page-header

El tiempo de la canción ha llegado. Las seis veces que Jesús dijo: “Levántate” # 2

PRÉDICAS

Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven  

Cantares 2:10 “Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.”

Porque Él nos trata siempre con ese amor. El amor no implica que no nos diga lo que necesitamos: Levántate. El levántate es para venir a Él. Hay gente que quiere levantarse para seguir en su pecado. No, nosotros nos levantamos para venir a Él. Este es el llamado del último tiempo. 

 Y te alumbrará Cristo

Efesios 5:14 “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo.”

El Señor sabía que iba a haber parte de la iglesia dormida: Despiértate, tú que duermes.

La consecuencia de levantarse de entre los muertos espirituales, uno siendo una iglesia mundana, es que nos alumbrará Cristo, y con esa luz de Cristo vamos a iluminar a este mundo necesitado.

 

Cantares 2:11 “Porque he aquí ha pasado el invierno, se ha mudado, la lluvia se fue;”

En esos inviernos, en los países donde se marcan las cuatro estaciones, el problema de la lluvia es que se hace hielo y uno se resbala. El mundo está pasando por esto, estamos en el invierno, siempre las pandemias habían sido localizadas en sectores. Por ejemplo, la gripe de España o la fiebre negra, fueron en partes de Europa, no fueron en todo el mundo. Sin embargo, el coronavirus ha llegado a lugares donde ni siquiera uno se imagina. No vengo a alarmarlos, este invierno está pasando, la lluvia ya se fue.

Cantares 2:12 “Se han mostrado las flores en la tierra, el tiempo de la canción ha venido, y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.”

Viene la primavera y en la primavera los árboles retoñan, le salen hojas y flores, fructifican.  En lo que llega la primavera hay un solo árbol que en invierno florece, el almendro.

Todos los árboles sin hojas, sin flores y el almendro es motivo de que todos lo miren, es motivo de que todos se alegren al ver que está floreciendo al estarse terminando el invierno. El que florece primero, fructifica primero.

La vara que reverdeció fue la vara de Aarón y fue de almendro. Ya estamos aquí, pero los muertos en Cristo resucitarán primero, luego nosotros los que hayamos quedado seremos transformados y arrebatados. 

Levántate= egéiro (G1453) Despertar, levantarse (lit. del sueño, de estar sentado o acostado, de la enfermedad, de la muerte, de la oscuridad, inactividad, ruina, no existencia, enderezar, resucitar.

Hay algunas personas cristianas que se dejan llenar de tanta negatividad, de tanto virus, que no miran su futuro, pero El que se ocupó de nuestro pasado se ocupa de nuestro presente y de nuestro futuro.

LOS PRIMEROS TRES LEVÁNTATE

  1. Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa. Era una persona paralizada. Está el Señor mandando a las personas paralizadas a que se levanten. Hay gente paralizada en su economía, en sus finanzas, en sus ideas, pero qué lindo que el Señor da el primer: Levántate.
  1. Le dijo al hombre que tenía seca la mano: Levántate y ponte en medio. Una mano buena y la otra mala. Lo puso enfrente para que todos lo vieran y cuando abrió la mano, todos vieron. El único milagro que Jesús quiso que todos lo vieran; porque siempre cuando sanaba les decía: No se lo cuentes a nadie. Él no quería que lo siguieran, que lo vieran hacer milagros, sin embargo, el único fue ese porque Él quería mostrarnos que gente que ha tenido la mano seca, que no puede producir, no puede sembrar, recoger, retener, bendecir, El Señor les dice ponte en medio, que todos te miren, porque tu mano va a quedar sana y vas a ser un testimonio de la bendición y la prosperidad de Él. A Jesús Le clavaron Sus dos manos para que tus manos fueran libres. Las manos de Él quedaron atadas en los clavos para que las de nosotros sean libres.
  1. Talita cumi; que traducido es: Niña, a ti te digo, levántate. Ese término niña, era una jovencita de 12 años. Cuando comienza la pubertad, hay una glándula del tamaño de una habichuela, pequeña, detrás del cerebro, en la parte inferior. De acuerdo a la edad, la raza, en las niñas entre los 8 y 13 años, y en los niños de 9 a 14 o 15 años, empiezan a verse unos cambios y comienzan las hormonas a producir, en las niñas estrógeno y en los hombres testosterona. Comienza de niña a pasar a ser jovencita. A la que despertó el Señor era una jovencita que estaba dormida. 

Hay un montón de jovencitos que han crecido en la iglesia y de alguna manera han estado inertes, en estado latente, y hoy viene el despertar. Así como Dios ha empezado a despertar a los niños y ahora vemos niños y niñas predicando la Palabra. Es el tiempo de los Samueles, el tiempo de las talita cumi, en edad de pubertad. Es la edad en que el enemigo se los roba, porque no son ni niños ni son adultos. El Señor los va a interceptar y veremos el levantar de jóvenes para Cristo.

CUARTO LEVÁNTATE DE JESÚS

Lucas 7:11 “Aconteció después, que Él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con Él muchos de sus discípulos, y una gran multitud.”

Cuando leemos pasajes que ya conocemos, decimos: Ah, eso ya lo vi, ya lo oí en una prédica. La Palabra es nueva cada día, y nuevas son Sus misericordias y hay ángulos que tienes que ver.

Aconteció después, quiere decir que lo que está pasando ahora de alguna manera tiene que ver con algo que pasó antes. El Señor no hizo un milagro, nada al azar; cada milagro, cada cosa que hacía, era para una enseñanza para ti y para mí.

Lo que pasó primero fue que había un centurión romano que tenía su criado que estaba enfermo y entonces le pidió a Jesús que fuera a su casa. El Señor le dijo: Yo voy a ir, pero el centurión le dijo: No necesitas ir, sólo da Tu Palabra y bastará para sanarlo y el Señor dijo que ni en Israel había hallado tanta fe. Al final Jesús lo sanó porque él creyó en el poder. Le dijo: Yo soy un hombre bajo autoridad y cuando le digo a alguien ve, tiene que ir. Así como Tú eres la autoridad máxima, dile a esa enfermedad que se vaya.

Entonces aconteció después que el Señor llegó a la ciudad llamada Naín, que significa gran belleza. Era una ciudad muy linda, tenía una prosperidad muy particular en ese tiempo. Había discípulos, multitud y un tercer grupo que iba por razones muy particulares. 

Lucas 7:12 “Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.”

En Israel la mayoría de edad era a los 20. Pudo haber sido un joven entre 14 a 19 años aproximadamente el joven que Jesús resucita. Antes había sanado a uno que estaba a punto de morir, pero ahora iba a resucitar de los muertos. 

 Lucas 7:13 “Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.”

El Señor puso la mirada primero en la viuda, no la puso en el muerto ni en la multitud. Y aquí hay una gran enseñanza, papá, mamá especialmente vengo a decirte no dejes de llorar por tus hijos. No dejes de orar por ellos, no dejes de decirles qué está mal. Cuando a ellos se les presente la oportunidad de hacer algo incorrecto, habrá una vocecita en su interior que les dirá que no deben hacerlo. Siempre Dios pone gente cerca que ore por nosotros. 

Madre, Jesús ve tus lágrimas. Los que con lágrimas sembraron, con regocijo segarán. Jesús está mandando un mensaje: No estoy viendo ni siquiera a los discípulos, ni a la multitud, ni al féretro, yo estoy viendo a la mamá que llora. Tus lágrimas no van a caer a tierra. En estos días has visto a tu hijo peor según tú, pero Dios está tratando directamente con él, y lo vas a ver que va a venir convertido porque Dios va a utilizar circunstancias que no te gustan o no estás pensando, pero Él siempre va a usar lo mejor para que lo conozcan y tengan vida eterna.

Lucas 7:14 “Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.”

Jesús estaba tocando el féretro como diciendo: No estoy tocando el féretro en sí, sino para que lo que está dentro se levante. 

Es el tiempo de la juventud. Hay muchos jóvenes en hogares cristianos, pero están dormidos, el Señor los va a despertar.  Pero este estaba muerto. Hay personas que aún en hogares cristianos están muertos, no han aceptado a Jesús.

Los hijos de Elí iban al templo, pero a hacer barrabasadas. Aún en las noches, en las vigilias, iban con muchachas a hacer cosas terribles, agarraban las ofrendas y se las comían.  No es sólo que los hijos vayan al templo ¿se convirtió? Hay que orar para levantar jovencitos que no han nacido de nuevo, que estaban muertos, y a aquellos que no conocen. Viene un avivamiento y un despertar en la juventud, levántate y levanta a otros, predica a Cristo, ya no es tiempo de estar jugando. Ahora es el momento de agarrar el mensaje de Jesús y levantarse para la gloria de Dios.

Lucas 7:15 “Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.”

Es el tiempo de los muertos espirituales levantarse, es el tiempo de resurrección de jóvenes, hay un avivamiento. Jovencitos menores de edad haciendo cosas terribles, jóvenes en pecado, pero yo no los critico porque ahí hubiera estado yo y usted, si no hubiéramos conocido a Cristo. Usted diría, Ahh, no hermano, yo nunca bebí, pues te digo que fue el Señor que te cuidó, porque al final de cuentas no somos nosotros, a Su nombre damos Gloria y aunque hayamos hecho lo que hayamos hecho, el amor de Dios es más grande y nos perdona nuestros pecados y los limpia. 

Lo primero que hizo fue incorporarse y luego comenzó a hablar. No tenía la capacidad de expresarse y ¿qué hablaría? ¿qué sería lo que dijo? Jesús se lo dio a su madre porque él se había alejado, apartado. Volvió el corazón de la madre al hijo y del hijo a la madre.

Este cuarto levántate es para comenzar a venir jovencitas y jovencitos que estaban muertos en pecado, serán resucitados y devueltos a su familia.

Lucas 7:16 “Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.”

QUINTO LEVÁNTATE DE JESÚS

Lucas 17:11-12 “Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos.”

Samaria y Galilea era una región a la que no le gustaba ir a los judíos. Era algo ofensivo. Judíos y samaritanos no se querían, pero sin embargo Jesús iba por aquella región y al entrar en una aldea le salieron al encuentro diez hombres de leprosos.

Había obligatoriamente un distanciamiento social. El que tenía lepra no podía estar cerca de las personas. En el Antiguo Testamento narran que tenían que llevar una campanita y gritar: Leprosos, leprosos… si miraban gente cercana para que no vinieran, porque si un leproso estaba cerca de una persona lo apedreaban porque la lepra era algo que se pegaba y era una enfermedad incurable.

Los grupos de leprosos vivían en las afueras de las ciudades, en cuevas, montañas, pero de alguna manera se enteraron de que Jesús pasaba por esa región, y muchas veces Dios nos va a llevar a regiones que no queremos ir, sin embargo, Jesús sabe a dónde ir.

Lucas 17:13 “Y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, maestro, ten misericordia de nosotros!” 

El término “maestro” que utilizan ahí es epistote, jefe, líder, Tú que mandas, que tienes la autoridad, pero ¿cómo sabían esos los leprosos que Jesús era el Señor? Mucha gente en Israel aún viéndolo no lo reconocían, ni querían nada con Jesús, sin embargo, a éstos de lejos alguien les contó que había sanado a algún leproso, a algún ciego. Ellos aprovecharon que estaba en su región, fueron a buscarlo y de lejos le gritaron. Muchas veces el Señor está presto pasando y hay que salir y exponerle nuestra necesidad.

Ellos le dijeron las palabras claves: Ten misericordia de nosotros. 

Lucas 17:14 “Cuando Él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.”

La fe estaba en obedecer. Ellos no cuestionaron en ir a buscar esos sacerdotes. Nueve eran judíos y los judíos tenían sus regiones con sus sacerdotes, pero uno de ellos era samaritano y cuando iba en el camino se dijo: ¿Y cuál es mi sacerdote? porque los samaritanos lo que tenemos es un templo, yo no tengo sacerdote. Sacerdote es el que me acaba de sanar, ni siquiera mi sacerdote, es mi sumo sacerdote. Eso muestra que muchas veces Dios manda la Palabra y no pasa nada en el momento, pero puedes llegar a tu casa, en la semana, y Dios puede actuar porque ya la Palabra fue enviada, en el camino fueron limpiados.

Tardaron, en algunos era mayor la distancia, pero en el camino todos sanaron. Sin embargo, los sanados no actuaron todos igual.

Lucas 17:15-16 “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz. Y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.”

Reconoció que era Rey, que era Señor, ya no solamente buscó al que lo podía sanar; si no encontró al Sanador como Señor, Salvador y lo adoró, se postró y dio gracias. Eso nos muestra que no importa tu raza, tu color, lo que importa es que hayamos venido a Cristo.

La ingratitud no negó la misericordia de Jesús para con los nueve, pero la falta de acción de gracias les impidió ser discípulos de Jesús y entrar a Su presencia; porque la Palabra dice: entraré por Sus atrios con alabanza (Salmos 100:4). Mucha gente ha recibido favor, pero sólo uno, una décima parte, de diez nueve ingratos y un agradecido, hay un diezmo de agradecidos.

Esa misericordia fue para con los diez, pero sin embargo, sólo a uno la Acción de Gracias y adorar al Señor lo hizo ser discípulo de Jesús, ser adorador de Jesús y entrar a Su presencia. La gratitud te hace entrar por Sus atrios con acción de Gracias y por Sus puertas con Acción de Gracias.

Démosle gracias porque tenemos al Hijo y el que tiene al Hijo tiene la vida. 

Lucas 17:17 “Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están?”

Yo quiero insistir en esto. Recuerde que el único milagro donde Jesús puso a la persona para que todos lo vieran fue en el de la mano seca; pues este fue el único milagro en que Jesús comentó, porque le dolió ver que de diez sanados, nueve ingratos y un agradecido. De ahí salió la frase: De los agradecidos se vale Dios, y de los resentidos se vale el diablo (Apóstol Otoniel Rios). 

Lucas 17:18-19 “¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”

La gratitud, darle Gloria a Dios, corazón agradecido, te abre puertas, no solamente para el discipulado, para ser un adorador, también para entrar a Su presencia.

Este samaritano no sólo se salvó físicamente, se salvó con vida eterna. El que tenía lepra tenía que salir de su entorno, apartarse de su familia e irse con otro grupo de leprosos a esconderse y esperar morirse. La lepra unió judíos y samaritanos. El coronavirus une sin importar la clase social, el color de piel. El leproso sanado no sólo se quedó con la sanación, se quedó con el Sanador. Hay gente que se queda con la provisión y no con el Proveedor.

Ex leprosos dando testimonio de que Jesús está vivo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

SEXTO LEVÁNTATE DE JESÚS

 

Marcos 10:46 “Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando.”

¿Usted sabía lo que era Jericó para un judío? Jericó había sido una ciudad maldecida en el tiempo de Josué. Era una ciudad pagana donde a lo único que se iba hacer era pecar, nadie quería ir, sin embargo, Jesús, la bendición, iba a todos los lugares.

Bartimeo, el ciego, con una etiqueta. Hijo de Timeo, parece que era alguien importante. Como era ciego estaba sentado junto al camino mendigando. 

Marcos 10:47 “Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!”

Ellos sabían que el Mesías tenía que venir de la línea de Judá, descendiente de David, él sabía que Jesús era el Mesías, el prometido, el ungido de Jehová. Los judíos no lo sabían, la gente cercana no lo sabía, pero él sí sabía que Jesús era el hijo de David, y las palabras claves: Ten misericordia de mí. Cada vez que tengamos una necesidad, que se nos ha trancado el juego, cuando ya no sepamos qué hacer, postrémonos y digámoslo: Jesús, hijo de David, ten misericordia de mí, esa frase mueve a Jesús: ten misericordia. 

Marcos 10:48 “Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”

Antes, la confianza de él estaba en mendigar, que alguien pasara y sintiera lástima por él, que le diera una limosna. Esa era toda su dependencia, pero ahora quería depender de Jesús. Cuando uno comienza a clamar, habrá gente cercana que nos dirá: Cállate. Te van a reprender, pero él clamaba mucho más. Te van a querer quitar tu fe. El enemigo va a querer utilizar hasta gente de cerca que te van a decir: ¿Ya para qué?¿Y de qué te sirve tanto ir a la iglesia y mira el coronavirus que te ha pegado y tú eres cristiano? ¿Y por qué Dios ha permitido eso? Como si Dios fuera malo. Cuando te quieran callar, haz como Bartimeo, dice que él clamaba mucho más y decía: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

Marcos 10:49 “Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama.”

Detén a Jesús, Él está pasando. Jesús se detiene cuando mira gente que tiene necesidad, que no queremos seguir dependiendo junto al camino, mendigando amor.  En Cristo no somos mendigos, somos millonarios.  El Señor nos muestra en Su misericordia que somos hijos, no tenemos que mendigar amor. Ahora podemos dar amor. No necesitamos llamar la atención de los hombres, porque ya llamamos la atención de Jesús. 

La misma gente que le decía: Ya cállate, ahora le dicen: Ten confianza; levántate, te llama.  Van a haber mensajes directos de Jesús, pero también va a poner personas que te digan: Levántate. Ellos estaban de parte de Jesús. Mucha gente que te cayó, Jesús la va a utilizar y van a comenzar a decirte levántate.

Marcos 10:50 “El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús.”

Para levantarse lo primero que hizo fue que arrojó su capa, luego se levantó y vino a Jesús. Arrojó su capa porque la capa era de las que se usaban para inspirar lástima. Hay personas que ya Jesús les dijo: Levántate, pero no arrojan su capa, porque siguen jugando al “pobrecito yo”, a la víctima, a dar lástima, “por favor oren por mí”, “por favor hagan esto”, y hasta en Facebook publican: “Ay oren por mi porque me duele el estomago”; pero en el fondo no es por el dolor de estómago, es por llamar la atención. 

Está bien que pidamos oración, pero nunca por dar lástima. ¿Cuál es tu capa? Tus pensamientos absolutos: No sirvo, no valgo, nunca voy a lograr nada; o lo que te dijeron: Jamás vas a ser alguien, tú naciste un bueno para nada, hasta canciones hacen de eso; recuerdos antiguos, que me hicieron esto, cosas que te pasaron. ¿Qué es lo que te hace estar inerte? Heridas, que te quitaron el dinero, te sobornaron, tus rencores, angustias, enfermedades, enemistades, tu soledad, tus planes frustrados, tus miedos.

Hay un llamado: Levántate, pero tira tu capa. Hay gente que en lugar de vestirse con la ropa de Cristo, se está vistiendo con el pasado, con sus frustraciones, con su fracaso, y especialmente ahora en este tiempo; y Dios le está diciendo: Levántate. 

Marcos 10:51 “Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.”

El ciego dijo: Maestro. Lo conocía como maestro. La palabra maestro tiene varios significados: didascos, que es maestro que enseña; epistotes, que es capitán, el que gobierna, el que dirige, lo reconoció así. Judas no lo reconoció así, usó la palabra maestro de forma despectiva.

El ciego dijo: Que recobre la vista, y ¿qué es lo que se recobra? Es algo que ya tenía.  Parece que algún día él anduvo en el camino y se había apartado. Hay un montón de gente que estuvo en el camino, tuvo vista y la perdió, y hoy el llamado es: Levántate, pero tira esa capa.

Hay cantidad de gente allá afuera que uno mira que estuvo en Cristo, estuvo en otra iglesia. Al menos están en un lugar, están siguiendo, cada quien elige. Eran de casa, se fueron bendecidos. Hay un montón que ni siquiera se congrega. No hay una explicación. Quizás un día alguien no los saludó. Le prestó un dinero a alguien y no se lo pagó. ¿Y qué tiene que ver el Señor con eso, si lo único que ha hecho es amarte?

Marcos 10:52 “Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y enseguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.” 

Ya no sentado, ya no mendigando, ya no inspirando lástima, recobrando la vista y siguiendo a Jesús en el camino. Eso es lo que Dios quiere. 

Resumen:

  • Joven, a ti te digo levántate. //Jóvenes resucitados por Jesús.

¿Habrá personas aquí que tienen algún joven que Dios lo tiene que resucitar? Quizás hijos o hijas de hermanos que no han nacido de nuevo, esos amigos de tus hijos, de esos vecinos. Hoy viene el levantarse, Jesús va a comenzar a rebelarse, a hacer nacer de nuevo.

  • Levántate, vete; tu fe te ha salvado. // Ex leprosos, sanados y agradecidos.

La gente los va a ver sanados para Su Gloria.

  • Ten confianza; levántate, te llama. //Ex mendigos y ciegos, siguiendo El Camino.

¿Quién es El Camino? Jesús. Joven a ti te digo: Levántate, llegó el momento de nacer de nuevo. Llegó el momento que le entregues tu vida a Jesús. Tus padres, tu familia, han orado mucho por ti, no es solo haber ido a una iglesia. ¿Alguna vez has aceptado a Cristo como Señor y Salvador y confesado con tu boca que Jesús es el Señor? Hay jóvenes que han nacido en hogares cristianos, pero no han hecho la fórmula para salvarse que es creer en su corazón y confesar con su boca que Jesús es el Señor. 

Con el corazón se cree para justicia, con la boca se confiesa para salvación. Quizás naciste en una iglesia, has ido, pero no has tenido una relación con Dios, un confesar a Jesús públicamente. ¿Por qué no haces esa oración en este momento? Personas que han estado en pecado, no importa que tan leprosos, entre mayor fue su lepra, mayor será tu milagro y el Señor te va a llevar a ser bendición de nuevo a los tuyos. No importa qué tan grande haya sido nuestro pecado, más grande es el amor y la misericordia de Dios. Este es tu momento de aceptar a Cristo y reconciliarte.

También aquellos que tuvieron vista y se apartaron, es el momento de volver, Dios te quiere devolver la vista espiritual. Padre, estás llamando a tu iglesia para que se levante. Jesús, Tú das la Gracia para que se levanten.

Ya pasó la lluvia, ya pasó el invierno. Levántate. Se ven las flores. Comienza a florecer. Toda lepra se va. Es el momento de seguir a Jesús en el camino. Eres adorador, eres alguien que nació para Él, que ningún coronavirus ni nada te va apartar del amor de Cristo Jesús.

Apóstol Fernando Ortiz