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LA MEJOR OFRENDA

DABAR DE DIOS

“Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente.”

Salmo 51:17 (BLS)

Cuando amamos a alguien estamos atentos a sus gustos para poder complacerle. Si queremos regalarle algo, buscamos comprarle un regalo que realmente le agrade. Buscamos la manera de saber qué le falta o qué le gusta para comprarlo y sorprenderle. Pues bien, si el Señor es el primero en nuestras vidas, nuestro deseo ha de ser darle una ofrenda de olor grato para Él. Sabemos que no podemos comprarle algo, pues Él es el dueño de TODO… Dios no quiere algo material, por lo que si queremos buscar darle algo que Le agrade, debemos escudriñar las Escrituras para encontrar lo que Le gusta. Al igual que Ester, nosotros no debemos hacer las cosas para agradarnos, sino para agradar a nuestro Rey. El salmista nos dice que la mejor ofrenda, el mejor regalo es un corazón humilde y arrepentido. Él busca humildad en nosotros, pues cuando somos humildes estamos reflejando Su carácter. Mientras que el orgullo nos separa de Dios, la humildad nos permite tener una relación cercana con Él, pues es la humildad la que nos permite reconocer nuestros pecados ante el Dios Santo y esto es indispensable si queremos tener y mantener un corazón en avivamiento. Meditemos en este pensamiento: “Los que conocen a Dios son humildes. Los que se conocen a sí mismos no pueden ser orgullosos.” (John Flavel).

Oración

Señor, reconozco Tu santidad y mi condición pecadora. Hoy te ruego que me muestres las características de orgullo que hay en mi corazón, para confesarlas y pedirte perdón, pues no quiero nada en mí que me pueda alejar de Ti, ¡amén!

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