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¡INALTERABLE AMOR!

DABAR DE DIOS

«¡Cuán precioso, oh Dios, es tu gran amor! Todo ser humano halla refugio a la sombra de tus alas».

Salmo 36:7 (NVI)

El amor de Dios es indescriptible e inalterable. Es tan grande y tan profundo que  nuestra mente limitada no lo alcanza a comprender. Su máxima expresión fue el dar. El padre dio a Su Hijo Amado y lo dio por amor a nosotros, a pesar de ser aún pecadores (Romanos 5:8), el Padre dio lo mejor y lo que más amaba para rescatarnos,  por amor. Ahora le conocemos y le amamos y Él ha derramado Su amor en nuestro corazón, por eso nos pide que de la manera que Él nos ama, amemos a nuestro prójimo, porque Él no pide nada que no haya hecho primero. El amor hacia Dios y hacia el prójimo es el sello de Sus hijos y solo puede revelarse en la medida que intimemos con nuestro Señor Jesucristo y permanezcamos aferrados a  Él.

El verdadero discípulo practica el amor de Dios en el amor de los unos por los otros. Ese amor es el mejor testimonio para el mundo de Su existencia (Juan 13:35). Amamos de manera imperfecta, pero en la medida que caminamos aferrados al Señor, conociéndole y experimentando ese amor divino, nuestro amor hacia los demás se irá perfeccionando. ¡Empecemos por manifestarlo a los más cercanos, nuestra familia!

Oración

Señor, gracias por Tu gran amor sin reservas ni medida. Te pido Tu gracia para poder amar a los que me rodean de una forma cada vez más cercana a la manera en que Tú me amas, sin esperar nada a cambio, independiente de las circunstancias. ¡Quiero amarlos porque Tu los amas, me amas y yo te amo!

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