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UN GRAN DESAFÍO

DABAR DE DIOS

“Si tus enemigos tienen hambre, dales de comer. Si tienen sed, dales agua para beber. Amontonarás carbones encendidos de vergüenza sobre su cabeza y el Señor te recompensará.”
Proverbios 25:21-22  (NTV)

 

Este versículo nos habla de “gracia” definida como bondad extendida a alguien sin importar si lo merece o no, otra forma de decirlo es “recibir algo que no merecemos”. Hemos recibido esa gracia de parte de Dios para que seamos instrumentos de bendición a otros y extenderla a ellos a través de acciones de bondad, lo cual se relaciona con el mandato dejado por Jesús de amar al prójimo como Él nos ama, con esa gracia que no merecemos. No esperemos a que alguien “merezca” que le amemos o seamos bondadosos con ellos, porque nosotros tampoco merecemos la bondad maravillosa de Dios hacia nuestras vidas. Por eso, como para que no lo olvidemos, Jesús nos manda a amar a nuestros enemigos (Lucas 6:27-28), lo maravilloso es que nos dice la recompensa al hacerlo… primero el privilegio de saber que cuando lo hacemos, para Él lo hacemos y segundo, seremos recompensados. No olvidemos que amar al quien nos ama no implica ningún reto o desafío, pero mostrar bondad hacia quienes la necesitan es un gran desafío que con ayuda de Dios lograremos y veremos la recompensa en las generaciones que van subiendo. Amar a nuestros enemigos es una ardua tarea, pero no estamos solos en ella, el Espíritu Santo nos fortalece y acompaña.

Oración

Señor, no soy merecedor de Tu maravillosa bondad, sin embargo la recibo cada día con el primer rayo de sol. Nuevamente hoy, recurro a esa bondad, a esa «gracia» para poder ser de bendición a otros, y poder amar a quien entiendo no lo merece. Ayúdame a verte a Ti en cada una de las personas que me rodean y a mostrar lo agradecido que estoy por Tu inmerecido amor y bondad hacia mi vida. Sé que con Tu ayuda lo podré lograr, Te lo ruego en Tu Nombre, Jesús, ¡amén!

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