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SERVICIO Y ALABANZA

DABAR DE DIOS

“¡Levanten las manos para orar! ¡Dirijan la mirada hacia el altar, y alaben a Dios!”

Salmo 134:2 (BLS)

Estos levitas estaban sirviendo al Señor en el Templo por las noches, eran Porteros y su función era de vigilancia en la Casa de Dios, aunque pareciera un trabajo de menor valor que otros, no lo era. Dios exhorta a todos los siervos del lugar a levantar Sus manos hacia Él y bendecir Su Nombre en medio de su trabajo. Nuestro servicio pierde su valor cuando perdemos de vista que es al Señor a quien servimos. Todo lo que hacemos, cualquier trabajo o servicio que prestemos, tiene como fin último alabar al Señor, exaltar Su Nombre. Muchas veces pensamos que lo que hacemos es insignificante o tenemos la idea errada de que solo glorificamos a Dios cuando servimos en la Iglesia, pero no es así. En cualquier trabajo que realicemos podemos bendecir Su nombre y alabarle, pues cuando damos lo mejor de nosotros para Él se convierte en alabanza. No podemos limitar la alabanza a cantar o danzar, ella tiene relación con una vida de obediencia y rendición al Señor. Trabajar con diligencia, responsabilidad y reverencia a Dios, es en un acto de alabanza hacia Él.

Oración

Bendito Señor, amo el trabajo que me has dado, pues desde allí puedo alabarte cuando lo hago con gozo, así te glorifico y exalto Tu maravilloso Nombre. Gracias por el privilegio que me das cada día de servirte con reverencia, ¡amén!

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