«Firme es tu trono desde entonces; Tú eres eternamente.»
Salmo 93:2 (RV60)

Nuestro Señor es Creador, Dueño y Soberano sobre todo, desde la eternidad y hasta la eternidad. Nada ni nadie puede cambiar estas verdades. El hombre ha querido rebelarse en estos últimos tiempos frente a estas verdades y aprobar leyes que van en contra de Sus principios y estatutos, queriendo tomar el control de aquello que no le pertenece. Aun así, Dios sigue siendo Rey y Gobernador, lo que pensemos o hagamos no cambiará esta verdad. Aunque nombremos líderes, aprobemos o apoyemos el sistema que está operando en el mundo y creamos que hemos sacado a Dios de muchos ámbitos para relegarlo a la Iglesia, Dios sigue siendo Dios y el Soberano Rey, quien nos permite tomar decisiones sin buscarle, aunque no sea lo más sabio, pues terminaremos experimentando las consecuencias de ellas. Así que lo mejor es buscar Su rostro y seguirle, confiar en Él, que es fiel, antes que en los hombres. ¡Él sigue siendo el Rey, no lo olvidemos! No juguemos a ser dios, por el contrario, démosle el lugar en nuestras vidas y decisiones que Le corresponde.

Oración

Padre del cielo, Tu autoridad y reinado no dependen de mis pensamientos ni acciones. Eres Rey por siempre y Todo se sujeta a Tu autoridad, aún los impíos. Qué bueno saber que sigues en control, aunque el mundo lo dude mi confianza permanece en Ti, aún en los días oscuros, Tú reinas, ¡amén!