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DIOS, SIEMPRE FIEL

DABAR DE DIOS

“Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie; pero le prometió que se la daría en posesión, y a su descendencia después de él, cuando él aún no tenía hijo.”

Hechos 7:5 (RVR60)

En este versículo se hace referencia a Abraham y la promesa que Dios le hizo de una herencia,  la cual “aparentemente” no se cumplió, pues dice que no le dio herencia en la Tierra prometida, en otra versión dice que “no le dio ni un metro en esa tierra”, sin embargo, quienes conocen la historia de este gran patriarca, hombre de fe, saben que Dios cumplió Su promesa en su descendencia. Abraham confiaba en la fidelidad de Dios y por ello caminó y se sostuvo como viendo al “Invisible” (Hebreos 11:27). Porque  conocía al Autor de la promesa, él no escogió una porción de la Tierra, sino que le cedió a Lot este privilegio, pues sabía que Dios le tenía la mejor parte, así que no entró en conflicto con su sobrino por lo terrenal, ni impuso su autoridad, sino que dejó todo en manos del Dios Todo Poderoso que hasta ese momento lo había sustentado y cuidado.

Este es un buen momento para detenernos y reflexionar si en algún momento hemos dudado de la fidelidad de Dios, de ser así, solo recordemos las muchas veces que hemos visto Sus promesas hechas realidad en nuestras vidas y en personas cercanas, por lo tanto, aquellas que todavía no hemos visto, las veremos, solo confiemos en Su fidelidad y descansemos en Él. Recordemos que nuestra mayor herencia no es terrenal. Él es nuestra mayor herencia, regocijémonos en Sus promesas y descansemos en Su Fidelidad.

Oración

Señor, yo no tengo que pelear ni competir por las bendiciones que ya has preparado para mí, pues eres fiel y tienes todo bajo control, por lo tanto, mi parte es confiar en Ti, declarar esas promesas y mi fe en Ti al mundo espiritual. Confiar en Tu fidelidad me harán descansar y me ayudarán a esperar Tu tiempo con gozo y paciencia,  ¡amén!

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