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¡QUÉ NOMBRE!

DABAR DE DIOS

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.”

Isaías 9:6 (RVR60)

Este versículo tiene un sin fin de enseñanzas y reflexionar sobre cada aspecto nos tomaría mucho espacio. Es por ello que vamos a enfocarnos en los Nombres mencionados y referentes al Mesías, los cuales nos revelan Sus atributos, Su carácter. Son cinco nombres que aquí se nos hablan. El primero es Admirable, cuando lo leo viene a mi mente Gedeón, pues allí el Hijo se presentó como «Admirable» y es que Él es Admirable, es maravilloso. El Señor hizo honor a su nombre, pues este nombre expresa aquello que va más allá de lo común; algo que supera a lo ordinario; algo que es único como ninguna otra cosa y realmente Él es único.

Su segundo nombre es “Consejero” y es que Él como fuente de sabiduría guiará nuestros pasos a través de Su Palabra que es lámpara y lumbrera en nuestro caminar diario. Él tiene todo el conocimiento y toda la sabiduría, ¿a dónde más podríamos ir por un buen consejo? Su tercer nombre es Dios fuerte, y podemos ver esto en tantos hechos, como Creador, quien da la vida, pero no solo eso quien tuvo el poder de entregar Su vida y volverla a tomar para resucitar, quien venció a todas las potestades en la Cruz. El cuarto Nombre es Padre Eterno, y esto no quiere decir que Él sea el Padre en la Trinidad, sino que Él es el autor de la eternidad como Creador que es. Y finalmente, “Príncipe de Paz”, Cristo es quien hace la paz, especialmente entre Dios y los hombres; pero también nos deja Su paz para que podamos vivir y enfrentar dificultades y para que podamos vivir en armonía con los demás. ¡Qué hermoso es el carácter de nuestro Señor reflejado en estos nombres! ¡Qué atributos! ¿Qué nombre habrá como Su Nombre? ¡Sólo Él es merecedor de toda Honra, seamos parte de quienes Le reconocen, alaban y adoran!

Oración

Mi Señor y Rey, ¿quién como tú? No hay nadie con Tu grandeza, poder y sabiduría, qué maravilloso eres, no necesito buscar en ningún otro lugar, pues Te tengo a Ti, no lo merezco, pero me miraste y llamaste, ¡gracias! Solo quiero cada día alabar y bendecir Tu precioso nombre, no necesito buscar en ningún lugar, en ninguna persona, todo está en Tí. Recibe mi adoración, ¡amén!

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