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¿TEMOR O MIEDO?

DABAR DE DIOS

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza”.

Proverbios 1:7 (RVR1960)

El principio para llegar a ser sabios es el temor de Jehová. ¿Qué es el Temor de Jehová? ¿Acaso será tenerle “miedo” a Dios, pensar como algunos lo hacen, que Dios está atento a cada falla que podamos tener para enviar juicio y castigo? Sin embargo, La Palabra nos muestra que Dios no quiere que le tengamos miedo, por el contrario, Él busca y anhela establecer una relación íntima con nosotros. La palabra en hebreo que se utiliza para “temor” es  “yira” y significa “reverencia”, lo cual queda ilustrado por el profeta Malaquías, donde relaciona el temor de Dios con humillación ante Su Nombre (Malaquías 2:5). ¡Definitivamente ante Su Nombre toda rodilla se postrará y toda lengua confesará que Él es Señor! Definitivamente, no hay otro nombre más alto que el Nombre de Jesucristo, el Padre le dio Nombre sobre todo nombre (Filipenses 2:9-11). Cuando le conoces en las diferentes dimensiones que  nos muestran Sus maravillosos Nombres, no queda otra alternativa que postrarte ante Él y adorarle, humillarnos y reconocer nuestra condición ante el Santo, Poderoso, Soberano, Majestuoso. Adicional a esto, la Biblia  nos dice que el Temor de Jehová es “aborrecer el mal” (Proverbios 8:13), lo que nos habla de que nosotros debemos tener la misma actitud que tiene Dios hacia el pecado. No debemos negociar con el pecado, ni ser indiferentes, Dios no hace eso, Dios se aparta, porque Él es santo y nos pide ser santos como Él (1ª Pedro 1:15-16). Es el Temor de Jehová el que nos aparta del mal camino, de pecar y por lo tanto, nos ayuda a perfeccionar nuestra santidad (2ª Corintios 7:1), es decir, a avanzar en este camino poco a poco, hasta lograr tener la semejanza de Cristo en nosotros. No importa cuán lejos estemos de esta meta, de cuán pecadores e imperfectos seamos en este momento, aunque parezca imposible alcanzar la meta, Dios nos da Su gracia, Su provisión, para apartarnos del pecado y acercarnos más a Él.

Oración

Señor, me postro ante Tu presencia, reconociendo que eres Dios Eterno, Único y Verdadero, Tú eres Rey, Supremo en Autoridad, Soberano, Excelso, Dueño de todo lo que creaste con Tu Poder infinito. Que cada día pueda amarte, acercarme y temerte más… eres mi Dueño, mi Amado y mi mayor Anhelo…En el Nombre de Jesús, ¡amén!