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¿EN QUÉ NIVEL DE AMISTAD ESTÁ TU RELACIÓN CON DIOS?

DABAR DE DIOS

“Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham tu amigo para siempre?”

2 Crónicas 20:7 (RVR1960)

El versículo del inicio nos dice que Abraham fue amigo de Dios, lo que impacta es que no fue Abraham quien se dio este título, sino Dios y por ello Dios le contó lo que iba a hacer con Sodoma y Gomorra. Abraham tenía un nivel de amistad íntima con Dios. Hay tres niveles de amistad que quiero compartirles:

  • Casual: se caracteriza por tener contactos esporádicos, algunos intereses y actividades en común, conocimiento de algunos logros, habilidades y cualidades del otro.
  • Cercana: se caracteriza por un contacto regular, se comparten algunas actividades e intereses, se muestra sensibilidad hacia los gustos, disgustos, fortalezas y debilidades del otro, consuelo personal durante las pruebas y tribulaciones.
  • Íntima: hay un compromiso de pasar tiempo de calidad con el otro, se comparten valores y metas en la vida, hay libertad para corregir debilidades del carácter (con amor), defienden la reputación del otro, son transparentes entre sí, compromiso mutuo y amor sacrificial.

Jesús tuvo amigos casuales, como los pecadores y publicanos; amigos cercanos, como ocho de sus 12 apóstoles (sin contar a Judas); y amigos íntimos, como Juan, Pedro y Jacobo, a quienes Jesús abrió su corazón en momentos de angustia, a ellos les dio el verlo en gloria en Su transfiguración y estuvieron en momentos importantes como el milagro de la hija de Jairo. Si nos preguntaran quién es nuestro mejor amigo, seguramente diríamos: “Jesús”. Pero, ¿realmente lo es? ¿Qué diría Jesús al respecto? Analicemos las características de estos tres niveles de amistad y reflexionemos ¿qué relación tenemos con Jesucristo?  ¿Cómo son nuestras citas con Él: esporádicas, regulares, de calidad? ¿Permitimos a Jesús que nos hable y trabaje en nuestras debilidades? En medio de la dificultad, ¿a quién acudimos primero, a los amigos terrenales o a Él? Él nos brindó una amistad íntima cuando dio su vida por nosotros (Juan 15:13), ¿estaríamos dispuestos a hacer lo mismo por Él? ¿Daríamos nuestra vida por Él? Fíjate que Él nos dice que tenemos que morir cada día a nuestro yo, crucificarlo es darnos por Él y esto cuesta, no es fácil, pero nos va acercando cada vez más a Él, pues no podemos lograrlo sino le buscamos continuamente, dependemos de Él y confiamos en Su gracia. Si no llegas al nivel de amistad que deseas, puedes comenzar de una vez a cultivarla.

Oración

Señor, te pido perdón por cada cita a la que he faltado, por cada momento en el que le he dado el primer lugar a otras cosas, antes que a Ti… cuando Tú estás a mi lado siempre, dispuesto a ayudarme, dirigirme, consolarme, levantarme. Señor, me comprometo a fortalecer nuestra relación cada día, pasando más tiempo contigo, meditando en  Tú Palabra, poniéndola por obra, obedeciéndote (Juan 13:14), sirviéndote y haciendo todo para Tu gloria,en el Nombre de Jesús, ¡amén!