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IRACUNDO Y VIOLENTO

DABAR DE DIOS

“El iracundo arma líos; el violento comete muchos pecados.”
Proverbios 29:22  (PDT)

 

Aquí la Palabra nos habla de dos clases de personas, el iracundo y el violento, quienes con su manera de actuar traen consecuencias negativas como líos y muchos pecados. La palabra “iracundo” hace referencia a una persona que se aíra con facilidad. El iracundo no maneja la ira, por el contrario, la ira lo maneja a él, tiene tendencia a la cólera y la irritabilidad. Por su parte, el violento, es una persona que se deja dominar por esta emoción, al punto de llegar a manifestar conductas peligrosas para otros y para sí mismo, hacerse daño o hacerle daño a otros. El violento, generalmente, no piensa con claridad, pues su cerebro está invadido por adrenalina que lo empuja a tomar decisiones, muchas veces erradas, que lo llevan al pecado. Aunque el enojo es una reacción natural y normal cuando alguien nos hace daño o nos ofende, puede enraizarse en nuestro corazón y volvernos propensos a la ira y al maltrato. Es por esto, que es muy importante exponer cada día nuestro corazón delante del Señor, para ser examinados y limpiados por Él. El enojo sin control llevó a Caín a matar a Abel y a Moisés a perderse la bendición de entrar al pueblo de Israel a la Tierra Prometida. No permitamos que el enojo o la violencia nos aparten de las bendiciones que Dios tiene para nosotros. La clave es una relación cercana con el Espíritu Santo que nos ayude a desarrollar el dominio propio y de esta manera poner bajo Su control todas estas emociones.

Oración

Señor, perdóname por las veces que he permitido que el enojo tome el control de mis emociones, llegando a veces a la violencia, diciendo o haciendo cosas de las cuales luego me arrepiento. Señor, hoy delante de Ti, Te pido que examines mi corazón y me limpies. Me comprometo a dejarme guiar por Tu Espíritu Santo para lograr el dominio propio que me permitirá controlar mis emociones, y no, que ellas me controlen a mí, alejándome de Ti y de las personas que amo. Te lo pido de todo corazón, ¡amén!

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