«Resplandeciente eres, más majestuoso que los montes de caza.»
Salmo 76:4 (LBLA)

¡Cuán glorioso es nuestro Señor! El Apóstol Juan nos da una descripción hermosa sobre Jesucristo en Apocalipsis 14:16, allí nos dice que Sus ojos son como fuego y Su rostro resplandece como el Sol. La palabra en hebreo que se usa es “or” y significa “iluminar, alumbrar, encender”, pero también es lo que hace que algo tenga luz, es decir, Él es luminoso y puede hacer que algo resplandezca. La Palabra nos dice que a causa de Su Luz, no se necesita luz ni sol en el cielo, allí no hay tinieblas pues ¡Él lo ilumina todo! (Apocalipsis 22:5) Del mismo modo, cuando permitimos Su luz en nuestras vidas, llegamos a ser luminares en medio de este mundo de tinieblas (Efesios 5:8; Mateo 5:14; Filipenses 2:15). Él es Luz y quiere encender nuestra vida con Su amor y poder para que al caminar en Su Luz y en Su Palabra, Lo reflejemos al mundo. No permitamos que las circunstancias o el pecado nos arropen y opaquen Su Luz en nosotros, para evitarlo es necesario que avivemos nuestros corazones con Su presencia cada día.

Oración

Señor, Tú eres Luz y en la medida que permito que me llenes con ella, puedo reflejar Tu Luz a otros. Cada día necesito buscar Tu rostro y que me llenes con Tu Luz para no dejar que el mundo la apague o mengüe. Continúa llenándome de Ti, Te lo ruego en el Nombre de Jesús, ¡amén!