Enséñame tus caminos, oh Señor, para que viva de acuerdo con tu verdad. Concédeme pureza de corazón, para que te honre.

SALMO 86:11

Jesús nos enseñó que seremos conocidos como Sus discípulos por los frutos que demos, por el testimonio que irradiemos a los demás. Esto nos habla de que nuestra vida refleje a Cristo en todo lo que hagamos, aún en los lugares donde nadie nos vea. La cuestión no es cuánta Biblia sabemos o conocemos, sino cuánto de eso que hemos leído lo estamos viviendo, cuánto aplicamos a nuestra vida. Para que esa Palabra penetre en nuestro corazón y dé abundante fruto y sea fruto que permanezca, necesitamos tener un corazón puro y sensible. Seremos juzgados de acuerdo a las verdades que Dios nos ha ido revelando y hemos puesto por obra. No seamos simples oidores de la Palabra, seamos hacedores de Ella, disfrutemos leerla, meditarla y ponerla por obra.

Oración

Señor, que Tu Espíritu Santo nos de revelación de la Palabra que leemos cada día y el querer como el hacer para llevarla a cabo en nuestro diario vivir, que nos transforme y nos mueva a vivir de manera que te agrademos a Ti, que te honremos mi Dios, en el nombre de Jesús, Amén!