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¿DÓNDE REPOSA MI CONFIANZA?

DABAR DE DIOS

“Estos confían en carros, y aquéllos en caballos; Mas nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios tendremos memoria”

Salmo 20:7 (RVR60)

Estas palabras de confianza plena en Dios no podían venir sino de David, Su siervo y adorador, pues Él conocía a Dios, tenía una relación cercana con Él que le permitió declarar en otras ocasiones esta misma confianza. Declaraciones hechas en momentos en los cuales estaba afrontando dificultades o enemigos poderosos, como en el caso de Goliat. David sabía y reconocía que sus victorias habían sido dadas por Dios, por ello podía hacer memoria de ellas cuando llegaba el momento de pelear una nueva batalla. David sabía que cada batalla ganada, no correspondía ni a sus estrategias, ni a su fuerza humana, ni al tamaño de su ejército, sino al poderío de Dios. Cuando enfrentó a Goliat, recordó la ayuda divina al vencer leones y osos, estas pequeñas victorias le recordaron la grandeza y poder de Dios, y le permitió declarar con fe la victoria divina en  este nuevo reto. Es bueno ahora reflexionar  ¿En quién o qué confiamos en los momentos difíciles? ¿En nuestras fuerzas, conocimientos y experiencia? ¿O reconocemos que todo eso no tiene valor si Dios no va delante de nosotros? Muchas veces confiamos en nuestras finanzas, negocios, conocimiento, sabiduría, relaciones, fama, poder, etc.; pero todo esto pierde valor si Dios no es quien nos ciñe de Su poder para vencer, para tener éxito, para prosperar. Oremos para que en todo tiempo nuestra confianza esté en el Señor, en Jehová de los Ejércitos.

Oración

Mi Señor y Rey, reconozco que sin Ti no puedo obtener una victoria perdurable y definitiva en las diferentes batallas que enfrento día a día. Espíritu Santo, trae a memoria cada una de las victorias que el Señor me ha dado y así fortalecer mi fe en momentos difíciles. Ayúdame a no desviar mi mirada para confiar en mis fuerzas, sino que mi confianza permanezca en Jehová, por siempre, en el Nombre de Jesús, ¡amén!

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