Temed a Jehová vosotros Sus santos, pues nada falta a los que le temen

SALMO 34:9

Desarrollo

El Temor de Dios hace referencia al honor y reverencia que Él merece y que nosotros le damos, pues Él es el Único digno de ser adorado. Cuando nuestro ser está en íntima comunión con nuestro Señor, entonces nosotros podemos confiar en Él y rendir verdadera adoración. Es en medio de esa intimidad de adoración que empezamos a conocer Su fidelidad y esto nos permite descansar en Él. Cuando le tememos a Él, nuestro temor, es decir, miedo por las situaciones difíciles, por las pruebas, batallas y demás, desaparecen, pues hemos probado las delicias de Su presencia, de Su intimidad. Allí experimentamos la seguridad de Su amor, cuidado y provisión para los que le amamos de esta forma; por lo tanto, temerle a Él echa fuera el miedo que las circunstancias quieran generar en nuestras vidas.

Oración

Señor, sé que eres grande y poderoso y que no hay nada que Tú no puedas resolver. Sé que me amas y eres fiel, por eso puedo echar fuera todo miedo, descansar en Ti y reverenciarte de corazón. ¡Cómo no agradecerte Señor por tanta bondad hacia mí cada día! Te Adoro mi Amado Jesús, amén!