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EL HOGAR DEL JUSTO

DABAR DE DIOS

“El hogar del perverso será destruido, pero el del justo progresará.”
Proverbios 14:11 (PDT)

El hogar fue establecido por Dios, y fue Su designio para la humanidad. Cuando Dios hizo a Adán y a Eva y los unió bajo Su bendición, les dio el mandato de fructificar, multiplicarse y henchir la tierra, El instituyó la primera familia y el primer hogar (Génesis 1:27-28) La palabra “hogar” se usa para designar a un lugar donde un individuo o grupo habita, creando en ellos la sensación de seguridad y calma. Mientras que el concepto de “casa” se refiere primordialmente a la vivienda física. El hogar es el lugar donde nace la familia y se desarrolla, donde las personas deben recibir instrucción en el camino de Dios, amor, confianza, seguridad, educación y valores. Lo interesante es que la Biblia nos habla de un hogar especial, el hogar del justo, un lugar que se caracteriza por el temor de Dios. Para los justos el Señor tiene reservadas múltiples promesas, entre ellas, un hogar bendecido con las bondades que Dios tiene guardadas para sus hijos. Y prosperado, no sólo en lo material, sino en lo espiritual, lleno de paz, de amor y de la seguridad de que allí habita El mismo Espíritu de Dios. Porque TODO lo que Dios tiene para nosotros es bueno. En contraste, el hogar del perverso será destruido. No permitamos que el enemigo nos robe las bendiciones que Dios tiene para nosotros en nuestro hogar. Hoy es un buen día para reconocer nuestros pecados, arrepentirnos y apartarnos para formar el maravilloso hogar que ya Dios estableció para los justos. Caminemos en pos de Aquel que sólo quiere darnos lo mejor, porque Él es ¡EL MEJOR!

Oración

Papito Amado, gracias por cuidarme y amarme tanto. Gracias por todas las promesas que tienes guardadas para mí; en mi hogar, en mi trabajo, con mi familia. Ayúdame a vivir en obediencia, y a presentarme siempre justo delante de Ti. Quiero agradarte, no por lo que pueda recibir de Ti, sino porque eres Bueno en gran manera, y quieres lo mejor para mí. Te amo con todo mi corazón, ¡amen!

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