page-header

LA PRUEBA PRODUCE PACIENCIA

DABAR DE DIOS

«Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna».

Santiago 1:2-4 (NTV)

Son muchas las historias bíblicas que confirman esta gran verdad, por ejemplo Job, Daniel y José entre otros. En un momento de la vida de José, luego de pasar un tiempo en la cárcel, Dios pone en su camino al copero del rey, a quien le da la oportunidad de interpretarle un sueño y ver su cumplimiento. Por lo que, en su humanidad, José pensó que ese era el instrumento que Dios iba a utilizar para sacarlo de ese lugar y que había llegado el momento para ello. Sin embargo, los tiempos nuestros no siempre son los de Dios. José no le preguntó a Dios, sino que puso su confianza en el copero  y le pidió que se acordara de él cuando estuviera ante Faraón y así poder salir de la cárcel; sin embargo, este hombre se olvidó de José y solo dos años después, Dios arregló todo para que se activara su memoria y todas las circunstancias le permitieran salir de la cárcel. Es que la gloria no podía ser de un hombre, sino para Dios. Así que José tuvo que esperar, no su tiempo, sino el de Dios y de esta manera Él trabajó el carácter, lo fue desarrollando a través del esperar en medio de la prueba. Cuando José salió e interpretó el sueño de Faraón, dio gloria a Dios por ese talento, había aprendido que todo venía del Señor y a reconocerle en todos sus caminos. Había crecido, había sido madurado y estaba listo para lo que Dios tenía para él, ese sueño que le había dado 13 años atrás, podía ver su comienzo hecho realidad. Cuando no esperamos en Dios, cometemos muchos errores, pero en Él, somos guardados y veremos su respaldo y gracia sobre nuestras vidas.

Oración

Señor, gracias porque sé que cada circunstancia que permites en mi vida es para ayudarme a crecer, a moldear mi carácter; pero sobre todo, me prepara para honrarte y servirte de corazón. Ayúdame Espíritu Santo a no querer adelantarme, sino a esperar con paciencia Tu tiempo y a reconocerlo, para que mi carácter sea perfeccionado a través de cada prueba y traiga gozo a mi vida, pues mis ojos estarán en la meta y no en las piedras del camino. ¡Amén!.