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SIEMPRE AMIGO

DABAR DE DIOS

“Nunca abandones a un amigo, sea tuyo o de tu padre.”

Proverbios 27:10a (NTV)

¿Cómo respondemos a nuestros amigos en tiempos de dificultad o adversidad? Jesús es nuestro modelo a imitar, y Él nos dice que Él no nos abandona y por eso no debemos temer (Hebreos 13:5). De igual manera, nosotros debemos estar en los momentos buenos, en los no tan buenos y en los difíciles, en los de mayor oscuridad. Es más fácil atravesar las tormentas con amigos que solos (Eclesiastés 4:9-10), ellos nos consuelan, levantan y animan; y el mejor amigo con el que contamos se llama “Jesucristo”, quien además de Su ejemplo nos dejó en la naturaleza a los árboles secouyas, de los cuales podemos aprender mucho. De los documentales podemos extraer grandes enseñanzas, son los árboles más altos del mundo, crecen en California, ellos alcanzan alturas de 100 metros y más, su tronco tiene un diámetro entre 4 y 6 metros  y algunos tienen 2,200 años de vida. Cualquiera pensaría que estos árboles tienen raíces profundas para poder sostener semejante tronco, pero no es así, entonces ¿Cómo se sostienen? Ellos tienen que afrontar fuertes vientos y nevadas y una estrategia para sobrevivir a estas dificultades es que crecen en grupos, formando barreras que los defienden, además sus raíces crecen entrelazadas, una forma de ayudarse entre sí; este ha sido el secreto para permanecer en pie por mucho tiempo. Ahora, pensemos por un momento en las relaciones de amistad que tenemos, ¿son como esos árboles que se unen para afrontar los fuertes vientos de la prueba? ¿O salimos corriendo a la primera señal de nubarrones? Dios nos ha dejado esta estrategia en la naturaleza para que la apliquemos a nuestras relaciones y con Él mismo, para no caer en medio de las dificultades y batallas que podamos experimentar.

Oración

Señor, quiero ser como esos árboles, primero con mi raíz entrelazada a Ti y luego con mis seres queridos, para poder soportar los embates que tendré que pasar en mi caminar cristiano. Vivo confiado, pues sé que no me abandonas y por Tu gracia podré permanecer al lado de otros en esos momentos difíciles, como testigo de Tu amor, cuidado y propósito; y así, reflejar Tu luz en esos momentos de gran necesidad, ¡amén!

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