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“Levantándonos para conocer y entender la Gracia de Dios. Lo que Yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. #3”

PRÉDICAS

La gracia de Dios se tiene que conocer y entender. Lo más complicado de entender es cómo podemos comprender la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre, a veces las confundimos. Dios es soberano, los hombres somos responsables. Pero entonces caemos en extremos.

 

Hay unos que van al extremo y dicen: Dios es soberano y no tiene que darle explicaciones a nadie; y estamos de acuerdo. Dios es Dios y lo que Él quiere lo hace, pero la forma cómo lo dicen es partiendo de algo erróneo; parten de la predestinación y dicen: Dios predestinó a unos para que se salven y a otros para que se condenen. Entonces imagínense un Dios que predestinó a salvos ¿Qué culpa tendría uno si nunca se nos dio oportunidad? pero la Biblia no arranca con predestinación, la Palabra dice: A los que de antemano conoció, a esos predestinó, llamó, a esos justificó, a esos glorificó (Romanos 8:29-30). Primero está conocer de Dios y luego predestinar. Comienza con el conocer de Dios.

¿Cuándo fue que te conoció Dios? Dice la Palabra que desde antes de la fundación del mundo Él te escogió en Cristo y te bendijo en los lugares celestiales (Efesios 1:3). Si partimos de aquí abajo, estamos equivocados. Parten de la predestinación acá abajo: Dios es soberano, no tiene que darle explicación a nadie, y si Dios quiere lo hace, y nadie le tiene que pedir nada, porque Dios es Dios y amén. 

Esa teoría te dejaría el concepto de un papá que, por ejemplo, le pegara a un hijo y no le explicara por qué le pegó. Un papá que aún haciendo algo, después dijera: Qué importa, yo soy el que manda, cállate, no tienes derecho a saber nada. Esto lo dicen porque no conocen a Dios como Padre, porque si no fuera así, por qué el mismo Dios, Jesús que es Dios, le dijo a Pedro: lo que Yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después. Le iban a explicar a Pedro lo que estaba haciendo, después. Como no ven a Dios como Papá, por eso son inflexibles y muchas veces radicales..

El otro extremo es el que se va al libertinaje y es el que dice: Tú le ordenas a Dios, tú le mandas, tú le reclamas, tú le mueves el brazo a Dios. Entonces los extremos son malos. Tenemos que moverle el corazón a Dios, tenemos que encontrar el equilibrio.

Algunos dirán: ¿Y entonces para qué orar si ya Dios sabe lo que va hacer? Nosotros no podemos mandar a Dios, pero tenemos un Padre de Misericordia, así que encontremos el equilibrio. Padre, enséñame a entender Tu soberanía y mi responsabilidad. Enséñame a saber cuándo, dónde y cómo orar para alcanzar Tu Gracia, porque sabemos que si pedimos algo conforme a Tu voluntad será hecho.

 MILAGROS DEL SEÑOR EN VASOS DE BARRO

 Entonces ¿cómo orar? Vamos a ver ejemplos:

1.- Cuando a los amigos de Daniel los iban a meter en el horno siete veces calentado, le dijeron al rey: Oh Rey, nosotros sabemos que Dios puede librarnos de ese horno siete  veces calentado. Ellos lo sabían y lo creían. Sabemos que nuestro Dios nos puede librar, pero si no lo hiciere no alabaremos a tu Dios. En otras palabras: Nosotros sabemos que Él tiene poder, pero si Él quiere nos libra o si Él no quiere no nos libra, pero al final no vamos a alabar a tus falsos dioses. Eso se llama equilibrio. 

2.- Veamos para qué oró Jesús en la cruz del Calvario, que es nuestro ejemplo máximo, al que debemos imitar, Él es nuestra cabeza. Jesús sabía que tenía que ir a la cruz del Calvario. Él lo descubrió quizás a los doce años. Él claramente sabía que no era hijo de José, sino Hijo de Dios; porque cuando Él se perdió a los doce años dijo: No sabían ustedes que en los negocios de mi Padre me conviene estar. Él sabía que era hijo de Dios. Él sabía que José era su padre representativo. 

También en la escritura tuvo que ir leyendo que Él era el Cordero de Dios, leyó en la sinagoga que el Espíritu de Jehová está sobre mí y me ha ungido para traer las buenas nuevas a los pobres, sanar a los quebrantados de corazón, dar libertad a los cautivos, vista a los ciegos, sacar a los presos de la cárcel, a proclamar el año agradable del Señor. Hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros, pero eso es Isaías 61, y antes está el capítulo 53. 

En ese capítulo Él había leído que como Cordero mudo fue llevado al matadero, no abrió su boca. Él sabía que era el Cordero de Dios. Entonces sí sabía, ¿por qué en el Getsemaní oró diciendo: Padre, si fuera posible pasa de mí esta copa, pero no mi voluntad sino la tuya… ¿para qué orar si ya sabía que iba a ir a la cruz?  Entonces a la hora de orar ¿tenemos que pedir nuestra voluntad o la de Él? Dios no está haciendo nuestros mandados ni nuestros caprichos. Dios es Dios que quiere hacernos crecer y está más interesado en la eternidad, que en un momento. Todo lo que pase a partir de ahora son sus galardones por la eternidad

 

Esto que vamos a ver lo escribió el apóstol Pablo, aquel ungido que Dios lo derribó camino a Damasco. Aquel que se le reveló al Señor, aquel que fue un apóstol, que no fue de los doce del Cordero, porque él nunca anduvo con Jesús. Pablo fue de la gama de apóstoles del Espíritu Santo. En Hechos 13:1 dice que el Espíritu Santo dijo apartadme a Bernabé y a Saulo, entonces ya era apóstol del Espíritu Santo no del Cordero. Por eso la gente te dice: No hay apóstoles ahora, porque solo doce hubo. ¿Y Pablo entonces que fue? 

Esa gente que no cree en el Espíritu Santo, no entiende que el Espíritu Santo llamó a Pablo. En Hechos 14:14 dice: Y nosotros Bernabé y Saulo los apóstoles de Cristo. Después usted mira otros: Junias, Andrónico, Timoteo, a otros que llamó. A veces está el llamado del Espíritu Santo. Pueden haber auténticos, así como hay un montón de falsos. El apóstol del Padre fue Jesús, por eso dice Hebreos: Cristo como apóstol en la casa de Su Padre. El Apóstol del Padre fue Uno; los apóstoles del cordero fueron doce; y los apóstoles del Espíritu Santo. 

El apóstol que fue ungido, Pablo, fue arrebatado al tercer cielo; y dicen que vio cosas y oyó cosas. ¿Qué miraría allá? ¿Qué le dirían que no se puede decir? Pero eso es para que usted lo mire personalmente, para que no le digan, que no le cuenten, porque a lo mejor le mienten. Aquí es donde agarra el equilibrio. Hay gente que piensa que cuando llegamos a Cristo estamos exentos de problemas. Nos llamó Jesús, no podemos enfermarnos, somos ungidos de Jehová, no nos puede permitir ninguna tribulación. ¿De dónde sacó eso porque no es de la Biblia? 

PERO TENEMOS ESTE TESORO EN VASOS DE BARRO

2 Corintios 4:6 “Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.”

Quiere decir que esa Luz de Dios que quitó tinieblas está en nuestro corazón. Tenemos la Luz de Dios, tenemos la vida, la Gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Por eso fuimos predestinados para ser hechos a la imagen de Su Hijo, para reflejar la Gloria de Él.

Somos hijos de Dios, hijos de la Luz, no de las tinieblas, esa Gloria está en nosotros. La Biblia dice que si estás triste, hagas oración; y que el que está alegre, cante alabanzas. No nos hagamos los superhombres, ¿por qué hemos querido un Evangelio de superhombre si Dios lo que nos quiere es sensibles hijos de Dios? En esta pandemia habla a solas con tu Dios, y dile lo que sientes, Él es tu papá. Dile yo siento temor por tal situación, por mis hijos, lo que sea. Señor mira, me está pasando esto. Habla con tu Papá porque nuestro Padre nos consuela y el Espíritu Santo nos da fortaleza y el Hijo nos enseña que ya venció por nosotros.

2 Corintios 4:7 “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros,”

En la antigüedad no había bancos y la gente para enterrar los tesoros usaban tinajas de barro, los buenos piratas usaron cofres. Entre más agrietada la vasija de barro está, más la Gloria de Dios para que la excelencia y el poder sea de Dios y no de nosotros.

Hay un equilibrio. Nos hace ver que somos vasos de barro, que tenemos naturaleza humana, que tenemos debilidades. No tengo porque ocultar mis rajaduras. En la antigüedad los bandidos que venían a vender las tinajas con rajaduras le echaban cera y las pintaban. Alguien que había comprado una olla bien bonita de barro y a la hora de ponerla cerca del fuego la cera se derretía, y de ahí sale el término sincera, osea que tenemos que ser sinceros. 

¿Conoce cristianos que tapan sus rajaduras con cera? pero a la hora de la prueba es mejor tenerlas abiertas y que salga la Gloria de Dios por medio de ellas, para que entendamos que tenemos este tesoro en vasos de barro. Nos está diciendo que tenemos Gloria de Dios, pero que somos humanos. Entonces los humanos podemos pasar por procesos y ahí es donde nos cuesta entender que todo lo ha de permitir para prepararnos para la eternidad, para hacernos crecer. Nunca va a pedir, nunca va a permitir nada que sea para dañarnos, sino para bendecirnos.

2 Corintios 4:8 “Que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;” 

Estamos atribulados ¿Quién dijo que un cristiano no puede estar atribulado? Mira al ungido Pablo, el que fue arrebatado al tercer cielo. 

2 Corintios 4:9 “Perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;”

Si pudieras estar pasando una prueba fuerte, el enemigo tal vez te derrumbó, pero no estás destruido. Esto nos hace ser humanos, nos hace depender de Dios y saber que no somos cualquiera, porque tenemos la Gloria de Dios y tiene que salir para Su Gloria.

2 Corintios 4:10 “Llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.”

La muerte para que se manifieste la vida de Jesús. Son cinco cosas y el cinco habla de la Gracia, de la mano que levanta. Entonces entendamos: ¿Quién de aquí que sea cristiano de verdad alguna vez ha estado atribulado, sí o no? Pero ahí es dónde vienen las decisiones cruciales:

  1. Atribulados, mas no angustiados: Porque sé que es tribulación momentánea, que ejerce eterno peso de Gloria. No lo mido a lo temporal, lo mido a lo eterno como Dios lo hace. 
  2. En apuros, mas no desesperados: Eso es diferente. Yo tengo una decisión crucial. En algún momento tengo que pasar por algún tipo de tribulación, pero yo elijo no pasar maldiciendo a Dios, enojandome con todo el mundo. Nosotros elegimos cómo pasar las situaciones. 
  3. Perseguidos, mas no desamparados: Tenemos quién nos guarda. El enemigo nos va a querer perseguir, pero no nos sintamos desamparados. Tenemos un Padre que es Dios y Jesús en la cruz del Calvario dijo: Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Él estaba llevando ese sentimiento para vencerlo en la cruz del Calvario. Vencer ese sentimiento que muchas veces el enemigo quisiera que tú pienses que no eres hijo/a, te dice: Mira lo que te está pasando, mira lo que te hizo fulano o mengano. Un momento, perseguidos, mas no desamparados, tenemos un Papá que nos cuida, no estamos desamparados.
  4. Derribados, mas no destruidos: En algún momento vamos a estar derribados, pero no destruidos. Porque el hombre que alcanzó hasta el momento bíblicamente el lugar más alto donde se pueda estar, es Pablo, porque fue arrebatado al tercer cielo y el tercer cielo es lo más arriba, donde está el trono de Dios. Él estuvo allá arriba, pero comenzó su ministerio en el suelo, cuando lo derribó Dios en Damasco. El hombre que comenzó en el suelo su ministerio, llegó al tercer cielo. Comencemos de abajo, no hay lugar más alto que a Sus pies.
  5. Llevando la muerte de Jesús para que su vida se manifieste: Quiere decir que puede haber muerte, sentencias de muerte, porque Pablo dice: cuando fui a Asia tuve sentencia de muerte en mi cuerpo para que no confiase en mis fuerzas, sino en el Dios que resucitó de los muertos. Entonces van a venir sentencias a nuestro cuerpo, sentencias de muerte en Jesús, pero para que Su vida sea manifiesta en nosotros.

Gracias Señor por estas cinco cosas. Ahora entiendo que podemos pasar por situaciones y muchas de ellas o todas vendrán: Lo que Yo estoy haciendo tú no lo entiendes ahora, pero lo vas a comprender después. Cuando te digan esa doctrina de que Dios hace lo que Él quiere porque es soberano, que no tiene que dar explicaciones a nadie, recuerda que nuestro Dios sí explica.

En un momento nosotros teníamos esa doctrina basados en que la Biblia dice;: ¿Hombre quién eres tú para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro a quién lo formó por qué me has hecho así o no tiene potestad el alfarero para hacer vasos de honra y de deshonra? En nuestros inicios creíamos eso, hasta que el Señor nos mostró la Biblia cómo era. Dios es soberano, nosotros somos responsables. Debemos pedir conforme a Su voluntad y sabemos que si pedimos algo conforme a Su voluntad, Él nos oye; y sabemos que si Él nos oye, tenemos la petición que hayamos hecho.  

CLAVES PARA ENTENDER LAS PRUEBAS Y ALCANZAR NUESTRO MILAGRO

Milagro: Es un hecho por encima de cualquier cosa que el hombre pueda realizar. Donde todo principio de lógica o razonamiento quedan nulos, por la intervención del único que todo lo puede: el Señor. 

Que se le sane un dolor de cabeza lo puede realizar una pastilla. Dios le dio sabiduría a un hombre para crear una pastilla que quitara el dolor de cabeza, pero ¿quién es el único que podría hacer un brazo? Dios ¿Acaso no sanó mancos? 

Eso no es de dos más dos son cuatro; en el Señor dos más dos son Gloria a Dios. Quedan nulos por la intervención del único que todo lo puede, lo que es imposible para los hombres es posible para Dios.

1-No hay que confundir la zaranda y la disciplina con la prueba

He notado que mucha gente se confunde. Hay gente que no sabe orar. Cuando ores al Padre es como hijo. Como humano cualquier tentación, cualquier situación, vas con Jesús porque Él fue tentado en todo, pero sin pecado. La guianza, saber a dónde ir, es con el Espíritu Santo. El Espíritu Santo con gemidos indecibles sabe pedir como conviene al Padre. Cuando no sepas qué pedir, no te quedes frustrado/a, si se te acabó el idioma que hables, empieza a hablar en lenguas, el Espíritu Santo intercede por nosotros.

He notado que la gente confunde tres cosas. Una cosa es la zaranda: El Señor le dijo a Pedro que Satanás los había pedido para zarandearos, a los doce y le dijo: No te preocupes, por ti yo he rogado para que tu fe no falte y una vez vuelto, confirmes a tus hermanos. 

La zaranda Dios la puede permitir para quitarnos paja. La zaranda separa la paja del trigo. Ese orgullo que creemos que somos superiores a los demás, es cuando el diablo nos pide para zarandearnos. 

La prueba es diferente, porque no se prueba la basura, no se prueba lo que no vale. Se prueba lo que vale. La comida se prueba para saber qué tiene de más, qué tiene de menos. Eso es la prueba en Dios. Se prueban los diamantes, se prueba el oro.

Dios no zarandea. Dios puede dar disciplina. Se piensa de la prueba: Seguro algo hizo, está en pecado, y ahí es donde confundimos que son tres cosas diferentes. Como disciplina dice:

Hebreos 12:15 “Y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, ni desmayes cuando eres reprendido por Él”

No somos cualquier cosa. Somos quienes nos han dado un título que nunca nadie nos va a quitar por la eternidad, somos hijos del Dios viviente. La disciplina es discipular, es enseñar. Reprendido por Él, es yo te discipulé, te enseñé; sí, pero si no haces esto, viene una reprensión.  No confunda la disciplina con reprensión. Dios al que ama disciplina. 

Hebreos 12:6 “Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.” 

Pero, ¿cuándo lo azota? cuando no ha querido hacer caso. Cuando no obedece la reprensión. El azote de Dios no es con garrote, es con vara, suave, flexible, para que entienda.

Entonces, ¿no vale la pena ser hijo? Sí, porque si eres hijo, si soportáis la disciplina… 

Hebreos 12:7 “Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”

¿Para quién son los azotes? para la espalda del necio. Si nos disciplinan, es porque somos hijos, exhortándonos.

La disciplina es buena porque es para hijos, para bien, porque nos ama. No para destruirnos. No confundas la disciplina, la zaranda, con la prueba; porque la prueba de Dios no es porque andabas mal, es porque Dios nos quiere meter a otro nivel.

2-La prueba no viene de parte de Dios por estar en pecado

La gente piensa que a Job le vino la prueba porque andaba en pecado. 

Job 1:7 “Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.”

El diablo anda rodeando, anda como león rugiente viendo a quien devorar. 

Job 1:8 “Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”

Él no estaba en pecado. Tenía cuatro cosas, pero le faltaba la quinta, que era la Gracia de Dios, para entender que todo lo que tenía era por Gracia, no por él.  Entonces lo maravilloso de esto, es que de Dios salió esto. Dios permitió la prueba de Job. ¿Cómo venció Job? 

Job 19:25 “Yo sé que mi redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo;”

Esto no era asunto de él, sino de Dios. El vio al Redentor, vio a Jesús. Vio a Jesús humillado, lo vio llevando el pecado, lo vio llevando la cruz, lo vio muriendo, lo vio levantándose del polvo; muriendo, pero resucitando y venciendo, vio la victoria de Jesús.  

Job 19:26 “Y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios;”

En otras palabras: Yo no me voy a morir, porque lo voy a ver en mi carne, o sea vivo, lo voy a ver.

Job 19:27 “Al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí.”

Declaración: Él dijo que iba a estar vivo y lo iba a ver y al final terminó diciendo: Conozco que todo lo puedes. En tu corazón no hay pensamiento que se pueda esconder. Yo hablaba lo que no entendía, de oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. El declaró que con esos ojos lo iba a ver y lo vio. 

La victoria de Job estuvo cuando vio al Redentor, a Jesús, muriendo en el polvo. Todo eso lo llevó a Jesús. Jesús cayó cuando llevaba la cruz y pusieron a Simón de Cirene a cargar la cruz. Cuando lo estaban clavando en la cruz, la cruz estaba en el suelo. Aparentemente derribado, pero no destruido, por eso Jesús te dice: Yo pasé por eso, tienes que entender que esto no es asunto tuyo porque Yo ya vencí, y ahora te quiero dar Mi Victoria. Podemos decir bíblicamente que la prueba de Job no fue por pecado, fue para llevarlo a otro nivel: De oídas te había oído, más ahora mis ojos te ven.

El segundo ejemplo, para los que están siendo preparados para este avivamiento.

Génesis 22:1  “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí.”

Satanás zarandea, Dios Padre disciplina, pero Dios también nos prueba. Son tres cosas diferentes. La gente piensa que cuando alguien está siendo probado es porque estaba en pecado o piensa que Dios lo está zarandeando. Vamos a la Biblia. Dios prueba a Su gente y se prueba lo valioso, los diamantes, el oro, lo que vale, para certificar su valor y darle más valor.

El término “heme aquí” es estoy listo, Tú eres el jefe, Tú eres el que manda, estoy disponible. El término “heme aquí” es: He pasado muchos años que Tú me decías una cosa, que fuera a la tierra prometida y me fui a Egipto, pase por Agar y ya no quiero eso, te quiero obedecer mejor a Ti.

Si queremos entender bien la Biblia, no nos quedemos en “Aconteció después de estas cosas”. Vemos que en el capítulo anterior, Abraham saca a la criada y a su hijo Ismael. El era riquísimo, le pudo haber puesto en una tienda aparte, pero solo le dio un odre de agua y un poco de pan y los mandó al desierto a morir. Dios le quería mostrar el amor y la gracia para que no sólo cuidara los hijos de la familia sino también de aquel que era hijo de él, porque en él había promesa.

3-El propósito de ser probados por Dios

Santiago 1:2 “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.”

El gozo tiene que ser continuo, en todo momento. No tiene que ser solamente cuando todo va bien, también cuándo va mal.  El gozo es algo que viene de adentro hacia afuera, de lo que Dios hizo dentro de nosotros que se manifiesta fuera. No ser un cristiano emocional, un cristiano espiritual se goza aún en la prueba porque sabe que Dios va a sacar lo mejor y lo mejor es Él.

Me tengo que gozar porque esta prueba es para bien. Es para llevarnos a otra esfera, produce paciencia.

Paciencia = jupomoné de G5278; resistencia o aguante alegre (o esperanzado) constancia, paciencia, perseverancia. 

Entonces no es cualquier cosa, la prueba tiene un objetivo. 

Santiago 1:4 “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.”

Muchas veces oramos: Que acabe esto, que acabe y Dios dice: Pero es que faltan ingredientes. Hasta que no esté todo completo y logrado, por eso es que debemos saber pedir.

Tiene que haber un proceso hasta el final.

Santiago 1:4 (PTD) “Ahora bien, la paciencia debe alcanzar la meta de hacerlos completamente maduros y mantenerlos sin defecto.” 

Si uno está como niño, inmaduro, te falta todavía. Ahora entiendo porque es completa la obra. 

4Dios sólo prueba lo que vale

1 Pedro 1:6 (BLS) “Por eso, aun cuando por algún tiempo tengan que pasar por muchos problemas y dificultades, ¡alégrense!”

Alégrense porque Dios está poniendo cada cosa hasta que estemos al gusto de Él y seamos cristianos todo terreno.

1 Pedro 1:7 (BLS) “La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes tienen en Dios se pone a prueba con los problemas.”

Quiere decir que la prueba vale más que el oro. El oro no viene químicamente puro, viene mezclado con cobre, con estaño, con otros minerales; pero a la hora de ponerlo en el crisol se va derritiendo hasta que queda oro y entre más se pasa por el crisol, va a ser oro de 10 kilates, de 18 o de 24. ¿Qué tipo de oro te gustaría hacer? Hay oro ahí escondido, mezclado, que nadie lo ve. Hay oro traído y puesto en el crisol, que se le comienzan a derretir algunos minerales: 10 kilates, más crisol, 18 kilates; más crisol, 24 kilates. 

Cristianos moldeables de 24 kilates. El trono está rodeado de 24 ancianos. El número que predomina allá es el 24 porque son las personas que entendimos, doce más doce son veinticuatro. Doce es la autoridad de Cristo en el cielo y doce es la autoridad de Cristo en la tierra, que Él gobierna en el cielo y en la tierra, doce más doce, es el Señor.

1 Pedro 1:7 (BLS) “Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues el oro se puede destruir. Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha pasado por tantas pruebas merece ser alabada.”

Cuando venga Jesús después de todo eso dirá: Venciste, agarraste Mi Victoria, mereces alabanza. La iglesia gloriosa, limpia, pura y sin mancha tuvo que haber pasado por todo esto.

5-La prueba de parte de Dios es para ascendernos a otro nivel

Génesis 22:1 “Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí”

Esa es la grandeza de tener al Señor ahora, Dios prueba. Abraham obedeció, se levantó muy de mañana porque Dios le pidió a su hijo, a su único hijo, al que más ama. No quisiste a Ismael, ahora te voy a enseñar el valor de un hijo, porque un día yo voy a mandar a Mi Hijo a morir por ustedes. 

 

Génesis 22:2-3 “Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo.”

Al igual que el Padre, porque el Padre planeó que Su Hijo fuera a la cruz del Calvario. Isaac igual que Jesús cargó la leña. La prueba nos da la naturaleza del Águila para elevarnos, renovarnos, porque nosotros tenemos esa Gloria de Dios, pero tenemos que reconocerlo. 

Génesis 22:4 “Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos.”

¿Qué pasó al tercer día de que Jesús murió? Siempre que veas tercer día, por ejemplo, cuando los sacó de Israel a tres días de camino para que le celebraran fiesta. Habla de su muerte y resurrección al tercer día, desde ya estaba evidenciando algo.

Génesis 22:5 “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros.”

Ponle nombre a tu prueba que glorifique a Dios. Abraham le habló de adorar y de volver, habló de fe.

Génesis 22:7 “Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?”

¿Quién es el Cordero de Dios? Cristo. Y Abraham respondió: Dios se proveerá de Cordero. Eso es a futuro. Dios estaba diciendo que iba a llegar un día en este monte Moriah, en dónde sacrificaría a Su Hijo. Dios se va a proveer de Cordero. Él vio a Jesús. Por eso Jesús dijo: Abraham se gozó que había de ver mi día y lo vio. Porque Abraham lo que vio era el día de Cristo viniendo Jesús, Dios haciéndose hombre, yendo a la cruz del Calvario, muriendo y resucitando, y volviendo con nosotros. 

En tanto Job vio a su Redentor vivo, levantándose del polvo. Esa es la clave. No veas tu momento. Mira a quien lo ha permitido, que pasó por eso y nos quiere dar la victoria. Y si aún no lo vieres, como dijeron aquellos: Nosotros no vamos a adorar lo falso aun vayamos al horno calentado siete veces. Nuestro Dios nos puede librar del horno calentado si Él quiere, si es Su voluntad, pero si no lo hiciera, no vamos a adorar a los falsos dioses. Ese es el equilibrio. Mira a Jesús, no te veas a ti, no veas las circunstancias. Dios nos muestra en las dos vidas que probó que la clave es: Mira a Jesús, mira la victoria de Jesús.

Y ahí fue cuando Jehová le dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho ni le hagas nada, porque ya conozco que temes a Dios, porque no me rehusaste tu hijo, tu único hijo. ¿Para qué era todo eso? para medir también cuánto temía Abraham a Dios y cuando lo hizo, se lo devolvió bendecido y ahí es cuando él vio a sus espaldas un carnero, que tuvo que ser muerto con espinas. 

Génesis 22:13 “Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo.”

El carnero representa la ley. La ley quedó atrás, a sus espaldas; qué es lo que no entiende el pueblo judío. La ley vino, el carnero, tuvo que morir, los sacrificios. Aún Dios quitó el templo para que no hubieran sacrificios, pero Dios dio promesa que en ese monte iba a morir un Cordero. El Cordero es Jesús. Es increíble ver eso. Eso fue la victoria de Jesús. Dios quiere hacer un milagro. Hizo milagro en la vida de Isaac, que no murió; en la vida de Abraham; en la vida de Job.

Pide conforme a Su voluntad, pero pide lo que tú deseas, no te inhibas. Señor, esto es lo que yo siento y lo que quisiera, pero no es mi voluntad, sino la Tuya y cuando te alineas a Su voluntad y ves a Jesús que pasó por eso tú pides porque el Señor Jesús te entiende, Dice que ni aún su familia creía en Jesús. Dile al Señor a Ti Tu propia familia Te rechazó, Tu propio pueblo Te rechazó, Tú me entiendes, Dame Tu Victoria  porque Tú venciste sobre eso.

En la prueba saldrá Dios, saldrá Su Gloria un poquito más y el que habrá de venir vendrá, y no tardará. Tu Padre Dios no te va a dejar en esta prueba, Él jamás abandona la obra de Sus manos.

Apóstol Fernando Ortiz