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PLENITUD

DABAR DE DIOS

”Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.”

Isaías 11:1-2 (RVR60)

Aquí encontramos otra profecía mesiánica cuyo cumplimiento se confirma en Mateo 1:1 y Lucas 2: 4-7, donde nos dice el profeta que el Mesías sería un descendiente de la casa de David y sobre Él reposarían 7 unciones. Estos 7 espíritus llenaron y permanecieron en la vida de Jesús, manifestándose la plenitud del Espíritu Santo en Él. Espíritu de Jehová que nos habla de la unción para predicar la Palabra (Lucas 4:). Espíritu de sabiduría para tomar decisiones correctas y saber cómo actuar en las diferentes situaciones. Espíritu de consejo, en Su Palabra nos dejó la guia para caminar conforme a la sabiduría de lo Alto. Espíritu de poder que le da la fortaleza para cumplir toda la Palabra, Él cumplió toda la Ley. Espíritu de conocimiento para conocer la voluntad perfecta de Dios. Espíritu de Temor de Dios para dar cuenta de sus acciones al Padre. Todos ellos los vimos plenamente evidenciados en la vida de Jesús como el Mesías.

Así como Jesús fue ungido con estos 7 espíritus, recibió el Espíritu Santo sin medida, nosotros también tenemos un llamado de parte de Dios y para llevarlo a cabo nos unge y capacita a través de Su Espíritu, unciones que nos permiten llevar a cabo la obra ministerial a la que hemos sido llamados. Somos ungidos para: predicar Su Palabra (de Jehová), comprender los caminos de Dios y Su Palabra (sabiduría), aconsejar en cada situación de acuerdo a lo que Dios establece (consejo), conocer Su voluntad (conocimiento) y caminar en ella (poder), dar cuenta a Dios de nuestros actos, reconociendo quién es Él y darle el lugar que merece (temor de Dios). Demos gracias al Señor porque en Él podemos experimentar la plenitud del Espíritu Santo, para Su gloria.

Oración

Señor, no he hecho nada para merecer tanta bendición de Tu parte, para experimentar esta plenitud de Tu Espíritu. Sin embargo, me la das para en mi caminar diario lograr reflejar Tu imagen y glorificarte. Quiero ser como Tú, mi meta es cumplir el propósito por el cual me creaste, pero sin el poder del Espíritu Santo no podría. Gracias mi Jesús, ¡amén!

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