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SOBERBIA

DABAR DE DIOS

“¡Escúchenme, préstenme atención! ¡No sean soberbios, que el Señor mismo lo ha dicho!”

Jeremías 13:15 (NVI)

Dios advierte a Judá del porvenir a través de diferentes formas, utilizó mensajes creativos a través del profeta y en este caso utilizó dos objetos: un cinto y una tinajas de agua, los cuales mostraban su destino a causa de su orgullo. Judá se había llenado de soberbia, se había sentido superior a sus hermanos del Norte. Así que Dios les advierte de la necesidad de un corazón humilde y agradecido con Dios que reconoce y de gloria al Señor un corazón que reconociera sus pecados.

Luego de usar objetos para enseñar el mensaje, Dios vuelve a hablar al pueblo y les dice “escuchar y oíd”, pues Jehová ha hablado. El pueblo había sido confrontado en varias ocasiones y de diferentes formas y no querían escuchar a Dios.  Cada vez que Dios nos habla, tenemos la opción de responder con orgullo o humildad. Podemos resistir Su Palabra o abrazarla y arrepentirnos. Cuando rechazamos la voz de Dios terminaremos siguiendo otras voces que nos alejan de la voz de nuestro Pastor que quiere guiarnos a delicados pastos.

Demos gloria a Dios y mantengamos un corazón humilde. El corazón humano no es pronto a reconocer el mal y confesarlo, por eso Dios no quiere esto y ve de lejos al orgulloso, porque su pecado no reconocido y por ende no confesado, cada vez lo irá alejando más de Dios.

Oración

Señor, reconozco que solo en tí puedo reflejar Tu gloria al mundo, Tu luz admirable. El propósito de mi vida es glorificarte, alabarte, adorarte y servirte. Quiero permanecer cerca de Tí, que mi corazón sea pronto a escuchar Tu voz, obedecerla, arrepentirme y confesar el pecado en mi vida, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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