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¿TUS FUERZAS O SUS FUERZAS?

DABAR DE DIOS

“Si es necesario gloriarse, me gloriaré en lo que es de mi debilidad”.

2 Corintios 11:30 (RV60)

Aunque parezca locura, el ser débiles trae muchas bendiciones a la vida del creyente. La debilidad nos hace ponernos de rodillas para buscar la dirección del Espíritu Santo y la gracia de Dios. Igualmente, el poder reconocer nuestras limitaciones nos hace candidatos para ser utilizados por el Señor y darle toda la gloria a Dios por los resultados, pues el Señor es el único digno de recibirla.  El sabernos insuficientes es muestra de humildad, característica principal de nuestro amado Jesús. Es bueno aclarar que el reconocer que somos débiles no es una excusa para no asumir tareas difíciles, ya que si nos rendimos a Él, Su gracia nos capacitará para llevarlas a cabo, aún en medio de nuestras debilidades. Tenemos pues dos opciones, reconocer que somos débiles y acudir a Dios por Su ayuda entregando nuestras cargas a Él, o vivir en nuestras fuerzas para terminar abrumados. ¿Cuál escogeremos?

Oración

Señor, gracias por mis debilidades, pues ellas me hacen depender de Ti en todo momento y me acercan a Ti.  Sé que separado de Ti, nada soy y nada puedo hacer. Te ruego que no me dejes olvidar esta gran verdad y nunca darme por vencido, ni alejarme de Ti, en el Nombre de Jesús. ¡Amén!