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Las siete columnas de la personalidad “La identidad”

PRÉDICAS

Apóstol Fernando Ortiz

Hoy iniciamos la nueva serie acerca de las siete columnas de la personalidad. En tu caminar con Dios pasarás por etapas que sacarán lo mejor de ti, ponte a la altura de tu proceso y forma correctamente las siete columnas de la personalidad:

  1. Identidad
  2. Ubicación
  3. Valor
  4. Propósito
  5. Seguridad
  6. Visión
  7. Comunión

La caída nos dañó mucho. En Adán todos pecamos, en Adán todos morimos, pero así como entró el pecado por un hombre, vino el postrer Adán en Cristo, y vino a quitarnos el pecado, pero nos encontró destruidos, nos encontró dañados.

En nuestra vida el pecado nos dejó a expensas, todos nosotros vivimos bajo la potestad del príncipe del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, pero Dios con Su rico amor con que nos amó, por Gracia nos salvó y ahora nos ha comprado para restituirnos y restaurarnos.

La columna de la identidad nos va hablar de quién soy. Una de las cosas más tremendas sobre las personas es que no saben ni siquiera quiénes son. Hay algunos que dicen que son productos de un mono glorificado y el mono llegó a ser un ser humano. Ellos se parecerán a sus abuelitos el mono, pero nosotros venimos de Dios, Él nos hizo.

La ubicación te habla de dónde estoy. La mayoría de la gente, aunque parezca raro, no sabe dónde está, y sí está en ese lugar, no está. Hay gente que puede estar aquí, pero su mente puede estar en otro lugar, y hay gente que puede estar en otro lugar y con su mente aquí o acaso el pródigo antes de irse de casa, ¿dónde estaba su mente, en la casa o en la provincia lejana? y cuando estuvo en la provincia lejana en la pocilga, ¿dónde estaba su mente? uno puede estar en un lugar y en otro.

Valor, ¿cuánto valgo y de dónde proviene mi valor? Es increíble que la mayoría de personas buscamos nuestro valor en lo externo, sin darnos cuenta que Alguien nos dio valor.

Propósito, ¿por qué y para qué nací? Nos gustaría entender cada día más nuestro propósito en la tierra.

Seguridad, vivir confiado, habitar seguro, sin temor del mal. La seguridad verdadera.

La visión, es ¿de dónde vengo y hacia dónde voy? Algunos piensan que la visión es sólo saber hacia dónde se va. La visión más grande la tuvo Jesucristo que dijo: yo sé de dónde venido, y sé hacia dónde voy. Porque si no sabes de dónde has venido, no vas a saber a dónde vas y aunque llegaras a donde creías que ibas, no tienes origen, pero qué lindo que en Cristo tenemos visión.

Comunión, la verdadera comunión es con Dios y con mi prójimo. ¿Conoce personas que no logran tener una comunión íntima con Dios?, ¿Conoce personas que no logran tener comunión con otros, que no logran hacer una empatía? Pues esa columna va a ser restaurada en nosotros.

 

LA SABIDURÍA EDIFICÓ SU CASA

Proverbios 9:1 “La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas.”

¿Quién es esa sabiduría? si usted va a proverbios 9,  dice que esa sabiduría ya existía antes de los tiempos y que creó todo. Esa sabiduría representa a Cristo, hecho sabiduría de Dios en nosotros, es Cristo y Él labró, edificó Su casa. Nosotros somos Su casa, labró siete columnas, y eso es importante. El siete es un número perfecto. Labrar es columnas talladas, con diseños exclusivos y aunque nos cueste entender, nosotros tenemos diseños exclusivos de esas siete.

El pecado nos dejó a expensas del enemigo. El enemigo dañó, destruyó, pero cuando nos compró Jesús, Él quiere labrar en nosotros esas siete columnas. Mire lo que la Biblia nos enseña:

1ra Pedro 2: 4-5 “Cristo es la Piedra Viva, rechazada por los seres humanos pero escogida y preciosa ante Dios. Al acercarnos a Él, también vosotros sois como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. De este modo llegáis a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo.”

Si has conocido a Cristo, eres piedra viva. Somos la casa espiritual del Señor, la Sabiduría edifica Su casa con siete columnas labradas. En nosotros el Señor está labrando Su casa, está edificando su diseño original en nuestras siete columnas.

La Biblia es el instructivo divino.  ¿Para qué nos diseñó Dios? El diseño original de Dios no era que el ser humano fuera criatura, el diseño original de Dios es que fuéramos hijos, ¿y dónde aparece eso? en Lucas 3:38 cuando está hablando de la genealogía de Jesucristo que viene de atrás para adelante.

 

DISEÑADOS PARA SER HIJOS Y CASA ESPIRITUAL DEL SEÑOR

Lucas 3:38 “Hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”

Cuando Dios diseñó a Adán no lo hizo Dios como criatura, lo diseñó para ser hijo. Cuando le sacó su compañera, la diseñó para que fuera hija, pero la paga del pecado es muerte y el hombre al pecar, nos degradamos al nivel de criatura, y eso de que todos los seres humanos somos hijos de Dios es mentira, todos somos criaturas de Dios, pero cuando venimos a Cristo nos dan el derecho de ser hijos de Dios, y como hijo de Dios ya no soy esclavo del temor.

Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.”

En Adán todos pecamos, en Adán todos morimos, pero qué tremendo que así como pasó eso, tenía que venir una respuesta, por eso la Palabra dice:

1 Corintios 15:22 “Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.”

Es que tenemos vida eterna, que nosotros somos Su casa. Hemos vuelto a vivir, pero Dios tiene que tallar, diseñar esas columnas que fueron dañadas, porque venimos deteriorados, por eso tenemos que renovar el espíritu de nuestra mente.

Hebreos 3:6 “Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.”

Nosotros somos Su casa, y el Señor quiere poner en ti siete columnas de la personalidad.

Adán y su mujer al igual que nosotros, producto de la caída, perdimos la identidad de hijos, más en Cristo, la columna de la identidad nos es labrada de nuevo. Ahora ya no es la identidad que traíamos dañada, distorsionada, o inventada, ahora es la personalidad que Dios diseñó para ti. De las siete columnas hoy vamos a hablar de la identidad.

 

LA COLUMNA DE LA IDENTIDAD

Según el diccionario identidad es el conjunto de rasgos e informaciones que individualizan o distinguen a alguien y que confirman que realmente es él. El máximo exponente de tu personalidad, de lo que tú eres, se llama ADN, el ácido desoxirribonucleico, que es básicamente un código que Dios te dejó, que nadie en esta tierra nunca jamás ha tenido, tu identidad. Tú eres modelo exclusivo de Dios. Nadie ha tenido ese ADN que Dios te puso a ti.

Cada uno de nosotros tiene esas siete columnas labradas, con diseño exclusivo para ti y para mí. Cuando uno descubre el diseño de Dios para su vida entonces va a poder ser efectivo.

También dice que la identidad es un conjunto de rasgos o características de una persona o cosa que permite distinguirla de otras en un conjunto.

Tu identidad te distingue de otros, pero ahora lo que el mundo trata es que todos seamos uniformados, que todos nos parezcamos y eso de alguna manera lo hacen para pretender que todos somos iguales, al final no somos iguales porque tú y yo tenemos una identidad. Hay siete partes en tu cuerpo donde hay una identidad que nadie la tiene.

Tu ojo, por ejemplo, la parte del iris, nadie tiene esa parte en el ojo igual. Mire dónde puso Dios identidad, en el ojo. Hay un código que nadie lo ha tenido en esta tierra ni lo tendrá.

La lengua, mire donde Dios puso identidad, en nuestra lengua. Nunca nadie ha tenido nuestra lengua. Tenemos identidad hasta en la lengua. Dios nos quiso decir algo con eso.

En el oído, hay algo que se llama biometría es una ciencia para que por medio de cámaras, computadoras, software, se pueda distinguir a una persona en una multitud por el rasgo de la oreja.

Los dientes, cuando incluso una persona muere por las placas de la dentadura pueden determinar quién era.

Las huellas dactilares, nadie ha tenido tus huellas digitales.

El ADN, que es la cadena genética, un pelo, una uña, en cualquier parte de tu cuerpo va a salir tu ADN.

El olor, aunque parezca raro cada uno tiene uno.

Dios quiso poner aun en siete partes de tu cuerpo algo que nadie tiene. Pueden haber otras partes, pero no somos modelos en serie, somos modelos originales de Dios. Vale la pena ver esta serie y descubrir cuál es el diseño de nuestra identidad y lo que Dios está labrando en nosotros.

 

EL ENEMIGO Y LAS CUATRO FORMAS QUE UTILIZA PARA DETERIORAR EN EL HOMBRE LA COLUMNA DE LA IDENTIDAD

Hay muchas formas que el enemigo utilizó para dañar nuestra identidad, cuando no conocíamos a Cristo, pero hay cuatro principales que la Biblia nos muestra. En esta entrega no vamos a hablar de las cuatro, sino de una, pero las cuatro son:

  1. La identidad robada por personas que fueron movidas por caprichos o malos deseos. A veces un dictador, una persona, anula la personalidad de otra dominándola, esclavizándola y no es que la persona quería, sino que a la fuerza le hicieron.
  2. Identidad dañada por personas extremadamente dominantes.  Que dominan de tal forma que anulan la personalidad del otro, anulan al que está a la par.
  3. Identidad dañada por la misma persona.
  4. Identidad perdida por malas decisiones.

 

La identidad robada por personas que fueron movidas por caprichos o malos deseos

Veamos un ejemplo de la identidad robada por personas que fueron movidas por caprichos o malos deseos.

 

José vendido por sus hermanos

Faraón le cambió el nombre a José por Zafnat-panea. El nombre José quiere decir Dios añade, Dios abunda. Zafnat-panea quiere decir el revelador de lo oculto. Dios lo hizo José, cuando sus hermanos lo vendieron para llevarlo a Egipto, faraón luego lo condecora, pero le cambia el nombre a Zafnat-panea y él comenzó a ser el revelador de lo oculto y se olvidó de sus sueños y lo que había planeado, pero Dios le devolvió su identidad.

Génesis 37:2 “Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos.”

Todos sabemos que Abraham tuvo un hijo que se llamó Isaac, el hijo de la promesa. Isaac tuvo a Esaú y a Jacob. Jacob tuvo doce hijos con cuatro mujeres, con Lea, con Raquel, con Zilpa y con Bilha, criadas de Lea y de Raquel.

¿Qué pensaría usted de un hombre que se casa con dos hermanas y tiene hijos con las criadas de ellas? De ahí salió el pueblo de Israel. Jacob se casó con Lea, él quería a Raquel, después le dieron a Raquel y por la contienda le dieron a sus criadas y tuvo doce hijos. De los que tuvo dos con Raquel, la que él amaba, tuvo a José y a Benjamín. ¿Por qué toda la historia de Jacob comienza con José? Algo marcó, porque José vino a hacer algo nuevo en esa familia.

Dice: Esta es la historia de la familia de Jacob y empieza con José, porque José era algo nuevo.

En su familia usted puede ser el José que puede cambiar y transformar a una nueva estructura, a la estructura y plan de Dios. José tenía diecisiete años cuando lo vendieron. Su papá lo tuvo diecisiete años y va a ver qué dice que apacentaba las ovejas con sus hermanos y el joven estaba con los hijos de Bilha, con los hijos de Zilpa, que eran mujeres de su padre e informaba José a su padre la mala fama de ellos.

El problema estaba en que José era el que informaba a su papá de sus hermanos. Cuidado cuando a uno de nuestros hijos lo nombramos para que sea quien delate, porque los hermanos no lo miran como hermanos, a veces los mismos papás fomentamos esto. No pongas a tus hijos a espiar, eso hacía que a los hermanos les cayera mal José porque era el espía.

 

José vendido en Egipto y su identidad cambiada por la de Safnat-panea 

Génesis 37:3 “Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.”

Los hijos hay que amarlos, los hijos no son para dividírnoslos ni para que nos dividan. Aquí hubo un error de un papá. Todos los hijos se deben amar igual, pero él era débil, amaba a José más que a todos sus hijos. ¿Cómo se sentirían los otros al ver que su papá al que quería era a José? y dicen que lo amaba porque lo había tenido en su vejez.

Mientras los hermanos vestidos normal, José tenía una túnica de colores hecha por su papá. Aparte de ser el chivato, el soplón, aparte de ser el traidor, aparte de ser el Judas, porque así se mira, entonces padres, eso no es de Dios, porque todos los hijos deben estar parejos.

Génesis 37 4 “Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente.”

Lo aborrecían porque él le contaba al papá todo lo que hacían, porque él usaba ropa de colores y entonces lo comenzaron a odiar.

Génesis 37: 5 “Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía.”

El sueño fue de Dios, en donde le decía que él miraba que once manojos se inclinaban y él era el manojo número doce. Aún lo que era de Dios, a la hora de compartirlo se convertía en contienda, división. Muchas veces nosotros en lugar de unir las casas las dividimos, aún siendo Dios el que está obrando, por qué los sueños de José eran de Dios. Muchas veces nosotros podemos preparar caldos de cultivo para que aún en lo de Dios surja contienda y eso no es de Dios.

El papá lo mandó: Ve a ver a tus hermanos, fueron a pastorear ovejas ve a controlármelos y él llegó a dónde estaban sus hermanos, un lugar que se llama Dotán.

Génesis 37:23 “Sucedió, pues, que cuando llegó José a sus hermanos, ellos quitaron a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí;”

Sus hermanos le quitaron la túnica de colores, sus propios hermanos le trataron de dañar su identidad, que era su túnica de colores. Muchas veces la gente ha querido dañarte tu identidad, la que Dios de alguna manera quería que tuvieras o la  tuviste, pero te la han querido dañar y tal como hemos oído muchas veces, porque José contó los sueños grandes de Dios a gente con mente pequeña. Muchas veces nos adelantamos, pero también ¿cómo se lo contaría?, ¿Con qué tono?

También hay que ver cómo contamos. Ese era un José sin proceso y necesitamos ser procesados. La identidad que José tenía era la que su papá equivocadamente le había dado, túnica de colores, y Dios permitió que el hombre se la rompiera para darle su verdadera identidad. A veces tú dices, pero ¿por qué me han roto la identidad? porque quizás te la dio un hombre, quizá te la dio el medio ambiente, pero Dios quiere que tengamos la identidad que Él labró, Dios quiere que tengamos la identidad que tiene diseñada para nosotros.

Génesis 37:24-25 “Y le tomaron y le echaron en la cisterna; pero la cisterna estaba vacía, no había en ella agua. 25 Y se sentaron a comer pan; y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto.”

Dios puede permitir cisterna y que te echan en las mismas, pero están vacías.

Galaad en la Biblia era famosa por el bálsamo que se hacía allá, era un bálsamo que servía para sanar. Llevaban esas cosas a Egipto a vender porque usaban mirra para momificar, la mirra te habla de sufrimiento.

Recordemos que del oriente llegaron unos reyes que se postraron y le ofrecieron a Jesús: oro, incienso y mirra. Pero lo grande aquí es que de alguna manera Dios estaba diciendo: todos aquellos sueños, toda aquella personalidad que te hayan robado los hombres, Yo te la voy a devolver. La mirra se utilizaba para que su olor cubriera el olor de un cadáver.

Todo el camino iba diciéndole Dios: Te estoy matando lo tuyo, para ponerte lo mío.

Génesis 37:36 “Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia.”

Lo compra un principal, alguien que estuviera cerca de faraón. Cómo Dios fue armando la película para que él llegara de alguna manera ante faraón.

Todo lo que tocaba José lo prosperaba. Dios lo bendecía. Él tenía lo que se llama una mano abierta. Fue lo mismo que ocurrió cuando Abraham dio el diezmo de todo, Dios levantó la mano, que es la mano Yaad, y dijo: Por Mí mismo he jurado. Esa mano abierta, es cuando tú has aprendido a darle a Dios y verlo como Rey, Dios te la bendice. Todo lo que tocaba José era prosperado.

 

José interpreta los sueños de Faraón y su identidad es cambiada

Potifar le dijo a José: todo lo que está en mi casa es tuyo, tienes derecho a cuidarlo todo. Entonces la esposa de Potifar le dijo a José que como él tenía derecho a todo lo que está en la casa, ella era parte del todo, y ahí se midió la fidelidad de él, porque dicen que ella se le abalanzó y le quitó su túnica y él salió huyendo.

Sus hermanos le rompieron su túnica, pero José seguía con su túnica dentro. Ella después dijo que José la quiso violar. El diablo te querrá robar lo que Dios te dio, tu integridad, pero no la pierdas en el nombre de Jesús, y si la perdiste, hay un Dios que nos ayuda a recuperarla, se llama Jesucristo.

A José lo meten preso, interpreta unos sueños y al final todo eso sirvió para que cuando Faraón tuvo el sueño de las siete vacas gordas y siete vacas flacas, las siete espigas gordas y las siete espigas secas, José interpretara ese sueño y le dijo al Faraón que como se había repetido dos veces era que el asunto iba a pasar pronto. Vendrán siete años de abundancia para Egipto cual nunca se había visto y vendrían siete años de escasez para el mundo cual nunca visto.

Por lo cual José le aconsejó a Faraón que se buscara un hombre inteligente, que sepa administrarlo todo, que divida la tierra en cinco y que haga graneros gigantes. Los cinco graneros fueron puestos en las cinco entradas de Egipto y luego almacenaron trigo para que en el tiempo de escasez no faltara la comida y se la vendieran a otros, y a mayor demanda el precio del producto sube y eso fue lo que hizo José, bendijo a Egipto y aquí entre nosotros, ¿José era egipcio? no, era esclavo y bendijo a Egipto, porque Egipto llegó a ser una potencia. Dios usó a José, todos tuvieron que ir a Egipto a comprar.

¿Y no será que aquí hay personas que Dios las llevó a un lugar que no saben qué van a hacer bendición en ese lugar?

Génesis 41:38-39 “Y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú.”

Faraón le dice a José tú estarás sobre mi casa. El enemigo lo quiso dañar y Faraón le dice que por su palabra se gobernará todo su pueblo, que solamente en el trono él, Faraón, será mayor que José.

Génesis 41:42 “Entonces Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un collar de oro en su cuello”

José tenía diecisiete años cuando fue vendido por sus hermanos. El nació y al principio tenía una ropa normal igual que sus hermanos, pero luego el papá le mandó a hacer una túnica de colores. Mientras todos eran parejos no hubo problema, pero cuando vieron la túnica de colores, ahí comenzaron los celos.

De túnica de colores pasó a usar ropa de esclavo cuando fue vendido. Cómo que aparentemente lo iban degradando, pero era Dios quitándole la falsa identidad que un padre le había puesto. El Señor muchas veces tiene que tratar con lo que nosotros creíamos que era nuestra identidad, y que la gente cercana nos la destruya para darnos la verdadera.

En la casa de Potifar, ¿cómo sería la ropa que usaba? Como que aparentemente se estaba recuperando, pero luego usó ropa de preso al ser calumniado, lo metieron preso cuando la esposa de Potifar lo acusó de que la quería violar. Muchas veces Dios lo hace porque al final de cuentas, porque como que uno ya se está adecuando a una ropita, pero Dios no quiere esa. Dios quiere la que Él ya estableció, la columna de tu personalidad.

Faraón le pone ropas de lino finísimo. Luego habla que los ministros, los que estaban con él, que vinieron con él, su ropa era de lino finísimo.

Cuando ya él tenía una ropa de lino finísimo, ya era Don José. ¿Esa era la identidad que Dios quería en él? Y ahí aprovecha y su nombre es cambiado de José a Zafnat-panea. De José, Dios añade; a  Zafnat-panea, revelador de lo oculto. Dios le dio la revelación de los sueños y quién le siguió dando revelación a José fue Dios, que ya no era José sino Zafnat-panea.

!Cuidado! porque el enemigo puede utilizarte aún con el título que te pongan. Los títulos son buenos, nos sirven en la tierra para glorificar a Dios, pero el título más grande que existe es hijos del Dios Viviente, porque te servirá por toda la eternidad. Esos títulos son para glorificar a Dios y que te sirva con todo lo que hagas aquí en la tierra por toda la eternidad con galardones.

Génesis 41:45 “Y llamó Faraón el nombre de José, Zafnat-panea; y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto.”

Ahí ya lo llamaban Don Zafnat-panea, vestido de lino finísimo.

Génesis 44: 1 “Mandó José al mayordomo de su casa, diciendo: Llena de alimento los costales de estos varones, cuanto puedan llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal.”

Los hermanos de José llegaron a comprar alimentos y él los reconoció, él vio que eran sus hermanos que iban a comprar y él hizo como que no los reconocía. Habían pasado muchos años y él hablaba en egipcio, pero entendía todo lo que hablaban sus hermanos, pero él lo que quería en el fondo era hacerles exactamente lo mismo que le hicieron a él. Él no les habló pacíficamente a sus hermanos, pero al final ellos tenían a su hermanito Benjamín y no lo habían llevado, entonces él les dijo que no le vendía alimentos si no traían a su hermano pequeño.

Ellos le dijeron al papá que no le vendían alimentos en Egipto si no llevaban a Benjamín. Él papá les dijo que cuidaran a Benjamín, que ya una mala bestia había matado a José, que él no quería que mataran a Benjamín. Y al final como José quería quedarse con Benjamín, se idea un plan, que en la comida que compren les pongan el dinero que habían pagado.

Génesis 44:2-4 “Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo. Y él hizo como dijo José. 3 Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos. 4 Habiendo ellos salido de la ciudad, de la que aún no se habían alejado, dijo José a su mayordomo: Levántate y sigue a esos hombres; y cuando los alcances, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien? ¿Por qué habéis robado mi copa de plata?”

¿Y acaso sólo copa de plata llevaban? también llevaban el dinero, pero él ponía la atención en la copa de plata.

Génesis 44:5 “¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? Habéis hecho mal en lo que hicisteis.”

La copa de plata la utilizaba para adivinar. Se le había secado su identidad y como al no tener identidad, empezó a utilizar otras cosas para adivinar y lo hacía según las costumbres, agarraba la copa de plata, agarraba vino y cómo quedaba manchada la copa, con eso era que adivinaba y ¿era José de Dios?, ¿esa era la entidad que Dios le había puesto? Dios se la tenía que devolver. Muchas veces hay gente que tiene dones, talentos, que se le anularon porque se salió de la identidad de Dios, pero Dios se la va a devolver en el orden correcto.

 

Dios le devuelve a José su identidad

Génesis 45:1-2 “No podía ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir de mi presencia a todos. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos. 2 Entonces se dio a llorar a gritos; y oyeron los egipcios, y oyó también la casa de Faraón.”

Aquella carga, es lo que José les quería decir: Ya no los odio, ustedes son mis hermanos. Pero tenía Dios que devolverle su identidad, y ¿cuál era su identidad, Zafnat-panea? No, José.

Génesis 45:3 “Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José; ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él.”

Dios le volvió la identidad original, le devolvió su columna, y Dios quiere hacerlo.

Génesis 45:4 “Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.”

¿Cuántas veces ya van? Dos veces que lo ha dicho, y luego les dice:

Génesis 45:5 “Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.”

Encontró un plan, encontró un propósito, encontró su columna.

 

Dios le devuelve a José no sólo su identidad, sino también su familia 

Génesis 45:7-9 “Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. 8 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. 9 Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas.”

“Así dice tu hijo José”, Dios le devolvió su identidad completa, espiritual y su cuerpo.

Génesis 45:10 “Habitarás en la tierra de Gosén, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes.”

La tierra de Gosén era lo mejor, Gosén quiere decir lugar alto, porque Dios le devolvió a José no sólo su identidad, también le estaba devolviendo su familia. Aquí hay gente que con tu identidad devuelta, te va a devolver a tu familia.

¿Alguien recuerda cuántos años estuvo José en la primera etapa con su papá? Fueron diecisiete años. Miren cómo terminó todo.

Génesis 47:28 “Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años.”

Dios restituye los años. Esta columna es muy profunda por qué tiene que ver con la personalidad. Hay personas que no han entendido que muchas veces lo que creían que eran su identidad les fue deshecha, para devolverle la verdadera. Muchas veces te pueden hasta quitar la túnica de colores, muchas veces te pueden quitar aun la ropa de lino, pero al final nadie te podrá quitar lo que Dios te ha puesto.