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¿EN QUÉ ESTÁS INVIRTIENDO?

DABAR DE DIOS

“porque uno trabaja con sabiduría, entendimiento y dedicación para finalmente dejárselo al que no trabajó para conseguirlo. Eso está muy mal y no tiene sentido”.

Eclesiastés 2:21 (PDT)

Salomón se dio cuenta de una verdad que lo llevó a expresar nuevamente que la vida no tenía sentido, valor, propósito. ¿Qué fue lo que descubrió Salomón? Bueno, él vio que había trabajado mucho y había obtenido logros, tenía sabiduría, pero no se llevaría ninguno de sus tesoros al cielo el día que muriera, por lo tanto, otro lo heredaría. La situación estaba en quién lo heredaría, cómo lo cuidaría o administraría, pues finalmente recibiría algo que no le había costado, por lo tanto, todo su trabajo podría ser malgastado en poco tiempo, como expresa el dicho popular, lo que no cuesta hagamos fiesta. Esto también es consecuencia de solo invertir en lo terrenal y olvidar lo más importante, lo eterno. Así que simplemente lo acumulado por años se podría perder en un soplo.

Tomemos un tiempo y pensemos, ¿en qué invertimos mayor tiempo, en lo terrenal o en lo celestial? Porque la mayor parte de nuestra existencia no será aquí en la tierra. Pensemos si realmente estamos preparando a nuestras generaciones con una mente Cristocéntrica que les permita usar los recursos sabiamente y experimentar el éxito porque caminan en el propósito de Dios para ellos. Recordemos que el apóstol Pablo nos dice que todo lo que hagamos será probado por fuego. No solo trabajemos para el Señor, busquemos que todo lo que hagamos sea parte de Su llamado, no solo de nuestros deseos y que esta verdad sea vida en nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Oración

Papito Amado, necesito gracia que provenga de Tu trono para poder administrar el tiempo sabiamente, de tal manera que pueda dar testimonio que eres lo más importante para mi y que mi mayor deseo es dejar este legado a mis generaciones. Necesito sabiduría de lo Alto para, con la ayuda del Espíritu Santo, formar mentes Cristocéntricas que puedan examinar todo a la Luz de Tu Palabra, y sean así luminares en medio de este mundo, Te lo pido en el dulce Nombre de Jesús, ¡amén!

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