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PALABRAS QUE OXIGENAN

DABAR DE DIOS

» Sean, pues, aceptables ante ti, mis palabras y mis pensamientos, oh Señor, roca mía y redentor mío.»

Salmo 19:14 (NVI)

Este es uno de los versículos más hermosos, pues muestra el deseo constante que debemos tener de agradar al Señor. Él quiere que nuestras palabras y pensamientos estén de acuerdo con Su voluntad y con Su Palabra. El desea que sean aceptables ante Sus oídos, que tengan aroma agradable. La Biblia nos enseña que hay una conexión entre el corazón y la boca, pues nos dice que de la abundancia del corazón habla la boca. De lo que hablamos, leemos, vemos o escuchamos se llena nuestro corazón  y de esa llenura en nuestro corazón vuelve a hablar la boca, es un círculo. Por eso, si estamos atrapados en un círculo negativo de crítica, de palabras hirientes, negativas, quejumbrosas, es necesario reconocer que estamos en él y romperlo; de lo contrario, estaremos contribuyendo a la contaminación espiritual del mundo en el cual nos desenvolvemos. No aportemos más notas negativas al mundo, que ya bastante tiene, aportemos notas diferentes, notas de gozo, sanidad y vida. Jesús dijo: “Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida”. Eso es lo que el mundo de hoy necesita. Las palabras de nuestra boca necesitan estar en la misma frecuencia de las palabras que salen de la boca de Dios y la meditación de nuestro corazón necesita estar en la misma línea de la voluntad de Dios que es buena, agradable y perfecta. El reto es romper el círculo y comenzar uno nuevo, donde Jesucristo sea el centro.

Oración

Señor, hoy decido renovar el espíritu de mi mente al llenarla con Tu maravillosa y poderosa Palabra, meditando de continuo en ella, para que mis pensamientos y corazón estén llenos de Ti. Que mis palabras estén sazonadas de Tu gracia, para impactar a otros con Tu verdad y amor. Decido  no dejar contaminar mi corazón y me comprometo, con la ayuda del Espíritu Santo, a no contaminar el ambiente con palabras negativas que salgan de mi boca, por el contrario, que ellas oxigenen  espiritualmente el ambiente donde me mueva, en el Nombre de Jesús, ¡amén