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¿GRANDES CABEZAS O GRANDES CORAZONES?

DABAR DE DIOS

“… El conocimiento envanece, pero el amor edifica”.

1 Corintios 8:1 (RV60)

Cuántas personas han dejado de ser humildes y serviciales para convertirse en personas altivas, orgullosas, como consecuencia del gran conocimiento intelectual que han adquirido durante su vida. Pablo nos enseña que el amor es mayor que el conocimiento. Definitivamente el conocimiento puede hacernos sentir importantes, nos puede inflar y  hacernos creer que somos superiores, por eso, debemos reconocer que la inteligencia viene de Dios (Proverbios 2:6), que toda dádiva procede de Él y que si no tenemos amor, por muy sabios y conocedores que seamos no somos nada (1 Corintios 13:1-2). Procuremos  cultivar el fruto del amor, pues él edifica, nos lleva a servir a otros, a ayudar, compartir lo que Dios nos ha dado, sólo así mostraremos al Padre a los demás. No nos gloriemos en lo mucho que conocemos, sino en tener un conocimiento por experiencia de nuestro maravilloso Dios; No el conocimiento que podemos adquirir a través del estudio o de otras personas,  sino el que proviene de pasar tiempos a solas con Él y Su Palabra. Pablo nos exhorta a crecer en el conocimiento de Él, es decir que esto es progresivo… “…creciendo en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:10).  Que este sea nuestro anhelo, pues al crecer en Su conocimiento seremos transformados y podremos amar como Él nos ama.

Oración

Señor, deseo pasar más tiempo en intimidad Contigo, para así conocerte más y amarte más, anhelo parecerme más y más a Ti, que mi corazón sea llenado de Ti y agradarte, en el Nombre poderoso de Jesús. ¡Amén!