page-header

IMPUREZAS

DABAR DE DIOS

“Entonces yo exclamé: «¡Pobre de mí! Ya me doy por muerto porque mis labios son impuros, vivo en medio de un pueblo de labios impuros y, sin embargo, he visto al Rey, al SEÑOR Todopoderoso».”

Isaías 6:5 (PDT)

Estas palabras de Isaías suenan un poco increíbles, pensar que este hombre de Dios, profeta que comunicaba las Palabras de Dios dice de sí mismo que tiene labios inmundos, impacta. Definitivamente, todos somos pecadores y necesitamos reconocer nuestro pecado, solo que muchas veces no lo vemos, no lo identificamos o nos consideramos limpios porque estamos siendo utilizados por Dios. Pero Isaías nos muestra lo contrario. Esos pecados a los que en ocasiones nos hemos acostumbrado o somos insensibles, solo podremos verlos cuando estemos en la Santa Presencia del Señor. Solo Su luz puede penetrar los rincones más recónditos de nuestro ser y dejarnos ver aún las más pequeñas de las manchas. Es esta vivencia la que trae arrepentimiento, sanidad, limpieza y nos permite experimentar la santidad progresiva que Dios quiere en nuestras vidas. Lo más hermoso, es que Dios no solo nos muestra nuestra condición para traer arrepentimiento, sino que nos da la solución. A Isaias le mandó un ángel con un carbón encendido que purificó sus labios, nosotros tenemos disponible la sangre de Cristo que nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7). Tomemos un momento para pedirle al Señor que nos muestre aquellas impurezas que necesitan ser confesadas y  limpiadas por Su sangre poderosa.

Oración

Gracias Papito Celestial por Tu maravillosa presencia, gracias por ese amor tan maravilloso que nos revela las impurezas más escondidas de mi corazón para que puedan ser limpiadas. Gracias por quererme cada vez más limpio, más santo, más consagrado, más como Tu Hijo Amado. Gracias porque me recuerdas lo imperfecto que soy y aún así me llamas al servicio de Tu reino. Quiero caminar Contigo y en Tí, por eso ruego que me reveles aquellas cosas que necesitan ser quitadas, cortadas, desarraigadas, limpiadas, para poder servirte mejor, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

Últimos Dábar