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UN LEGADO LLAMADO COMUNIÓN.

DABAR DE DIOS

«Después del nacimiento de Matusalén, Enoc vivió en íntima comunión con Dios trescientos años más y tuvo otros hijos e hijas. Enoc vivió trescientos sesenta y cinco años andando en íntima comunión con Dios. Y un día desapareció, porque Dios se lo llevó.»
Génesis 5:22-25   (NTV)

No cabe duda que leer el pasaje bíblico anterior es impactante. En el mismo se nos relata como Enoc  tuvo comunión íntima con Dios y obtuvo como recompensa ser llevado por Dios a Su presencia sin experimentar muerte. Y es aun  más impactante el ver que, sólo unos capítulos después, Noé quien era nieto de Enoc,  al cultivar una relación de intimidad con Dios y hallar gracia ante Sus ojos, fue preservado del juicio que Dios había decretado contra los seres vivientes pues la maldad era mucha sobre la tierra. ¡Qué hermosa herencia dejó Enoc a sus generaciones, un legado de búsqueda y comunión con Dios!

Cabe destacar que Noé logró cultivar su comunión con Dios en medio de un mundo cada vez más lleno de pecado. No es difícil imaginarnos, cuántas veces se burlarían por causa de su relación con Dios, tal vez lo llamaron fanático o radical ¿Algún parecido con los días de hoy?  Roguemos a Dios que nosotros podamos ser como Enoc, o como Noé, ellos perseveraron en Dios, y  fueron preservados en medio de un mundo de tinieblas. Cada día vemos que abunda más el pecado y por ello nuestra postura puede ser ridiculizada, criticada, cuestionada.  Sólo cultivando una  relación de intimidad con el Santo, justo y perfecto Dios podremos lograr esto.

«Noé era un hombre justo, la única persona intachable que vivía en la tierra en ese tiempo, y anduvo en íntima comunión con Dios» (Génesis 6:9). ¡Dispongámonos este nuevo año a tener una COMUNIÓN ÍNTIMA  con el Señor! aprovechemos para reflexionar sobre nuestra relación con Él y el legado que estamos dejando cada día en nuestra generación.

Oración

Señor, ayúdame a través de Tu Santo Espíritu a cultivar, valorar y permanecer en una relación íntima contigo, a conocer Tu corazón, Tus anhelos, Tus sueños, Tus planes. Dame la gracia para hacer Tu voluntad, y dejar esta herencia a mis generaciones. En el nombre de Jesús, ¡Amén!

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