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Levantándonos para conocer y entender la Gracia de Dios: “Lo que Yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.”

PRÉDICAS

Hay un doble llamado del Señor a Su iglesia: Levántate amada mía y ven. Tenemos un llamado antes que el mundo. El mundo está pasando por el invierno más terrible. Nunca habíamos visto lo de ahora. La comunicación es buena, pero los excesos son malos. Nos está llegando agua de cualquier lugar, nos la pueden mandar contaminada. Por eso más que nunca agarremos el agua de vida, la Palabra de Dios. Hay que entender la Gracia de Dios.

 

Juan 13:7 “Respondió Jesús y le dijo: Lo que Yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.” 

 

Esto lo dijo el Señor cuando le iba a lavar los pies a Pedro, pero Pedro dijo que no se los lavara; y el Señor le respondió que lo que él no entendía, lo entendería después. Eso quiere decir que en la ley del péndulo hay una corriente extrema que dice que el hombre puede dominar a Dios y exigirle: demándale, exígele, reclámale, empodérate. Esa corriente no es de Dios. 

 

Está la otra corriente donde te habla de la soberanía total de Dios. Dios es soberano, y el hombre responsable. Pero el extremo es decir: Dios lo dice y no tiene que darle explicación a nadie, pero y si no tiene que dar explicación a nadie ¿por qué le dice a Pedro: Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora, más lo entenderás después? Quiere decir que más adelante vas a tener la capacidad de entenderlo. Dios explica. Conforme uno va creciendo, hay muchas cosas que acontecieron en nuestro caminar cristriano que ahora uno lo entiende.

 

MILAGROS DEL SEÑOR EN VASOS DE BARRO 

 

Una de las cosas que Dios le da al ser humano es ver, observar lo que se está moviendo en la cristiandad. Algunos piensan que un ungido o una ungida no puede ser tocado con algo físico, material, porque es ungido, pero sí puede. Dios lo permite no para destrucción, sino para Su Gloria. 

 

PERO TENEMOS ESTE TESORO EN VASOS DE BARRO

 

2 Corintios 4:6 “Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.”

 

Entre más nos acercamos a Cristo, más lo reflejamos a Él, esa Gloria que está en nosotros, no somos cualquier cosa, por dentro no se nos ve, pero tenemos una Gloria que aunque la gente no la mira, la tenemos. 

 

La historia de la cristiandad cuenta que les decían a los cristianos: Blasfemen contra Dios, renieguen contra Dios y ellos no renegaban y los leones se los comían. Algunos decían: Es que tienen algo adentro, porque cuando los leones se los comían o eran quemados, morían sonriendo, entonces pensaron que algo tenían adentro y los abrían antes de matarlos para saber qué tenían adentro y lo que tenían era corazón y sangre igual que todos; pero tenían esa luz que brilla que no la lograban ver.

 

Al saber que somos ungidos nos creemos dioses y todos somos hijos de Dios, pero humanos. Aquí es donde viene que mucha gente se pone perpleja, porque pregunta ¿por qué si es hijo/hija de Dios le dio coronavirus o Dios permitió tal cosa?

 

2 Corintios 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”

 

En la antigüedad los tesoros los escondían en tinajas de barro, no había bancos; y al pasar de los años la vasija se iba abriendo, pero tenía un tesoro dentro y entre más rajaduras tiene la vasija, más se mira la Gloria de Dios, la Gracia de Dios en nosotros.

 

Aquí nos pone el equilibrio. Somos hijos de Dios y nos pone una luz extrema, un poder grande porque somos hijos de Dios, pero tenemos un vaso de barro, humanidad; y ahí es donde nos cuesta entender y como humanos cuestionamos lo que Dios está haciendo.

 

Hay cinco circunstancias: 

 

2 Corintios 4:8-10 “Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados; perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.”

 

  1. Atribulados, mas no angustiados: Entendamos que van a haber tribulaciones para hijos de Dios que tienen tesoros de Dios, pero la Gracia es que nosotros escogemos si en esa tribulación estamos afanados, bebiendo pastillas para dormir, bebiendo pastillas para despertar o confiados en el Señor. Él nos da la capacidad para no angustiarnos.
  2. En apuros, mas no desesperados. 
  3. Perseguidos, mas no desamparados.
  4. Derribados, mas no destruidos: ¿Un cristiano puede ser derribado? Sí, Dios lo puede permitir, pero no destruido.
  5. Llevando la muerte de Jesús para que Su vida se manifieste en nuestros cuerpos. Llevar en nuestros cuerpos la muerte de Jesús es morir al yo. Cuando morimos al yo, la vida de Jesús se evidencia.

 

Cinco es la Gracia de Dios que en medio de eso nos permite Su Victoria. 

 

No hay que confundir la zaranda y la disciplina con la prueba

 

La gente se confunde y cree que la zaranda es Dios que los está zarandeando. El diablo pide zarandas y Dios le da permiso. 

 

Lucas 22:31 “Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo”

 

No pidió sólo a Pedro, los pidió a todos y el Señor le dio permiso, solo que a Pedro le dijo: Yo voy a rogar para que tu fe no falte, para que una vez vuelto confirmes a tus hermanos. Entonces hay zaranda y aún el diablo tiene que pedir permiso para zarandear. ¿Y para qué sirve la zaranda? para separar la paja del trigo. 

 

Pedro tenía mucha paja de su yo, de su orgullo: Todos te pueden negar, pero yo no; dispuesto estoy a ir a la cárcel y hasta morir por ti. ¡Qué boca más grande! Dios tenía que quitarle esa paja y permitió la zaranda, pero lo vio vuelto, no lo vio destruido. Lo vio vuelto, confirmando a sus hermanos. Todo lo que le iba a pasar era para que él regresara en otra dimensión para confirmar a sus hermanos.

 

No es lo mismo zaranda y disciplina

 

Hebreos 12:6 (BLS) “Porque Dios corrige y castiga a todo aquel que ama y que considera Su hijo.” 

 

Disciplina viene de discipular, enseñar, luego exhortar y si uno no quiere, azote con vara. Ese es el extremo máximo. Jehová al que toma por hijo, disciplina. La disciplina es de un papá a un hijo, para que no nos perdamos, para que tengamos buenos principios y teniendo buenos principios vamos a tener un buen final. 

 

Santiago 1:3 “Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.” 

 

Hay diferencia entre zaranda, disciplina y prueba. La prueba no es zaranda de Dios, no es disciplina; la prueba es para ver qué nos falta o qué tenemos de más. Pero al final es para llevarnos a otro nivel. La prueba siempre va a ser para que vayamos mejor. 

 

No se prueba la basura, no se prueban las cosas que no sirven, se prueba el oro, los diamantes, entonces si nos prueban, es porque valemos. Como cuando se prueba la comida para ver si le falta sal o se pasó de sal. Es para saber que nos falta o que tenemos de más y estar al gusto del Rey, para llevarnos a otro nivel.

 

La prueba no viene de parte de Dios por estar en pecado

 

En el Antiguo Testamento Dios probó a Abraham y a Job, y al final los llevó a otro nivel. La prueba no era por estar en pecado, fue porque Dios quería llevarlos a otro nivel. La gente cuando mira un cristiano que está siendo probado piensa que están cobrándole la factura, que estaba en pecado, que tenía cola que le pisen.

 

El propósito de ser probados por Dios

 

¿Para qué Dios permite la prueba? La prueba de nuestra fe produce paciencia. La paciencia vale demasiado.

 

Paciencia = jupomoné de G5278; resistencia o aguante alegre (o esperanzado), constancia, paciencia, perseverancia. 

 

En la prueba tiene que haber alegría. Entre más uno se desespera, más se alarga la prueba. 

 

Para que el corazón esté caliente de adentro para afuera, hay que poner fuego lento. El fuego lento cocina lo duro y lo vuelve blandito. Así entendemos por qué la prueba dura tanto. Si me pongo enojado, más fuego. Dios probó a Job y probó a Abraham y no porque había pecado, sino para llevarlos a otro nivel. 

 

Dios ha permitido esto del coronavirus para que uno escoja. Hay gente que ha escogido verlo como zaranda, pero aquí estamos siendo probados para Su Gloria.

 

Santiago 1:4 (PTD) “Ahora bien, la paciencia debe alcanzar la meta de hacerlos completamente maduros y mantenerlos sin defecto.” 

 

La meta es llevarnos a la madurez, hacernos maduros en Cristo. Los más maduros son los que han estado más al sol de la prueba. Las primicias son a los que más le pegó el sol. Los siguientes en madurar son la cosecha y luego el rebusco. El color, el olor y el sabor para ser maduros.

 

Dios sólo prueba lo que vale

 

1 Pedro 1:6 (BLS) “Por eso, aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense!”

 

Una de las cosas más grandes que puede haber es la alegría: Gozaos cuando estéis en diversas pruebas. No es porque Dios quiera que seamos masoquistas. Dios quiere que nos alegremos porque entendemos que si nos está probando, es porque nos va a llevar a otro nivel.  

 

La prueba de parte de Dios es para ascendernos a otro nivel

 

Santiago 1:4 “Tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

 

Santiago 1:4 (PTD) “Ahora bien, la paciencia debe alcanzar la meta de hacerlos completamente maduros y mantenerlos sin defecto.” 

 

Esa es la culminación, prueba superada: Cuando uno es maduro y se queda sin defecto porque aprendió.

 

La prueba en Dios es comparada con el proceso del oro

 

1 Pedro 1:7 (BLS) “La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas.”

 

Tiene que tener paciencia, confianza. A la fe se le compara con el proceso del oro.  La fe se prueba como el oro, es para ver la confianza que tenemos en Dios a la hora de los problemas. Ahí se mira realmente quién es quién.

 

1 Pedro 1:7b (BLS) “Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir. Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha pasado por tantas pruebas merece ser alabada.”

 

Pero esa confianza en Dios por nuestra eternidad no se puede destruir. ¿Por qué comparó el proceso de ser probado con el oro? Como se procesa el oro, se procesa nuestra fe que vale más.

 

Cuando el Señor regrese va a decir: Todo lo que confiaste en Mí, todo lo que venciste en Mi nombre, todo eso te pone eterno peso de gloria.

 

1 Pedro 1:7c (BLA) “Esta prueba les merecerá alabanza, honor y gloria el día en que se manifieste Cristo Jesús.”

 

Cuando seamos arrebatados el día de Cristo, Él va a ver nuestro galardón y va a decir: Tu galardón, todo lo que tienes, es porque venciste en Mí, confiaste en Mí, porque tienes la victoria en Mí.

 

Jesús viene. Nos va a recibir en el aire primero, en el arrebatamiento. Después la segunda venida visible. El oro es uno, pero se mide por quilates. Conocemos tres tipos de oro: el de 10, el de 18 y el de 24 quilates, pero en realidad hay cinco. 

 

1.- Oro de 10 quilates: El oro de más baja pureza ya que sólo cuenta con un 40% de oro puro.  Tiene 10 partes de oro, por 12 partes de otros metales (como el estaño, cobre, hierro, plata) 

 

2.- Oro de 12 quilates: Este tipo de oro tiene un 50% de pureza, ya que está formado por 12 partes de oro puro y 12 partes de otros metales. 

 

3.- Oro de 14 quilates: También conocido como el oro bajo, está compuesto por 14 partes de oro y 10 partes de otros metales, su porcentaje de pureza es del 60%. 

 

4.- Oro de 18 quilates: Conocido como el oro alto, posee una pureza del 75%. Está compuesto de 18 partes de oro y 6 partes de otros metales como plata y cobre. 

 

5.- Oro de 24 quilates: Su grado de pureza es de 99.9%, por lo que se considera oro puro, este es un metal blando, amarillo, brillante y muy maleable, no reacciona con casi ningún producto químico.

 

Mientras más es el fuego de la prueba, más diluye los metales bajos y va dejando el oro puro. 

 

Si alguien ya alcanzó la pureza es moldeable, se deja moldear fácil, pero entre más terco es, más rebelde, más duro, ese no ha llegado ni a diez quilates. Veinticuatro es el número que nos habla del gobierno de Cristo en el cielo y en la tierra. El doce en la Biblia es autoridad. Él llamó a doce para que tuvieran autoridad de echar fuera demonios, doce tribus. 

 

Cuando Jesús dijo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo, son doce; y toda autoridad me ha sido dada en la tierra, doce; doce más doce son veinticuatro. Por eso usted lee que alrededor del trono donde el Señor está en el cielo, hay veinticuatro tronos, y los que están sentados tienen coronas de oro. El Veinticuatro representa personas que pasamos por procesos para ablandarnos y que alcancemos la pureza del Señor.

 

Puede haber oro de diferentes quilates, pero el valor lo da el tiempo del proceso. 

 

Ustedes viven alegres porque ya saben que Dios los salvará

 

1 Pedro 1:8 “Ustedes, aunque nunca han visto a Jesucristo, lo aman y creen en Él, y tienen una alegría tan grande y hermosa que no puede describirse con palabras.”

 

¿Cuál es esa alegría?

 

1 Pedro 1:9 “Ustedes viven alegres porque ya saben que Dios los salvará, y por eso confían en Él.”

 

El Señor viene y nos va a librar y nos lleva primero. El que tiene esa esperanza se purifica a sí mismo y también se ve que se va a llevar una iglesia limpia, pura y sin mancha, y la pureza te habla de toda la escoria que se fue yendo, porque va a ver que la Biblia habla de eso.

 

Los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable

 

Efesios 6:24 “La gracia sea con todos los que aman a nuestro Señor Jesucristo con amor inalterable. Amén”

 

El premio de amar al Señor Jesucristo es la Gracia. Hay que amarlo con un amor inalterable. Amor que no pidió, sino que primero se dio. Amor de Dios, inalterable amor. ¿Usted ama a Dios con amor inalterable?

 

Definición de inalterable: Algo que permanece en su esencia, que no se mezcla, que no se degrada, que no se adultera, que es incorruptible, que es auténtico. Esta palabra comenzó a utilizarse en relación a metales puros.

 

Cuando se hablaba de inalterable era oro puro. 

 

Lucas 22:31-32 31 Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero Yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.”

 

El Señor le estaba diciendo que cuando pases, vas a volver y vas a confirmar a tus hermanos, y entonces vas a comprender.  ¿Y qué fue lo que comprendió Pedro?

 

La negación tres veces de aquel que creía que tenía amor inalterable

 

Lucas 22:33 “Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.”

 

El Señor le estaba diciendo a los discípulos lo que iba a ocurrir y que orgullo el de Pedro que le dijo: Te equivocaste, todos ellos te pueden negar, pero yo no. Pedro decía que estaba dispuesto a ir a la cárcel y también a morir; pero a la hora que prendieron a Jesús, no estuvo dispuesto a ir a la cárcel ni a morir y Dios tenía que enseñarle: Cuidado con lo que sale de nuestra boca.

 

No juegues con Dios, Con Dios no se juega 

 

Lucas 22:34 “Y Él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.”

 

Tres veces lo negó y hubo un canto. Hubo dos cantos de gallo. Vamos a la Biblia. En todo hay una revelación extraordinaria.

 

Mateo 26: 69-70 “Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo. Más él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.

 

¿Qué estaba haciendo Pedro ahí?

 

Lucas 22:55 “Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos.”

 

Pedro estaba en ese lugar porque ahí llevaron a Jesús y Pedro quería ver. Había gente en una fogata y como hacía frío, Pedro se sentó entre ellos. Comenzó a oír todo lo que ellos decían, los chistes, a contaminarse. Ahí estaba él por estar siguiendo de lejos a Jesús, entre personas que no tienen nada que ver con Dios.

 

Los cuatro Evangelios hablan de esto. Veamos cómo lo narró Marcos.

 

Marcos 14:66-68 “Estando Pedro abajo, en el patio, vino una de las criadas del sumo sacerdote; y cuando vio a Pedro que se calentaba, mirándole, dijo: Tú también estabas con Jesús el nazareno. Mas él negó, diciendo: No le conozco, ni sé lo que dices. Y salió a la entrada; y cantó el gallo.”

 

Era la negación número uno y cantó el gallo.

 

Marcos 14:71 “Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco a este hombre de quien habláis.”

 

El gallo cantó dos veces. 

 

Marcos 14:72 “Y el gallo cantó la segunda vez. Entonces Pedro se acordó de las palabras que Jesús le había dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces. Y pensando en esto, lloraba.”

 

Algunas personas dicen que la Biblia se equivocó. Mateo, Lucas y Juan dicen que una vez cantó el gallo; sin embargo, Marcos dice que el gallo cantó dos veces. ¿Y entonces?

 

Esa es la bendición de poder leer la Biblia sin prejuicios, escudriñarla. Es que todos tuvieron la razón.

 

En la época de la Pascua, los gallos cantan de noche; pero el verdadero canto es el que normalmente cantan en la madrugada, entre 5:00 a.m. o 6:00 a.m. La diferencia fue que Marcos tomó en cuenta el canto del gallo en la noche, no sólo el de la madrugada. Marcos relató que hubo dos gallos, porque cuando lo negó la primera vez, el primer canto del gallo era para recordarle a Pedro, a ver si volvía en sí.

 

Hay un montón de gente a la que le está cantando el gallo número uno y no reacciona.  Cuando cantó el gallo, el de la mañana, ahí se acordó de las palabras que le había dicho Jesús.

 

Lo que quiso decir Marcos fue que el Señor le dio en el canto de la primera negación, una oportunidad. Hay personas a las que ya les está cantando el gallo número uno y siguen, no reaccionan. ¡Cuidado! Es fácil negarlo, pero por la Misericordia y la Gracia tenía que entender que aunque lo hubiera negado, a la hora de su discurso, cuando resucitó y lo vio vivo, tres mil personas aceptaron para entender que la Gracia, que Su Misericordia es a millares de los que aman Su nombre.

 

Mateo 26:71-74 “Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno. Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre. Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.  Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.”

 

La tercera vez que negó también maldijo y juró. Miren cómo se fue degradando. Cada vez que uno niega al Señor se va degradando. Ya estaba hasta maldiciendo, comenzó a decir palabras soeces, de maldición. 

 

¿Conoce usted creyentes que en un momento determinado comienzan a soltar aquel vocabulario que apesta? palabras soeces, y las heces fecales atraen moscas y por eso la gente cuando llena su hogar, su matrimonio, su familia con esas palabras, llena su hogar de moscas, y no moscas físicas, sino espirituales; belcebú, el príncipe de las moscas. Las moscas representan demonios, y hay gente que está llenando su ambiente de moscas, así que a ponerse el enjuague bucal del cielo.

 

Mateo 26:75 “Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.”

 

Cuando cantó el gallo de la madrugada, ya le había cantado uno, pero él no reaccionó. En ningún momento la Biblia se contradice, sólo que Marcos fue más detallado y habló de que le cantó el gallo en la primera negación a ver si reaccionaba. Hay gente que le está cantado el gallo número uno y ni cuenta se da.

 

Lucas 22:60-61 “Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces.”

 

Esto es lo que Lucas dejó. A Pedro le dio vergüenza y metió su cara debajo de su túnica, avergonzado. El Señor lo miró. Esa es la mirada de Jesús, que debemos tener una vez vuelto, porque hay gente que va a volver.

 

El que creía que tenía amor inalterable, le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte.” (Lucas 22:33

 

El creía que tenía un amor inalterable para hacer eso, y a la hora de la hora no fue así. Hay momentos en que mi amor puede decrecer ante situaciones, pero no se refiere al amor de nosotros, sino se refiere al amor inalterable de Dios hacia nosotros. El amor de Él no cambia. Él lo siguió amando. El amor inalterable nos lo piden, pero no es porque lo tengamos, sino porque Él lo tiene por nosotros. Nosotros lo amamos, pero porque Él nos amó primero.

 

Dispuesto estoy a ir contigo no sólo a la cárcel, sino también a la muerte

 

Hechos 12:1-2  “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan.”

 

Los tres principales eran Pedro, Juan y Jacobo. Eran a los que el Señor llamaba.

 

Hechos 12:3  “Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.”

 

Estos son los tiempos de los panes sin levadura, donde Dios está quitando lo leudado.

 

Hechos 12:4 “Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.”

 

Y el Señor permitió que fuera a la cárcel.

 

Hechos 12:5 “Así Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.”

 

Esa es la clave de la iglesia que ora, que sabe que hay un Dios, que la oración del justo puede mucho.

 

Hechos 12:6 “Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.”

 

La primera vez que lo negó estaba entre personas para negarlo y ahora estaba en la cárcel entre soldados. Pedro decía que hasta la muerte, y al otro día lo iban a matar; pero vas a ver la Gracia de Dios, porque no depende de lo que hayamos dicho o hecho, sino de lo que Dios dijo e hizo.

 

Pedro que había dicho por orgullo: “dispuesto a ir a la cárcel y hasta morir por ti.” Estaba encarcelado y encadenado entre dos soldados, sabiendo que al otro día lo iban a matar. Más, ¿Por qué Pedro dormía sabiendo que al otro día lo iban a matar? porque estaba conociendo y entendiendo la Gracia de Dios en Sus promesas. ¿Cuáles eran las promesas? 

 

Lucas 22:32 “Pero Yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.”

 

Pedro pensó que no lo iban a matar porque el Señor dijo que él iba a volver y que lo que Él hacía no lo entendería, pero que lo iba a comprender. La Gracia es cuando creemos en Sus promesas.

 

También el Señor le preguntó: 

¿Pedro me amas? Pedro le dijo: Sí, yo te quiero. Jesús le preguntaba: ¿Me amas, amor ágape, amor que se entrega, que está dispuesto a morir por Mí? Y él respondía: Sí, te filio, sí, te quiero. 

Volvió y le preguntó por segunda vez: Pedro, ¿me amas? Sí, Señor. Yo te quiero. Pero la tercera vez el Señor se puso a la altura de él. 

 

Juan 21:17 “Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me quieres? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me quieres? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”

 

El Señor se puso a la altura de él. 

 

Juan 21:18 “De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas adonde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras.”

 

Dios le estaba diciendo que él iba a llegar a viejo. Lo que Dios promete, a pesar de todo, lo cumple. Pedro pensó: No estoy viejo. Voy a dormir, porque el Señor me dio la promesa: Primero tengo que volver a confirmar a mis hermanos, segundo, voy a llegar a viejo.

 

Juan 21:19 “Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.”

 

Proverbios 17:3 “El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones.”

 

Hay citas en el Antiguo Testamento que dicen que Israel perdió el oro y se llenó de escoria de plata, de estaño, de cobre y se perdió su oro. El oro es nuestra fe. No pierdas tu fe en Cristo Jesús. Dios puede permitir en los suyos horno siete veces calentado. Nuestro Dios es poderoso para librarnos de ese horno, pero aún si no nos librara, no adoraremos a los falsos dioses. Los hornos calentados siete veces ni un cabello nos van a dañar; sirven para romper las ataduras, para que el estaño se vaya, se vaya el cobre, se vaya la escoria de la plata y lo único que quede sea oro.

 

La fe la comparó con el oro, el oro más puro. ¿Somos oro de 10, de 12, de 14, de 18 o de 24 quilates? No es que seamos masoquistas, es entender que nuestra fe tiene que ser probada, no cuestionar a Dios y saber que es para llevarnos a otro nivel.

  

Si estamos en una prueba, pongámosle nombre a nuestra prueba, un nombre que glorifique a Dios.

 

La prueba no es porque estás en pecado ni por antojo del diablo que te zarandea. Es porque Dios quiere. La prueba puede ser un hijo o una hija rebelde, puede ser una falta de bienes, esperando el tiempo correcto para tener tu pareja, para casarte. Dios siempre te va a dar lo mejor.  Si la prueba se está alargando, estás a fuego lento. 

 

Dios no te va abandonar. Tienes mucho valor para el Señor. Confiamos en el Señor porque estamos viendo milagros de Dios en vasos de barro.

Apóstol Fernando Ortiz