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NUESTRA ARMADURA: CRISTO

DABAR DE DIOS

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera….”

2 Timoteo 4:7 (RVR1960)

Como creyentes, debemos saber que al momento de reconocer a Jesús como nuestro Salvador, hemos pasado del reino de las tinieblas al de Su Luz Admirable (Colosenses 1:13). Por esta razón, al separarnos del mundo, pasamos automáticamente a ser “enemigos” de Satanás y todos sus seguidores. Es por esto que la vida del creyente es una batalla de fe continua. Entonces, Dios sabiendo esto y por Su infinita bondad nos ha provisto de una Armadura espiritual poderosa (Efesios 6: 10-20), la cual nos ayudará a enfrentar las batallas que tendremos que librar contra el sistema del mundo del cual hemos salido. Si leemos cada una de las piezas de la armadura, podremos notar que cada pieza nos habla de nuestro Señor Jesucristo, lo que nos lleva a concluir que el Señor mismo es nuestra Armadura, Él nos defiende. Cristo es nuestra justicia, Él es la Verdad, Él es nuestra salvación, Él es el Evangelio, Él es nuestro escudo y el autor y consumador de la fe, Él es la Palabra viva de Dios y de Su boca sale una espada de doble filo. Algo muy interesante es que esta armadura no tenía nada para proteger la espalda en sí, porque nuestro llamado es a marchar hacia adelante con los ojos puestos en Cristo Jesús, hasta alcanzar la meta del Supremo llamamiento (Filipenses 3:13-14).  Entonces Dios nos rodea y es Escudo alrededor de cada uno de nosotros (Salmo 3:3). Finalmente, como soldados debemos ser fieles y disciplinados para pelear la buena batalla de la fe. Dios nos provee las armas, pero es nuestra responsabilidad conocerlas y usarlas correctamente para vencer con Su fuerza y no con la nuestra.

Oración

Señor gracias porque Tú me provees de armas para vencer las batallas continuas que tengo que librar en este caminar. Gracias por ser mi Capitán y por hacerme más que vencedor en TÍ (Romanos 8:37), tengo la plena seguridad que me proteges y peleas  por mí,  ¡Amén!