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UN TIEMPO PARA TODO

DABAR DE DIOS

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar…”

Eclesiastés 3:1 (RV60)

En los primeros 15 versículos de este capítulo, se menciona 30 veces la palabra “tiempo”, lo que denota la importancia de este tema para Dios. Esta palabra hebrea significa “tiempo; período; tiempo determinado, propicio o apropiado; estación”, y es evidencia de la Soberanía de Dios. Dios nunca llega tarde ni se anticipa, Él tiene todo escrito en Sus planes, planes para cada uno de Sus hijos, sobre los cuales tiene control. De ahí la importancia de conocer los tiempos de Dios.

La Biblia nos ilustra en varios lugares esta verdad, pero hay dos especiales. El primero fue cuando David oró por su primer hijo con Betsabé , en ese momento ayunaba y oraba, pero solo lo hizo mientras estuvo vivo, cuando David se dio cuenta de que Dios estaba en control y que se cumpliría su perfecta voluntad, cambió el tiempo de ayuno y se gozó en el Señor. El segundo fue cuando Dios le dijo a Samuel que había desechado a Saúl y este lloró por un tiempo, pero Dios le llamó la atención y le dijo que no podía seguir llorando, ese tiempo había pasado y venía una nueva etapa que Él quería que viviera, Dios tenía mejores planes y había hallado a un hombre conforme Su corazón, así que Samuel se levantó y dejó de llorar. Es importante que conozcamos los tiempos de Dios (, los vivamos y pasemos a la siguiente etapa en el momento adecuado. No nos quedemos estancados en un tiempo, es necesario mirar los planes de Dios y seguir avanzando para poder cumplirlos.

Oración

Soberano Rey y Señor, quiero  caminar, avanzar en pos de lo que tienes para mí, de Tus planes de bien, de Tus propósitos, ayúdame a alinearme con Tu tiempo perfecto, necesito avanzar para llegar a la meta. Si me ves estancado, Espíritu Santo, házmelo saber, no quiero ser como el pueblo de Israel que murió postrado en el desierto, porque no Te conocieron, no entendieron Tu soberanía, Tus planes, quiero ser de los que alcanzan aquello por lo cual fuimos alcanzado, Te lo ruego en el Nombre de Tu Hijo Amado, Jesús, ¡amén!

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