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SUFRIMIENTO Y AFLICCIÓN

DABAR DE DIOS

“Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?… Pero tú, oh Jehová, me conoces; me viste, y probaste mi corazón para contigo;…”

Jeremías 12:1-4(RVR60)

 

El capítulo 12 de Jeremías inicia con una queja y una pregunta. Jeremías estaba desanimado al ver la injusticia y poca equidad en el mundo, por qué Dios lo permite si Él es justo. La verdad es que esta pregunta no fue hecha solo por Jeremías, sino también por Job (Job 21: 4-21), Habacuc (Habacuc 1:1-4), salmistas (Salmo 37: 7 y 73: 3-4). Jeremías reconoce que Dios es justo y no entiende por qué se está demorando el cumplimiento de la justicia divina. Dios no se tarda, Dios llega justo a tiempo y Sus promesas se cumplen en el momento preciso, Él no se equivoca, no morimos antes de tiempo ni después, Dios está en absoluto control.

Ante la pregunta de Jeremías, Dios responde, y lo que dice lo podemos interpretar de la siguiente manera: si ven esta situación difícil, ¿cómo podrás soportar lo verdaderamente difícil? Solo confiando en Dios y dejando de confiar en el hombre. Esto era parte de un entrenamiento para lo que vendría, pues Dios fortalece nuestro espíritu en medio de la aflicción.

Tal vez hoy vemos situaciones injustas y cada vez más maldad y esto nos desanima, pero recordemos que no debemos envidiar la prosperidad de los malos, ellos tendrán un fin que no queremos y es por la eternidad (Proverbios 24: 19-20). Recordemos el propósito de Dios en medio de nuestras circunstancias, fortalecer nuestra fe para permanecer fieles, que seamos cristianos “todo terreno” (Santiago 1). Pablo nos compara con soldados y esto es parte de nuestro entrenamiento y perfeccionamiento en Cristo, la aflicción y el sufrimiento son herramientas para fortalecernos.

Oración

Dios, hoy te pido perdón por cada momento en el que he sentido envidia de la prosperidad de los malos. Ayúdame a ver y recordar que estás trabajando en mí para fortalecer mi fe. Espíritu Santo, por favor ayúdame a mantenerme fiel al Señor y a Su Palabra. Gracias Señor porque me estás entrenando para ser útil en Tu Reino, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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