“Bendito sea el Señor, que cada día lleva nuestra carga, el Dios que es nuestra salvación. (Selah) Dios es para nosotros un Dios de salvación, y a DIOS el Señor pertenece el librar de la muerte”
Salmo 68:19-20 (LBS)

Dios nos ama tanto, que no solo nos libra de nuestros enemigos y nos ayuda en cada una de las circunstancias difíciles que afrontamos, sino que además, Él lleva todas nuestras cargas si decidimos confiar en Él y entregárselas. Cuando no entregamos esas cargas nuestro caminar se hace más lento, pues el peso no nos permitirá avanzar, sino que nos atrasará en el logro de los propósitos divinos para nuestra vida. Dios nos invita a acercarnos a Su trono y entregar allí nuestra carga. Para esto, es necesario reconocer que somos incapaces de llevarla y que Él es el único que puede ayudarnos. Además, es indispensable tener una actitud de humildad y reconocer nuestra debilidad y Todo Su poder. El salmista también nos muestra la faceta de Dios como Salvador, por lo que este es un buen tiempo para hacer una pausa y recordar de dónde nos ha sacado Dios, de dónde nos rescató y salvó, ¡Él es nuestro Salvador y nuestro Ayudador fiel! ¡Cristo, eres mi ayudador y mi descanso continuo!

Oración

¡Gracias Señor por rescatarme y darme una nueva vida en Ti! En este día me declaro débil e incapaz de seguir llevando esta carga, reconozco que Te necesito y que eres Todopoderoso, deposito en Ti mi carga para tomar Tu carga que es ligera, ¡sólo en Ti puedo descansar! Lo declaro en el nombre de Jesús, ¡amén!