«He inclinado mi corazón para cumplir tus estatutos por siempre, y hasta el fin.”
Salmo 119:112 (LBLA)

Qué compromiso vemos en el salmista, vivir conforme a los Estatutos divinos sin importar las circunstancias (v.106), aún en medio del peligro o de las artimañas planeadas por los enemigos, pues las Escrituras declaran el fin de ellos. Este compromiso de guardar su Ley y no olvidarla, es repetida en varias ocasiones, lo que nos muestra su gran importancia (v.51, 109, 110, 157). Este debe ser nuestro sentir, nuestro compromiso, permanecer firmes en la decisión de poner por obra Sus Estatutos, sin importar las burlas, trampas o persecuciones de las que podamos ser objeto, enemigos que se levanten, tormentas, desiertos o valles que tengamos que atravesar, por el contrario, que todo esto nos motive a atesorar la Verdad de Su Palabra y no olvidarla nunca.

Oración

Padre Amado, quiero vivir en obediencia a Ti y a Tu Palabra en todo tiempo, no importan las circunstancias, solo quiero hacer Tu voluntad, fortaléceme en medio de las situaciones difíciles y que allí pueda atesorar y valorar aún más Tus Preceptos, en el Nombre de Jesús, ¡amén!