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SALVACIÓN PARA TODOS

DABAR DE DIOS

«cuando entremos en esta tierra, tú deberás dejar esta cuerda de color escarlata colgada de la ventana por donde nos hiciste bajar; y todos los miembros de tu familia —tu padre, tu madre, tus hermanos y todos tus parientes— deberán estar aquí, dentro de la casa “.

Josué 2:18 (NTV)

Ya Rahab había dado muestras de su fe al reconocer el poder de Dios y al declarar que Él es Dios en los cielos y la tierra (v.11), así que esta mujer pide misericordia para ella y su familia. Los espías judíos prometen guardar su vida y la de su familia si siguen las instrucciones que les darán al pie de la letra: Permanecer en la casa y dejar como señal un cordón rojo que colgase por la ventana de su casa (v.18, 21). Esto tiene una similitud a la historia de la pascua, donde cada familia debía permanecer en su casa y poner por señal en los dinteles de sus puertas la sangre del cordero para ser guardados del heridor (Éxodo 12:13). Ese cordón de grana representa la obra redentora de Cristo en la cruz, esa señal salvó a Rahab y a toda su familia de la muerte, ella obedeció por fe, ella creyó y fueron salvos ella y toda su casa. Nuestro amado Señor derramó TODA Su sangre colgado en la cruz para rescatarnos a ti y a mí de la muerte eterna, solo necesitamos creer que Él es Dios y confesarlo con nuestra boca. Rahab ya sabía que Jehová era Dios y lo confesó a los espías, luego siguió sus instrucciones y fueron salvos. No es algo difícil, solo necesitamos creer en nuestro corazón que Jesucristo es el Hijo de Dios, lo que implica fe, y confesar aquello que has creído (Romanos 10:9-10). El sacrificio de Cristo está disponible para todos hoy, ¡Aleluya!

Oración

Papito amado que estás en los cielos, ¡cuántos tesoros hay en Tu Palabra y cuántas verdades disponibles para nosotros, gracias! Te ruego Espíritu Santo que des la convicción a quienes la necesiten para confesar a Jesús como Señor y Salvador, y a Ti mi amado Señor te doy las gracias por la salvación que has traído a mi familia. Tu bendita sangre nos guarda y protege. ¡Te adoro mi Rey y Señor! ¡Amén!

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