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MULTIPLICÁNDONOS

DABAR DE DIOS

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.”

2 Timoteo 2:2 (RV60)

Pablo sabe que su muerte se acerca, que había cumplido con su llamado, había llegado a la meta. Sin embargo la tarea no había terminado, la extensión del Reino de Dios, el conocimiento del Evangelio hasta los confines de la tierra no se había completado. Así que Pablo le encomienda de manera especial a Timoteo continuar esta obra. Pero esta obra no era de una persona, no era de Pablo, ni sería de Timoteo, era necesario que muchos se hicieran parte de ella. Por lo tanto, la tarea de Timoteo no era solo enseñar a otros lo aprendido del Evangelio, sino preparar a hombres fieles para que fueran parte de este llamado. La tarea de Timoteo, además de enseñar, era buscar hombres fieles e idóneos para enseñar. Y esto se relaciona con la bendición que Dios dio al hombre cuando lo creó, reproducirse, multiplicarse. De tal manera que un líder genuino se replica en otros, Jesús preparó a sus 12, Pablo preparó a muchos, entre ellos a Timoteo, y le pide ahora a Timoteo que prepare a otros. Timoteo había pasado de ser discípulo a ser discipulador, de ser preparado a preparar a otros. Dios lo estaba subiendo de Nivel.

Dios nos creó para ser líderes y para multiplicarnos en otros (Génesis 1: 27-28). ¿En qué nivel nos encontramos, de preparación o de preparar? Ahora, es importante aclarar, que siempre estaremos aprendiendo, sin embargo, hay un momento donde Dios nos llama a comenzar a preparar a otros. ¿A quiénes estamos preparando para su liderazgo en el reino de Dios? Recordemos que liderazgo es influencia, amor y servicio. Subamos de nivel y busquemos personas idóneas para enseñarles lo que Dios ya nos ha enseñado a través de los líderes que han guiado nuestras vidas.

Oración

Señor, quiero seguir aprendiendo más y más de Ti, para dar a otros lo que por gracia recibo de Ti. No dejes de trabajar en mi vida, pues quiero que sea Tu carácter en mi vida lo que otros vean e imiten, no lo imperfecto que todavía hay en mí.  Dame la sabiduría para multiplicarme en otros y que Tu Reino siga extendiéndose. Dame discernimiento para encontrar esas personas idóneas,  te lo pido en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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