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VACÍO DE MÍ Y LLENO DE TÍ

DABAR DE DIOS

“y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.”

Colosenses 2:10 (RV60)

Nuestra vida sin Cristo es una vida vacía y sin dirección, sin propósito eterno; pero cuando Le reconocemos como el Hijo de Dios y como nuestro Salvador, Él viene a vivir en nuestro corazón, y en la medida que caminamos con Él, leemos Su Palabra y oramos, vamos siendo vaciados de nuestro yo viciado por el mundo y por el pecado, y en lugar de ello, comenzamos a ser llenados de Su Espíritu Santo. Antes de la llenura está la vacuidad, no podemos ser llenados de Su Espíritu mientras estemos llenos de nosotros mismos, necesitamos vaciarnos de nosotros para poder recibir de Él. Y esa llenura de Él es la que nos hace completos. Es necesario que vivamos cada día en completa dependencia del Señor para ser llenados cada día de Su Espíritu. Si perseveramos en esta dependencia completa de Él mientras avanza el día, descubriremos al momento de irnos a descansar, a dormir, que el gozo y la paz del Señor nos han acompañado durante todo el día. Lo que hace cada día especial, es que al final podamos tener un corazón agradecido con Dios, por cada detalle, por todo lo que ha provisto a nuestras vidas…

Oración

Señor, me gozo cada día en las nuevas oportunidades que me brindas para servirte, adorarte, alabarte. Hoy me vacío de mí, mis paradigmas, lo que espero, mis sueños y anhelos, para llenarme de Ti. En Ti soy completo. Gracias por cada detalle que has preparado para hacer este día tan especial, por cuidarme. Este es un día perfecto para depender de Ti, esperar en Ti, confiar en Ti. Gracias por cada bendición que has derramado sobre mi vida, fluye Espíritu Santo en mi, ¡Te necesito cada día! ¡Te amo Señor, amén!