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Reconectándonos: un encuentro de regreso a casa

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La noche del viernes 22 de octubre se convirtió en un tiempo de adoración al Señor con un repertorio de canciones dirigidas por el grupo de alabanza, Ministerio Eterno, de la Iglesia de Cristo Ministerios Elim, entonadas, además, por toda la congregación.

El propósito de esta actividad fue el de invitar a reconectar con el Padre y su casa, en una época en la que la pandemia ha limitado las reuniones, sin embargo, citando las palabras del apóstol Fernando Ortiz antes de compartir la enseñanza, se trató de una noche diseñada desde el corazón de Dios para sus hijos porque él no abandona la obra de sus manos.

El mensaje central estuvo basado en Salmos 42, texto que en el que el autor se declara sediento de Dios, del Dios vivo:

Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?” Sal. 42:1-2.

Sin embargo, en los versos siguientes trae a memoria el tiempo en el que se regocijaba en alabar a su Dios, junto con sus hermanos, e invita a su alma a esperar en él y a alabarle:

Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios? Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de cómo yo fui con la multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta. ¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío”. Sal. 42:3-5.

Finalmente, el apóstol Ortiz, hizo una comparación de este texto con la parábola del hijo pródigo, pues el recordar la casa de su padre, y lo bien que vivían aún los jornaleros en ella, le hizo volver en sí y, a pesar de haberse alejado y haber malgastado todo, fue recibido con los brazos abiertos a su regreso.