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La congregación vuelve a casa con el tema ¡LEVÁNTATE!

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Elim, R.D. Palabras de agradecimiento y gozo destilan del pueblo de Dios, que se reencontraron en el primer culto dominical el 14 de junio de 2020, tras varios meses de suspensión de los eventos religiosos ante la pandemia del Covid-19. Los hermanos reunidos en el templo ocuparon un total de 221 asientos con estricto nivel de protocolo, higiene y distanciamiento.

Este primer culto presencial se realizó de 9:00 a.m. hasta las 10:30 a.m. Iniciando con hermosas alabanzas como “Jesucristo prometió estar aquí”, “Tu fidelidad” que entonaban con alegría todos los presentes, así como también parejas, familias, matrimonios a quienes se les organizó asientos con filas de 2,3,4 y 5 personas que provienen de un mismo hogar.

Seguidamente, el pastor Fernando Ortiz inició el tiempo de la Palabra, orando por el pueblo y bendiciendo a la congregación para creer que lo que Dios dice lo cumple, que no nos movemos por las circunstancias, pues nuestra confianza reposa en Jesucristo, quien está por encima de todo.

Introdujo el tema llamado “LEVÁNTATE” ¡Porque el tiempo de la canción ha llegado! basándose en Cant.2:10 que dice: “Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.” A esto refirió que el llamado primario antes de ir a llevar la Palabra, es estar con el Señor.

Y es precisamente el llamado que el Señor está diciendo a la iglesia en estos últimos tiempos: ¡Levántate!, y vemos como lo repite nuevamente en (Cnt.2:13). Pero en (Cnt.4:16)  ya no es el Señor quien dice levántate sino la amada para dar de lo que tiene a su amado. Más adelante al cita Cnt. 1:1-2 y Ap. 22:17 resalta que hay personas que anhelan la venida del Señor porque le aman.

Explicó que el valor de una moneda se mide no exactamente por lo años sino por cómo esté guardada. Así comparó a Jesús cuando vino a la tierra, quien tenía todo valor lo cedió dejando que le clavaran en cada mano aquellos clavos por nosotros. Pero para ello tuvo que tener toda humildad y mansedumbre.

Al citar (Cnt.2:4-5) describió que en la casa de Dios debe haber alimento selecto (palabra), variado y en abundancia. Así mismo dijo que cuando un rey conquistaba un lugar, ponía su bandera en un lugar visible, la cual implicaba: dominio, seguridad y protección.

“La bandera se ponía en alto. Jesucristo  fue puesto el alto”  indicó esto al recordar (Jn.12:32:33) pues el mostró Su Amor en la cruz del calvario y esa es nuestra bandera. Afirma que tu bandera es Jesucristo ante el ataque de cualquier enemigo o enfermedad.

Seguidamente, habló de la parte central del mensaje sobre “el tiempo de la canción” (Cnt. 2:10) que representa cuando el Señor nos habla y llama diciendo “Levántate” y lo hace por medio de su Hijo. “Cuando quieras oír al Padre, ve al Hijo”  y así comienzas a florecer como el almendro en el invierno.

“Sabemos que el almendro es el único árbol que es capaz de florecer y dar su fruto en medio del más crudo invierno. Quizás para ti esta pandemia, este tiempo de cuarentena ha sido un invierno muy duro, emocional o espiritualmente. Pero Dios nos va a dar la fuerza para que podamos florecer en medio de la prueba. Nuestro mejor fruto, estamos a punto de darlo y esto lo haremos juntos en el Nombre de Jesús”.

En la enseñanza el pastor Ortiz continúo desarrollando  el libo de Cantares en el cap. 2:

  • El tiempo de la canción ha venido: significa tiempo Et, Estación propicia, apropiada, oportunidad porque las condiciones están favorables. Refiriendo ecl.3 y Gen. 8.
  • La voz de tórtola: contó esta parte al citar (Jer. 8:7) donde explica que la cigüeña conoce el tiempo pero la tórtola no solamente conoce el tiempo (moada) sino el tiempo Et.

“No solo es conocer el tiempo, es guardarlo”.  Bendijo a la congregación para conocer el tiempo delicado en que estamos sino que se prepara el este tiempo y florezcas. “Dios quiere verte floreciendo, que tu familia te vea floreciendo, no todo es oscuridad” “Se acabó la apariencia, la religiosidad”, comentó.

Finalmente, expuso que a pesar de lo que pase, el Señor nos ha dado fuerza para que se muestre en Él por encima de toda circunstancia. Oró por la congregación para que florezca como el almendro, fruto que en tiempo más fuerte del invierno florece, que mientras muchos están marchitos, ella florece.

Bendijo a los hermanos para que reciban el tiempo de la canción y se levanten.