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ENVIDIA O SATISFACCIÓN

DABAR DE DIOS

“…creo que es mejor estar satisfecho con lo poco que se tiene que estar siempre luchando por conseguir más.”

Eclesiastés 4:6 (PDT)

El autor nos habla de tres tipos de personas, el que trabaja movido por la envidia que siente hacia los resultados de otros, que no es capaz de gozarse con los triunfos de los demás, sino que siempre está enfocado en sobresalir por las razones equivocadas, esta persona no logra sentir satisfacción, siempre quiere más. Otra clase de personas que se mencionan en estos versículos son aquellos que hacen un trabajo con tanta excelencia, como lo hizo Daniel, y por ello, despiertan la envidia de otros, sufriendo las consecuencias de las acciones de ellos para no dejarlos avanzar o sus murmuraciones. Por último, están aquellos que se sienten satisfechos con sus logros y pueden disfrutarlos.

La envidia es un mal que solo deja dolor y sufrimiento, pero el contentamiento nos llena de gozo y satisfacción. Es claro que la envidia nos desvía y nos hace sentir siempre la necesidad de más, robándonos el poder disfrutar lo que el Señor nos ha dado. Por un lado, pareciera bueno el que la envidia impulse o mueva al hombre a nuevos logros, metas y retos, sin embargo, el problema es que no deja disfrutar del fruto de lo que se hace, pues siempre tendrá deseos de algo más. Por su lado, el que experimenta contentamiento, logra disfrutar del fruto de sus manos y dar gracias a Dios por lo realizado, puede tener nuevos sueños, retos y metas, pero no lo envuelve un afán sin fin que no le deja ver ni disfrutar de lo realizado. Dios nos presenta pues estos ejemplos, ¿cuál queremos seguir o cuál somos en este momento?

Oración

Señor, en este día me presento delante de Ti a cara descubierta, pidiendo que me muestres si hay algún indicio de envidia en mi vida para desarraigarla con Tu favor y poder, rindo todo aquello que quiera traer una competencia equivocada en lo que hago y poder disfrutar lo mucho o lo poco que me has dado, pues eres suficiente, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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