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TÚ, MI REFUGIO Y FORTALEZA, MÍ PRONTO AUXILIO

DABAR DE DIOS

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah”

Salmo 46:1-3 (RVR60)

EL temor no proviene de Dios y cuando lo sentimos debemos recordar estas palabras escritas por el salmista para animarnos y fortalecer nuestra confianza en Dios. El miedo es falta de confianza, sobreviene cuando miramos más las circunstancias que a Dios. El Señor es descrito en estos versículos como nuestro amparo y fortaleza. La palabra “amparo”, se relaciona con refugio, un lugar seguro para estar a salvo del peligro que proviene de tormentas, inundaciones, terremotos, explosiones, etc. Que puedan causarnos daño, dolor. La palabra “fortaleza”, se relaciona con un lugar que nos protege en tiempo de guerra, de batallas, allí los gruesos muros nos guardarán del mal. Además de esto, Dios es nuestro pronto auxilio, Él está presto a nuestro clamor, a socorrernos en medio de las tribulaciones. Todo esto nos habla de que en nuestro caminar cristiano, experimentaremos batallas, peligros y tribulaciones, pero podemos acudir a Uno que nos oye y acude a ayudarnos cuando lo necesitamos. Si creemos esto, el temor no tendrá cabida en nuestras vidas, por difícil que sea la situación, pues en Él confiamos.

Oración

Amado Padre, me uno al salmista y hoy declaro que mi socorro viene de Ti, quien creó los montes, los cielos y tiene todo bajo control, pues eres Dios grande y fuerte, poderoso. Eres muro alrededor de mi vida y quien me defiende en tiempos de guerra, eres quien me fortalece en las tribulaciones y me defiende en las batallas. Las victorias provienen de Ti y son para Tu gloria. En Ti, solo en Ti pongo mi confianza y esperanza, ¡amén!

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