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LA VOZ DE MI AMADO

DABAR DE DIOS

“¡Escuchen! ¡Es la voz de mi amado! ¡Mírenlo! Allá viene presuroso saltando entre las montañas y brincando por los cerros.”

Cantares 2:8 (PDT)

La Sulamita reconocía muy bien la voz de su Amado, del rey, pues el tiempo que pasaba con Él le permitía hacerlo. ¿Qué enamorada no reconoce de lejos la voz de su amado? Al igual que la Sulamita reconocía la voz del rey, nosotros debemos reconocer la voz de nuestros Señor, de nuestro Pastor, pues Jesús mismo dijo que Sus ovejas escucharían su voz  y Le seguirían (Juan 10:26), cuando Él habló, dijo “mis ovejas”, no «corderitos», haciendo referencia a una etapa de cierta madurez, y es que escuchar y reconocer la voz de Dios requiere cierto nivel de intimidad y de un tiempo.  Cuando hablamos de la Novia también implica un nivel de madurez. Las novias no son niñas, se espera que sean mujeres maduras. Escuchar la voz de nuestro Pastor y Rey debe provocar en nosotros el gozo que provocaba en la Sulamita escuchar la voz de su amado.

Oración

Mi precioso Jesús, mi Pastor y Rey, escuchar Tu dulce voz es lo más maravilloso y me llena de emoción. Distinguir Tu voz en medio del ruido diario es mi mayor deseo, que nadie me pueda engañar, que sin importar lo lejos que estés, yo pueda identificar Tu voz y saltar de gozo ante ella. Quiero escuchar Tu voz y seguirte donde quiera que vayas, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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