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LA PREPARACIÓN NO BASTA

DABAR DE DIOS

“Anda, ponte en marcha, que yo te ayudaré a hablar y te diré lo que debas decir.”

Éxodo 4:12 (NVI)

Moisés nació con un llamado y mientras crecía Dios lo fue preparando en todos los aspectos, intelectualmente estaba siendo preparado en la corte de Faraón y espiritualmente, su mamá lo tuvo los primeros años de su vida, los más importantes para sembrar la Palabra de Dios, para enseñarle lo que sabía sobre Jehová. Sin embargo, a los 40 años, Moisés todavía necesitaba ser preparado en áreas de su carácter, y Dios lo lleva a la Mejor Universidad para ello, al desierto, donde forja humildad y mansedumbre, dos cualidades esenciales para la tarea de liderazgo que emprendería luego.

A pesar de todo este tiempo de entrenamiento, 80 años, cuando Dios lo envía, Moisés no se siente listo y mira sus limitaciones, dejando de ver lo que Dios si había hecho en él.  Un líder necesita reconocer sus fortalezas y también sus limitaciones, no para desanimarse ni rendirse, sino para comprender que la mayor fortaleza que tiene es a Dios de su lado, no su preparación. El Señor se perfecciona en nuestras debilidades. Definitivamente, el nivel de dependencia del Señor es lo que determinará nuestro nivel de éxito.

Oración

Señor, gracias por el llamado que has hecho a mi vida, gracias por la preparación y el crecimiento que has forjado en mí, gracias por mis debilidades, pues me hacen confiar en Ti y no en mí. Confío en que Te glorifiques a través de ellas, pues sabes que necesitaré permanecer pegado a Ti, como el pámpano a la vid para dar fruto, para tener éxito en cada meta, en cada proyecto. Señor, Te necesito cada día, para llegar a la meta que me has dado, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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