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NUESTRO ESCUDO

DABAR DE DIOS

“Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.”

Salmo 3:3 (RVR60)

¡Qué porción tan poderosa es esta! Cuando David dijo esto, él no estaba en una situación fácil. Por el contrario, estaba experimentando la traición de su hijo, a quien amaba. Cuando leemos los dos versículos anteriores a este, podemos notar las emociones que esta situación estaba generando en la vida de David. No obstante lo difícil del momento, David expresa su confianza en el Señor. La palabra escudo, en hebreo, no solo hace referencia a la pieza de la armadura de un soldado, sino también habla figurativamente de protección y defensa.
El mensaje es que no importa el tamaño de la prueba que estemos pasando, el Señor es quien nos rodea y al hacerlo, nos protege. Si creemos esta verdad, no tendremos temor del mal que otros puedan o quieran hacernos, pues Él no nos dejará avergonzados, Él levantará nuestro nombre. ¡No será por nuestras fuerzas, sino por cuánto confiemos en Su bondad, misericordia y poder!
David confió en Dios y pudo ver Su soberanía, bondad y misericordia, y no solo eso, vivía acorde con esta verdad. Tomémonos un tiempo para reflexionar sobre lo que estamos pasando y apropiémonos de la verdad de este versículo, descansemos en Él, sabiendo que Su justicia está por encima de lo que el hombre pueda hacernos.

Oración

Señor, hoy reconozco Tu gran poder y te doy gracias por ser Escudo alrededor de mí. Gracias porque mientras Te busco y confío en Ti, veré Tu bondad y misericordia derramada sobre mí. Experimentaré Tu protección y justicia, pues la última Palabra la tienes Tú, ¡aleluya! Gracias mi Rey, en el Nombre de Jesús, ¡amén!