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EL PODER DE UNA MUJER

DABAR DE DIOS

“Es mejor vivir solo en el desierto que con una esposa que se queja y busca pleitos.”

Proverbios 21:19 (NTV)

La Biblia da a la mujer una gran responsabilidad, el de edificar o destruir su hogar. Dios le dio una sensibilidad y una fortaleza especial, pero necesita estar sujeta al Espíritu Santo para que esa sensibilidad y fortalezas no se tornen negativas. Aquí se nos habla de una mujer rencillosa, buscadora de pleitos, cuya actitud y obrar solo trae conflicto, al punto de desesperar a quienes la rodean. Algunas características de la mujer rencillosa son: discutir por cualquier cosa y con cada persona que se relacione con ella, orgullosa, solo ve lo negativo en los demás y lo positivo de ella, se cree casi perfecta, insistente, le cuesta reconocer sus faltas o errores, no tiene dominio propio, ni paciencia. Si de pronto nos identificamos con estas características o conocemos a alguna mujer que sea así, debemos en primer lugar, pedir perdón al Señor, orar y rogar por una transformación en nuestras vidas, o la vida de esa persona que conocemos, de tal manera que deje su vieja naturaleza y sea revestida de Jesucristo para glorificar al Padre, al desechar ira, enojo, malicia, insultos, lenguaje ofensivo de su boca, etc. (Colosenses 3:5-8). Este es el tiempo perfecto para rogar al Señor y experimentar esa transformación en la vida de las mujeres rencillosas que conocemos.

Oración

Señor, hoy Te ruego por cada mujer rencillosa, oro para que Tu Espíritu Santo las vuelva en sí y puedan reconocer su pecado, para que vuelvan su caminar hacia Ti y Tu Espíritu Santo vaya transformándolas al darles un espíritu afable y apacible (1 Pedro 3:4), de tal manera que ellas muestren Tu carácter en sus relaciones con los demás y den Gloria a Tu Nombre, que el fruto de la benignidad, paz, paciencia y amor sean evidentes en cada una de ellas y tengan el poder de edificar con sabiduría sus hogares, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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