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La Gloria de Dios

PRÉDICAS

Pastor José Arturo Estévez

Durante estos días le he estado pidiendo a Dios que me ayude a entender Su gloria. La gloria de Dios se manifiesta en la persona de Jesucristo y experimentar la gloria de Dios es sentir Su presencia.

Apocalipsis 4:11  “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder;  porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”

Dios es digno de recibir toda gloria. En el cielo los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono. Lo adoran porque Él es el Creador y Sustentador de todo lo creado, porque todo fue creado por Él y para Él.

La palabra de Dios nos enseña que Cristo participó en la creación como Dios (Juan 1:1-3)

 

QUÉ ES LA GLORIA DE DIOS

Los términos para gloria tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento  (En hebreo Kabod y en griego es Doxa), se usan para dar el honor y la alabanza que una persona de reputación digna merece por su posición, poder y riquezas. Tal gloria pertenece solo a Dios, porque Él es el único digno de ella.

Esa gloria que pertenece única y exclusivamente a Dios es una gloria que no se le da ni a presidentes, ni a reyes, ni a ningún ser humano o cosa creada en el cielo, tierra o debajo de la tierra, porque el único que merece esa gloria es Dios, por eso Le rendimos pleitesía.  No deberíamos decirle a alguien que amamos, te adoro, porque el único que merece nuestra adoración es Dios. A tu esposa, hijos, padres dile que los amas, que los quieres, pero no le digas que los adoras, porque solo Dios merece nuestra adoración.

 

TODA LA CREACIÓN ANUNCIA LA GLORIA DE DIOS

Salmos 19:1 “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.”

La naturaleza nos habla de Dios, solo si observas los colores de la naturaleza te das cuenta de que existe un Creador. La gloria sin igual de Dios se manifiesta especialmente en esplendor y majestad, resplandeciente por Sus atributos perfectos y Sus obras que son poderosas en toda la creación.

Solo basta ver a nuestro alrededor para conocer la enorme capacidad creativa de Dios. Los cielos muestran de forma dramática Su gloria, Su poder, Su amor y Su cuidado. El orden y el diseño de la creación muestran a un Creador que tuvo cuidado de poner cada cosa en un lugar perfecto.

La Biblia dice que Dios forma las estrellas y le pone nombre. La NASA dice que cada segundo se forma una estrella, a esto se puede agregar que Dios le pone nombre.

 

LA GLORIA DE DIOS DESEADA

La gloria de Dios tiene que ser deseada, el hombre debe anhelar ver la Gloria de Dios, la Biblia nos muestra a alguien que quiso ver la Gloria de Dios y se lo pidió.

Éxodo 33:18-19 “El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti;  y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.”

Estos versículos nos hablan de cuando Moisés le pidió a Dios ver Su gloria, y la respuesta del Señor fue que Él era bueno y que quería pasar delante de Moisés todo Su bien. Dios tiene misericordia con quien Él quiere, es Su decisión, porque Él es Soberano.

Éxodo 33:20-23  “Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21  Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22  y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas;  mas no se verá mi rostro.”

Dios iba a esconder a Moisés hasta que Él pasara, cerró con Su mano la hendidura para que Moisés no saliera para que no muriera.

Moisés quiso ver la gloria de Dios porque necesitaba tener la seguridad de que El mismo Dios estaría con él, Aarón y Josué, pero a Dios no podemos verlo de la forma que Moisés quería, por ser seres finitos y moralmente imperfectos. Dios de alguna manera se revela a nosotros, de tal forma que podamos sentirlo, escucharlo, sin que nos pase nada.

Ver la espalda de Dios significa que podemos ver por donde Dios ha pasado en nuestra vida, por donde Dios pasó. Dios no solo pasa por nuestra vida en las pruebas también en el gozo. Cuando hacemos algo que nos gusta Dios está presente.

La Gloria de Dios es: Su carácter, Su naturaleza, Su manera de relacionarse con Sus criaturas. Cuando Dios puso a Moisés en la hendidura de la peña no le mostró Su poder y majestad, sino que le mostró Su infinito amor.

Elías buscó a Dios en el trueno, en la tempestad, en el relámpago y no lo vio, pero lo vio en el silo apacible, pensamos que la presencia de Dios tiene que ser estruendo, relámpagos, y Él se manifiesta de esa forma, pero también sabe moverse en el silo apacible, mostrarse en el silencio.

Dios dice: “A lo que tú le llamas soledad es mi voz que callé para escuchar la tuya”. Dios se calla de amor. Una expresión del amor de Dios es cuando Él hace silencio para escucharnos.

La gloria de Dios permite que sepamos que no le hablamos al aire sino a Dios que quiere escucharnos y es expresión de Su amor.

La gloria de Dios se manifiesta en Su misericordia, Su gracia, Su compasión, Su fidelidad, Su perdón y en Su justicia.

Podemos responder y dar gloria a Dios cuando nuestros caracteres se parecen al de Él, teniendo amor y misericordia.

Cuando Dios se compadece de nosotros, ahí está Su gloria, cuando nos perdona en Su fidelidad, en Su justicia, podemos responder y dar gloria a Dios.

Cuando perdonamos, tenemos demostraciones de amor no solo para el que nos ama sino para el que nos hace daño, porque se cumple la Palabra que dice: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen (Mateo 5:44).

 

LA GLORIA DE DIOS Y NUESTRA REDENCION

Lucas 2:8-9  “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. 9  Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.”

El nacimiento, la muerte, la resurrección y la ascensión de Cristo al torno del Padre, son cuatro etapas de un solo hecho redentor, nuestra redención abarca esas cuatro etapas. Esos cuatros sucesos forman un solo acto, la redención. Cristo nación con gloria, murió con gloria, resucitó en gloria, ascendió con gloria y está sentado a la derecha de Dios rodeado de gloria.

La Gloria de Dios estuvo presente al momento que les fue anunciado a estos pastores que el Hijo de Dios había nacido. Al mismo tiempo que Cristo nacía, se pronunciaba Gloria a Dios en las alturas y en la tierra se decretaba paz a los hombres de buena voluntad.

La Gloria de Dios y nuestra redención tiene que ver con lo expresado en la carta a los Romanos.

Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo,  a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.”

De la misma forma que la gloria de Dios actuó para resucitar a Cristo de entre los muertos, cuando nos bautizamos, esa misma gloria del Padre nos resucita a nosotros. Cuando alguien no se quiere bautizar no quiere que muera su viejo hombre.

El agua se convierte en la tumba del viejo hombre y nos identificamos con Cristo en Su muerte y resurrección por el bautismo en agua, y la gloria del Padre hace la obra de que ese viejo hombre se quede en el agua.

Nuestra confianza está en que de la misma forma que la gloria del Padre actuó para resucitar a Cristo de entre los muertos, esa misma Gloria nos levanta a nueva vida cuando somos bautizados y nos volverá a levantar cuando suene la trompeta y seamos resucitados para esta con Él.

 

LA GLORIA DE DIOS NOS DA TODO PODER 

Colosenses 1:11  “Fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria,  para toda paciencia y longanimidad”

Tener la gloria de Dios en nuestras vidas a través de Cristo, nos da:

Fortaleza

Paciencia

Longanimidad, esto nos habla de que seremos capaces de hacer, preparar, pensar, decidir hacer algo bueno a favor de alguien aunque no lo merezca.

 

¿CÓMO CONOCEMOS LA GLORIA DE DIOS?

Aunque nadie ha visto la esencia descubierta, ni la plena Gloria celestial de Dios, sin embargo, en Su infinita misericordia, el Padre quiso que nosotros pidiéramos conocer la Gloria divina revelada al hombre en la persona de Jesucristo.

Juan 1:18  “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,  él le ha dado a conocer.”

Juan tenía que mostrar que Cristo era Dios, él comienza su narración no desde la niñez de Jesús, no habla del nacimiento, inicia diciendo que en el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios, entró de lleno y dijo Cristo es Dios y por eso escribe a Dios nadie le vio jamás, dice que el Hijo lo ha dado a conocer. Conocemos al Padre a través de Cristo.

A Cristo solo se llega por el Espíritu Santo, es lo que dice la Palabra de Dios y al Padre se llega por el Hijo, porque Él es El Camino, no un camino, La Verdad, no una más sino la única.

1Timoteo 6:14-16 “Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, 15  la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores, 16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.”

Sabemos que Cristo le dijo a Felipe: “El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre”, porque ellos son uno. Entendamos que si al Padre nadie lo vio jamás, tuvo que ocurrir que Cristo se despojara de Su gloria para poder expresarse como Dios en la tierra y que no murieran todos.

Cuando Cristo está en toda Su gloria como Dios, tú y yo no lo podemos ver. Miren el amor que Dios tuvo con nosotros que se despojó de una gloria tan grande que no nos permite verlo, solo por amor a nosotros.

Cristo es Dios y en esencia nadie podría verlo. Se necesitó que Él se despojara de parte de Su gloria para que pudiera habitar entre nosotros. La Gloria de Dios habitó entre los hombres por treinta y tres años, para que hoy nosotros de manera muy cierta pudiéramos conocerla.

Si usted lee Efesios capítulo 2, tiene que leerlo con otra mente, para entender cuando dice se despojó, se anonadó. Cristo nos amó tanto tanto, que se quitó Su gloria, porque si  permanece con ella no podemos verlo.

Felipe le pidió a Cristo que le mostrara al Padre:

Juan 14:8 “Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.

La respuesta de Cristo fue esta:

Juan 14:9 “Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú:  Muéstranos el Padre?

Le decía Yo soy Dios, que me estoy manifestando a ti en la faceta de Hijo solo para que no mueras.

Juan vivió una experiencia progresiva de conocer la gloria de Dios en la persona de Jesucristo.

  1. Lo vio hacer muchos milagros
  2. Lo vio transfigurado hablando con Moisés y Elías.

Cristo llevó a Juan de verlo hacer milagros portentosos en la tierra al monte de la transfiguración, pensando déjame subirle un poco más del conocimiento de Mi gloria. Mientras Pedro se emocionó y habló de construir tres chozas, Juan se quedó callado.

  1. Juan vio que al Cristo decirles Yo Soy a los soldados que fueron a arrestarlo, ellos cayeron a tierra, porque al decir Yo soy, Cristo dijo Su nombre. Recordemos que Dios le dijo a Moisés, dile a faraón que Yo Soy te envía. Todos cayeron al piso del poder que salió de Cristo cuando pronunció Su nombre y Juan estaba ahí.
  2. Lo vio morir y lo vio resucitado, traspasando paredes.
  3. Lo vio irse al cielo hasta que se perdió y no lo vio más.

Pero Cristo tenía reservado algo más hermoso para Juan, lo vio en el cielo, porque El Apocalipsis se lo dieron a Juan en el cielo, fue trasladado al cielo.

  1. Lo vio en el cielo y al verlo cayó como muerto.

Todo lo demás lo vio en la tierra y se mantuvo en pie, pero en el cielo fue diferente. En los versículos anteriores a este que vamos a leer, Juan describe a Cristo, pero leamos lo que le pasó cuando lo vio con un poco de Su gloria.

Apocalipsis 1:17  “Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último.”

Nada de esto le pasó en la tierra al contemplar la gloria de Dios.

Apocalipsis 1:18  “Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.”

En la gloria de Dios puedo reposar porque la gloria de Dios es Su presencia. El pueblo de Israel una vez al año podía experimentar la gloria de Dios porque cuando el Sumo Sacerdote entraba al Lugar Santísimo y ese sacrificio era acepto, la pPlabra enseña que la shekhiná de Dios descendía sobre el tabernáculo y el pueblo al ver la nube celebraba porque sabía que Dios lo había perdonado.

Pidamos al Señor que Su gloria descienda sobre el tabernáculo que somos nosotros, Dios quiere mostrarnos Su gloria en la persona de Jesucristo.