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MEZCLA PELIGROSA

DABAR DE DIOS

“Ten cuidado cuando le hagas promesas a Dios, mide tus palabras. No dejes que tus sentimientos te hagan hablar sin pensar…”

Eclesiastés 5:2 (PDT)

La Biblia nos habla en diferentes partes del valor de las promesas que hacemos a Dios, las cuales son llamadas en el Antiguo Testamento, votos. Dios los toma muy en serio, por ello también nos aconseja de tener cuidado de no comprometernos con Dios bajo el efecto de las emociones fuertes, ¿por qué? Este pequeño miembro que es la lengua, puede provocarnos muchas dificultades, sobre todo si no está bajo el dominio del Espíritu Santo si no de nuestras emociones. Las emociones nos pueden llevar a declarar cosas de las cuales nos podemos arrepentir cuando ellas bajen. La euforia, el enojo, la tristeza extrema, el miedo, dolor, entre otras, pueden empañar nuestra visión y hacernos percibir una situación de manera tergiversada, llevándonos a hacerle promesas a Dios que luego no podremos cumplir, pues fueron hechas bajo el hervor de una emoción. Esto nos recuerda la historia de Jefté, quien por emoción hizo una promesa que tuvo que cumplir a un costo muy alto, perder a su hija amada (Jueces 11: 30-31, 34).

Así como la mezcla de bebidas alcohólicas y gasolina (para hacer referencia a la acción de conducir un vehículo) es peligrosa, igual lo es la mezcla de las emociones y la lengua. Dice el autor que es mejor no prometer que prometer y no cumplir (v.4), pues Dios no se agrada de los que son faltos de seriedad. Por lo tanto, tomemos un tiempo para reflexionar y pedirle al Señor que nos muestre si tenemos promesas pendientes con Él, promesas hechas bajo la influencia de emociones fuertes y oremos y pidamos al Espíritu Santo que nos ayude a cumplirlas, que derrame gracia para poder llevarlas a cabo. Finalmente, rindamos nuestras emociones a Él, no hablemos apresuradamente, sino con cordura, logrando evidencia y madurez espiritual.

Oración

Señor, entrego mis emociones y mi lengua a Ti, pongo todo esto sobre Tu altar. Rindo mis emociones al Espíritu Santo para agradarte en todo tiempo. Entrego mis palabras para que al hablar siempre pueda glorificarte, No me dejes hablar a la ligera y prometer lo que no puedo cumplir, pon guarda a mi boca Papito hermoso, en el nombre de Jesús, ¡amén!

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