera unas personas y Cristo les dijo: ustedes no saben de que espíritu son.  Eso mismo pudo haber dicho Moisés, sin embargo, esa no fue la actitud de Moisés, porque él pensó primero en Dios. ¡Eso es ser excelente!

Si Dios los destruía, hubiera actuado conforme a Su naturaleza de justicia, pero Moisés que Lo conocía, apeló a Su naturaleza de misericordia que triunfa sobre todo pecado.

Dios tenía el derecho de destruirlos, pero Moisés apeló a Su misericordia, porque dice la Biblia que si no hubiera sido por Su misericordia, hubiéremos sido consumidos y que la misericordia de Dios triunfa sobre todo pecado. El Espíritu Santo hoy le dice al Padre:  perdónalos, Tú los conoces, perdónalos, ten misericordia, porque el Espíritu Santo está intercediendo por nosotros todo el tiempo, porque está viéndonos actuar y es Quien nos redarguye.

  1. Nunca olvidemos nuestro origen, de donde Dios nos sacó:

Los excelentes no se olvidan de donde Dios los sacó.

Deuteronomio 6:10-12 “Cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra que juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob que te daría, en ciudades grandes y buenas que tú no edificaste, y casas llenas de todo bien, que tú no llenaste, y cisternas cavadas que tú no cavaste, viñas y olivares que no plantaste, y luego que comas y te sacies, cuídate de no olvidarte de Jehová, que te sacó de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.”

Moisés le advirtió al pueblo que no olvidaran a Dios cuando entraran a la tierra prometida y fueran prósperos. La prosperidad, más que la pobreza, puede nublar nuestra visión espiritual, porque tiende a hacernos autosuficientes y deseosos de querer más de todo, pero no de Dios.

Ahí está el problema, porque el que es prosperado y no reconoce que esa prosperidad se la debe a Dios, va a querer más y más de todo, menos de Dios, y uno ve como mucha gente es prosperada y se olvida de Dios. Sabes que da más trabajo seguir a Dios en las riquezas que en la pobreza, porque el problema es que las riquezas conquistan nuestro corazón y llegamos entonces a permitir que las riquezas se conviertan en nuestro dios, trabajando más por las riquezas y no para Dios, porque vemos las riquezas como algo que se puede perder y hay que cuidarlo.

  1. Alabanza y adoración al Único que lo merece

Un hombre o una mujer excelente, sabe Quién merece alabanza, sabe a Quién adorar.

Salmo 71:6 “En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza.”

Daivid dijo abre Señor mis labios y publicarán Tu alabanza. Mucha gente se alaba a sí mismo, por eso usted ve artistas cristianos que necesitan el aplauso del público. Un verdadero adorador necesita el aplauso de Dios, porque la alabanza tiene que estar dirigida a Dios. Lamentablemente, Salomón no siguió a su padre, ese fue su error, que comenzó a escribirle a todos, escribió muchísimos proverbios pero le cantó a todo, hasta a las paredes.

David no dudó en proclamar Quién era el único digno de recibir la alabanza y la adoración que había en su corazón: solo Dios.

Por eso no le cantó a más nadie ni a nada. Alguien por ahí le canta hasta a alguien que murió. Mi alabanza es para Dios, mi adoración debe ser para Dios. Te daré un consejo:  no le digas a nadie yo te adoro, porque solo debemos adorar a Dios.

Solo Aquel que lo sustentó desde el vientre, que lo sacó de las entrañas de su madre, es El que merecía toda la alabanza y adoración que podía dar.

Por eso nosotros no le cantamos a nada ni a nadie que no sea a Dios, y el Espíritu Santo sea quien se encargue de dirigirla, porque dice la palabra de Dios, que Él es nuestro objeto de alabanza.

  1. Orar para que la promesa de Dios sea dada a luz:

1 crónicas 17:25 “Porque tú, Dios mío, revelaste al oído a tu siervo que le has de edificar casa; por eso ha hallado tu siervo motivo para orar delante de ti.”

Miren el corazón de David. Dios le dice que no va a hacerle casa sino su hijo; sin embargo, cuando Dios le dice a David Yo voy a hacerte casa, no era una casa física, porque David tenía un palacio, Dios le estaba diciendo a David, te voy a dar descendencia y nunca faltará un descendiente que se siente en el trono, porque eso va a ocurrir cuando Cristo venga y se siente en el trono de David. Cuando Josué tuvo que tomar una decisión dijo: yo y mi casa serviremos a Jehová, porque casa ahí es familia, es descendencia.

Ustedes saben que Israel se dividió en el reino del norte y el reino del sur, en el reino del sur, solo gobernaron descendientes de David, mientras que en el reino del norte, unos cuentan diecinueve y otros veintiuna dinastías, pero en el reino del sur, el reino de David, así se quedará porque el único que reinará ahí será Cristo.  Pero miren la actitud de David de ser un hombre excelente. David le dice que me vas a dar descendencia por eso me has dado motivo para orar. Ora por tu descendencia, tu descendencia es motivo para orar, que Dios cumpla Su propósito en ellos, la promesa que Él ha hecho.

La oración de David tuvo niveles:

-David se humilló.

-Alabó a Dios.

-Reconoció las bendiciones de Dios.

-Aceptó las decisiones, promesas y mandatos de Dios.

La mayoría de nosotros peleamos con Dios, porque no nos humillamos ni nos arrepentimos cuando oramos, porque no alabamos.  Nunca comiences una oración sin honrar y exaltar a Dios, siguiendo el ejemplo de Cristo con el Padre nuestro. Cuando oremos siendo excelentes, vamos a exaltar a Dios.  El tema es que oramos y solo pedimos, y se nos olvida alabar y darle la gloria y adoración a Dios.

Habacuc 2:3 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”

Dios puede retardar en Su soberana voluntad el cumplimiento de cualquier promesa que hayamos recibido de parte de Él, pero en su debido tiempo será dado a luz, sin duda vendrá y no tardará.

¿Lo crees?  No se va a tardar, vendrá.  Un hombre o una mujer excelente va a creer esto:

Isaías 43:19 “He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”

Me impresiona la pregunta: ¿no la conoceréis? Tenemos que estar alerta para cuando Dios responda las promesas tú sepas que esa es la tuya, porque puede ser que se nos pase de largo y Dios de la promesa y nosotros sigamos esperando.

  1. Los excelentes por el poder de Dios, hacen cosas excelentes

1 Reyes 14:8 “Y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo solamente lo recto delante de mis ojos.”

Los excelentes:

  1. a) Van a guardar los mandamientos de Dios: es decir que los obedecen.
  2. b) Andan en pos de Dios con todo su corazón: es decir que David andaba detrás de Dios mañana, tarde y noche, viendo a Dios en todo
  3. c) Haciendo solo lo recto delante de los ojos de Dios: esto es posible por la sangre de Jesucristo.

Si uno lee ese pasaje dirá: ¿cuántos David hay en la Biblia? Porque uno debe preguntarse ¿David guardó todos los mandamientos de Dios? No, porque David cometió adulterio y mandó a matar a la esposa de Urías, David se vistió de sacerdote sin serlo, David transportó el Arca a su casa, se comió el pan de la proposición y lo repartió.  Lo que sí sabemos es que él andaba en pos de Dios con todo su corazón, aunque no cuando estaba pecando.

¿Como que solo hizo lo recto? Sabe que pasa que cuando tú y yo somos excelentes, Dios sabe que somos polvo y tiene misericordia, por eso se arrepiente. Te invito a que mires si David repitió un pecado por el que Dios lo reprendió, porque cuando David se arrepentía no lo repetía, porque el que confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.

Porque te digo esto, porque quizás piense, yo no llego ahí, saben que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado. Porque de David se dice esto, porque David vivió la Gracia, la que tú y yo estamos disfrutando hoy.  Los excelentes Dios los ve así.

Estas son las características de los vasos de barro llamados por Dios como excelentes:

1)   Aman a Dios con espíritu, alma y cuerpo.

2)   Interpretan los deseos de Dios. Son intérpretes de Dios.

3)   Nunca olvidan su origen, de donde Dios nos sacó.

4)   Alabanza y adoración a Quien lo merece.

5)   Oran para que la promesa de Dios sea dada a luz.

6)   Los excelentes por el poder de Dios hacen cosas excelentes.

Yo quiero ser un vaso de barro en manos de Mi alfarero, espero que tú también, con ese tesorero dentro de nosotros, porque eso es lo que nos hace ser excelentes. Que ame a Dios, díselo: yo quiero amarte con espíritu, alma y cuerpo, con todo mi corazón, mi alma, mis fuerzas, mi mente.  Quiero ser un intérprete tuyo, quiero conocerte en intimidad, quiero que me conviertas en un intercesor, que conozca Tu corazón tanto que yo pueda orar y Tú hagas cosas en respuesta a mi oración conforme a Tu naturaleza.

Abraham intercedió por Sodoma y Gomorra y Dios estuvo dispuesto a detener el juicio. Fijense que sabía que Dios era misericordioso y detuvo el juicio en respuesta a la oración de Abraham. Dios puede tener juicio determinado y por nuestra oración lo puede parar.  Ezequias oró a Dios para no morir y Le pidió que lo dejara un poco más porque conocía el corazón de Dios y le regaló quince años más, porque Dios responde a la voz de los excelentes, de los que lo conocen, de los que tienen intimidad con El, de los que son Su intérprete.

Dile a Dios: no voy a olvidar mi origen, me recordaré de donde me sacaste, de donde era y quién soy, dónde estaba, de donde me encontraste y donde estoy ahora, voy a darte alabanza y adoracion solo a Ti, no cantare a nadie que no seas Tú.  Voy a orar para que Tu promesa en mi vida sea dada a luz y esperaré pacientemente como un hijo de Dios, porque soy vaso de barro con poder Tuyo en mi, por lo tanto la excelencia es Tuya y porque me has hecho excelente voy a hacer cosas excelentes, no voy a hacer como los que dicen que porque hacen cosas buenas no voy a hacer más, yo voy a hacer más, voy a ser de los que se atrevan a tirarse de la barca para ser como Tú.

Amén

Pastor José Arturo Estévez